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Familias afectadas por un desahucio en Narón (A Coruña): "Mi casa se convirtió en pesadilla"

El proceso de desalojo ha sido aplazado y las familias se reunirán, en el día de hoy, con la alcaldesa del municipio
Las viviendas se encuentran en la Praza do Asilo.
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Las viviendas se encuentran en la Praza do Asilo.
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A toro pasado la gente pensará: "¿Por qué firmaste?", señala el portavoz de las 15 familias afectadas por una orden de desahucio en Narón (A Coruña) que se encuentra aplazada a la espera de mediación con la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), propietaria de las viviendas desde 2018. Una realidad que desconocían los inquilinos de los inmuebles que pagaban religiosamente sus alquileres y que, según señala uno de los afectados a Quincemil, provocó que llegara a sentirse un "tonto" ante la situación que le estaba tocando vivir.

Todo comenzó el 26 de octubre cuando la inmobiliaria que gestionaba sus alquileres les llamó para apremiarles a firmar un nuevo contrato porque otra empresa había adquirido la propiedad de los inmuebles y, a partir de ese momento, la propia inmobiliaria ejercería de nexo entre las partes.

Fue todo muy apresurado y, según relata el portavoz de las 15 familias afectadas, "firmamos sin cuestionarnos nada más". Menos de un mes después de aquella firma, se verían envueltos en una problemática con la que no contaban.

"El día 22 de noviembre nos llegó al buzón la notificación del juzgado", detalla este afectado. El entramado de la propiedad de sus viviendas había saltado por lo aires y eso motivó su organización para poder hacer frente, en bloque, a la compleja situación de sus viviendas.

Del hogar a la pesadilla

Este representante de los inquilinos quiere dejar muy claro que la totalidad de los arrendatarios pagaba sus alquileres como cualquier otro ciudadano. "Somos gente trabajadora que madruga todos los días para ganarse el pan", reflexiona este afectado.

La noticia de que sus domicilios, sin saberlo, estaban en manos de la Sareb y que las diligencias de desahucio se habían iniciado en 2018 era algo que desconocían. "Aún a día de hoy hay datos que me gustaría tener y a los que no tengo acceso", confiesa el inquilino que detalla a Quincemil que, en su caso, firmó el primer contrato de alquiler con posterioridad a que su vivienda pasase a manos de la Sareb.

Este afectado, al igual que las otras familias, ha tenido que ponerse al día en materia de derecho y legislación para poder entender las opciones que tenía ante la notificación del Juzgado.

"Había noches en que no dormía", rememora este inquilino que ante la parálisis del procedimiento de desalojo se encuentra más tranquilo. "Mi casa pasó de ser un hogar a convertirse en pesadilla", expresa este afectado que subraya que "somos familias con hijos escolarizados en Narón, que estábamos encantados con el entorno y a las que nos ha pasado esto".

Un antes y un después

Esa notificación marcaría un antes y un después en la vida de estas 15 familias que, según han detallado a Quincemil, se reunirán en el día de hoy con la regidora del municipio, Marián Ferreiro, y ya han contado con el apoyo del BNG que ha llevado su situación al Congreso y al Parlamento de Galicia con el objetivo de que el Instituto Galego de Vivenda e Solo pueda asumir los activos de esas viviendas y mantener los alquileres.

Estos vecinos recibieron un nuevo documento de la inmobiliaria en el que se demandaba la rúbrica de cada uno de ellos con la finalidad de poder demostrar que sus contratos se encontraban en vigor. "En esta ocasión no firmamos", relata este afectado que considera que la empresa debería tener mecanismos para probar que continúa teniendo la propiedad de la vivienda por otras vías.

A la espera de novedades

Todo este contexto les ha hecho sentir que están siendo utilizados de escudo de defensa cuando la falta de transparencia ha sido precisamente la que les ha conducido a su situación actual. "Había impagos de la comunidad en nuestras viviendas y nosotros no teníamos constancia, nadie nos lo notificó", lamenta el arrendatario.

"Nosotros habríamos sido los primeros en acudir a la inmobiliaria a enterarnos de qué pasaba o a abonar la parte correspondiente de la Comunidad", relata el afectado.

A partir de ahora habrá que esperar a las determinaciones legales pertinentes, aunque este inquilino ha preguntado a quién debe seguir abonando las mensualidades de su vivienda. "Nos han dicho que sigamos pagando, de no hacerlo caeríamos en impago y perderíamos nuestros derechos", detalla.

Con la tranquilidad de poder probar que cumplieron rigurosamente con los pagos, este inquilino espera que se les subrogue el contrato hasta la fecha de vencimiento de los mismos. "Había muchas familias que se planteaban la posibilidad de ejercer el derecho de compra o de prolongar el alquiler de las viviendas", expresa este afectado,

La situación que les ha tocado vivir ha borrado toda probabilidad de que esas viviendas del barrio de Piñeiros, en Narón, vayan a convertirse en los hogares de estas familias que confían en que la justicia depure responsabilidades porque, apunta este afectado, "no te planteas que esto te vaya a ocurrir y es una realidad que está ahí y puede tocarle a cualquiera".

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