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Una profesora sorda profunda del IES de Oleiros (A Coruña), incomunicada al ir a dar clase

Un periodista y escritor explica que su madre, que lleva 30 años ejerciendo la profesión, lee los labios de los estudiantes para comunicarse con ellos, algo que ahora le impide el uso obligatorio de la mascarilla. La Administración no le ha dado ninguna solución y su caso no está recogido en el protocolo de la Xunta
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El periodista y escritor Lois Alcayde Dans escribió un hilo en Twitter sobre el caso de su madre, sorda profunda, que retomó ayer su actividad como profesora de Lengua Castellana en un Instituto de Educación Secundaria (IES) Xosé Neira Vilas de Oleiros (A Coruña). La mujer, de 62 años de edad, necesita leer los labios de los estudiantes para poder comunicarse con ellos, pero debido a las medidas de prevención de contagios por coronavirus no podrá hacerlo, ya que los alumnos y alumnas deben llevar mascarilla. La Administración no le ha dado ninguna solución, y el protocolo de la Xunta no recoge este tipo de casuísticas.

La profesional de la Educación, que ejerce desde hace más de 30 años, tiene dos licenciaturas: una en castellano y otra en Filología Gallega. Es sorda desde que tiene un año, pero con el apoyo de su familia y mucha fuerza de voluntad consiguió aprender a hablar y a leer. "Para mi madre la discapacidad no existía en el sentido que es sorda pero daba clase normalmente", asegura Alcayde Dans, que denuncia en Twitter que ella, al igual que los otros profesores, está "sola, desamparada y sin ayuda de ningún tipo".

La situación de la comunidad sorda en el ámbito educativo no forma parte de los protocolos de la Xunta ni del Gobierno central, según denuncia el joven. "No hay una mención al profesorado discapacitado. En el protocolo de la Xunta, lo único que se menciona en cuanto a diversidad funcional, y lo hace de forma breve y escasa, son dos carillas dedicadas al alumnado, sobre todo enfocado al de tipo mental", denuncia el periodista.

Posibles soluciones

La CIG está gestionando el asunto, pero el caso de la profesora lleva en conocimiento de Inspección Educativa desde principios de septiembre. Responsables del centro educativo le enviaron una carta a la Consellería de Educación para preguntar cómo podría adaptarse el protocolo a su caso o qué solución le dan para poder dar clase con normalidad.

La única respuesta que obtuvieron de Inspección es que lo que le ocurre a la profesora "no se adecúa" a la normativa vigente. "De un bandazo, se están cargando 40 años de legislatura constitucional a favor de la gente con discapacidad. ¿Cómo que la situación de mi madre no está reconocida? La Xunta elabora un protocolo, pero cualquier ley orgánica que exista respecto a eso está por encima del protocolo", indica el joven escritor.

Una posible solución es la que se le proporciona a algunos alumnos sordos en los centros: un intérprete. "El alumno pregunta, la intérprete traduce a lengua de signos, mi madre la comprende perfectamente y responde", explica el joven. Otra de las soluciones que propone Alcayde Dans es la instalación de un software para que pueda dar clases a distancia, aunque considera que la primera opción es la "más justa y factible" para que no interfiera en el funcionamiento normal del aula.

La profesora, a nivel particular, está contratando a un intérprete para poder participar en los claustros de profesores. Éste debería ser facilitado por el propio centro, pero es necesario pedir permiso a Inspección con 15 días de antelación; los claustros se convocan, en ocasiones, con menos de 24 horas. "Mi madre está en una situación terrible", lamenta Alcayde Dans, en referencia a que la profesora está incomunicada: "No sabe si están hablando, si la están llamando... Ella da una conferencia, porque no hay feedback con los alumnos. Es muy duro estar cinco horas seguidas sin poder hablar con nadie".

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