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El contagio por COVID-19 en playas y piscinas en Galicia es "poco probable" según el CSIC

Los expertos del CSIC que han redactado el informe sobre el coronavirus en el medio acuático consideran los ríos y el agua dulce como "lo menos recomendable" y esperan que la supervivencia del virus se reduzca en balnearios o baños de vapor por las altas temperaturas
Foto 5. Playa de Rodas

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hecho público un informe sobre playas y piscinas en el que la principal conclusión es que la infección por coronavirus al estar en contacto con el agua en playas y piscinas "es muy poco probable". Esta confirmación supone un aliciente para una gran mayoría de gallegos que están deseando pisar los arenales de la comunidad incentivados por la cercanía de los meses de verano y también porque desean pasar tiempo al aire libre y bañarse en el mar tras semanas de confinamiento desde que el gobierno de Sánchez decretase el estado de alarma. Algunas playas como la de Silgar, en Sanxenxo, ya están adaptándose a la nueva normalidad con la división de la superficie en sectores y con limitación de aforo.

Los seis investigadores que han elaborado el informe del CSIC establecen que "de las posibles vías de contagio del coronavirus en playas, piscinas o ríos, entre otros, la vía de transmisión principal del covid-19 es a través de secreciones respiratorias que se generan con la tos y los estornudos y el contacto de persona a persona" y destacan también que "las aglomeraciones que pueden darse en las piscinas y playas así como los objetos de uso común pueden continuar sirviendo de mecanismo de contagio". Otras posibles vías de contagio revisadas por estos profesionales fueron las derivadas de la presencia del virus en aguas residuales que puedan llegar a masas de agua de baño y la supervivencia del virus proveniente de los bañistas en aguas, arenas y superficies limítrofes.

Los profesionales se han basado en la literatura científica disponible hasta la fecha para dar una serie de indicaciones y recomendaciones para los espacios destinados a actividades acuáticas recreativas. En cuanto a piscinas y spa, consideran "suficiente" el uso de agentes desinfectantes para evitar la contaminación del agua por la afluencia de usuarios y sobre las instalaciones donde se registran temperaturas elevadas como balnearios, baños de vapor o centros con aguas medicinales, el informe explica que "debido a las temperaturas de más de 60 grados la supervivencia del virus se espera que se reduzca".

Ríos, lagos y agua dulce poco recomendables

Sobre el agua del mar, los expertos detallan que aunque actualmente no existan datos acerca de la persistencia del coronavirus en este medio, "el efecto de dilución y la presencia de sal son factores que probablemente contribuyan a una disminución de la carga viral y a su inactivación por analogía a lo que sucede con virus similares". Sin embargo, explican que la supervivencia del virus en ríos, lagos, en pozas de agua dulce y agua no tratada "es superior en comparación con las piscinas y el agua salada y por tanto deben extremarse las medidas de precaución para evitar aglomeraciones", a lo que añaden que "son los medios acuáticos más desaconsejables en relación con otras alternativas".

Otros de los factores analizados fue la prevalencia del virus en la arena de playas o riberas y el estudio deja patente que "la acción conjunta de la sal del agua de mar, la radiación ultravioleta solar y la alta temperatura que puede alcanzar la arena son favorables para la inactivación de los agentes patógenos" lo que han complementado con la recomendación de que "cualquier forma de desinfección de la arena de la playa debe ser respetuosa con el medio ambiente y no es recomendable su desinfección con los procedimientos habituales para espacios públicos urbanos".

El informe ha sido redactado por seis investigadores de centros del CSIC: Ana Allende, del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC), Alicia de Andrés, del Instituto de Ciencias Materiales de Madrid (ICMM-CSIC), Antonio Figueras, del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), Gloria Sánchez, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), Joan Grimalt, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), y Carlos Prieto, Vicepresidencia Adjunta de áreas Científico-Técnicas del CSIC.

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