El Español
Vivir

Cinco lugares que visitar en la comarca del Eume sin restricciones de movilidad

Te proponemos un plan por cada municipio que sale del cierre perimetral este viernes: Pontedeume, Monfero, A Capela y As Pontes
Fragas do Eume
Ofrecido por:

La crisis sanitaria y sus consecuentes medidas de seguridad han supuesto una especie de aislamiento para gran parte de la población del área sanitaria de Ferrol. Los cierres perimetrales han sido más o menos laxos y de una duración diferente en función de cada municipio, pero en el último mes han sido un elemento común en toda Galicia. Ahora que se ha dado un respiro a las restricciones de movilidad es buen momento para recuperar el tiempo y visitar todos esos enclaves mágicos que han quedado vetados durante estos meses. Por eso os proponesmos cinco lugares de la comarca del Eume, uno por cada Concello que abre sus puertas este viernes. Naturaleza, arte, cultura, historia... Hay planes para todos los gustos.

Pontedeume: Casco histórico

Torreón de los Andrade, en Pontedeume.

Pontedeume es una villa de origen medieval donde la huella de la historia se ha mantenido bien conservada. Por eso, pasear por su casco antiguo es como viajar en el tiempo a la época de los Andrade. Sus callejuelas estrechas, sus iglesias, edificios, plazas e infraestructuras como el puente que da nombre al municipio son ejemplos del patrimonio histórico y cultural que sigue vivo en la cabeza de comarca del Eume. No en vano, el primer fin de semana de julio se celebra allí (al menos, antes de la pandemia) la feria mediaval más famosa de las tres comarcas.

Algunos ejemplos de la huella medieval de Pontedeume son el Torreón de los Andrade, quienes fueron dueños y señores de toda la zona del Eume; la Iglesia Parroquial de Santiago, que cuenta en su interior con varios pasos de la Semana Santa; la Plaza do Conde, donde se encuentra el mercado; el Pazo del Arzobispo Rajoy; la muralla, que conserva nueve torres y cinco puertas; o el propio puente de piedra, que fue reedificado en el siglo XIX para sustituir al puente gótico que dio nombre a la villa.

No hace falta recorrer grandes distancias para visitar todos estos edificios, monumentos y plazas. Todos están enmarcados en el casco antiguo de Pontedeume, al que se llega nada más cruzar el puente. Basta con pasear para ver y sentir la huella de la familia Andrade y del resto personajes históricos que habitaron la villa en su época de mayor esplendor, hacia el final de la Edad Media.

Cabanas: Playa de A Magdalena

Playa de A Magdalena, en Cabanas.

Basta cruzar el puente sobre el río Eume para llegar a uno de los lugares más turísticos de la comarca: la playa de A Magdalena, en Cabanas. Es uno de los destino preferidos por los veraneantes debido a su ubicación urbana, los chiringuitos donde comer con los pies sobre la arena y el pinar que cada domingo de verano se convierte en escenario de comidas familiares. Está situada en la ría de Ares, por lo que carece de oleaje. Una característica que posibilita la práctica de deportes como el windsurf o el kayak. Durante los meses estivales cuenta incluso con alquileres de pedaletas y motos acuáticas.

Pero los servicios que ofrecen A Magdalena en los meses más calurosos del año no son el único atractivo de la zona. Además de su arenal de un kilómetro, cuenta con un pinar bastante amplio y un paseo. Pero su mayor secreto se encuentra en uno de sus extremos. Unas escaleras de madera dan acceso a un camino entre árboles que serpentea por un cabo. Se conoce como Senda de Chamoso y a través de ella se llega a una pequeña playa que recibe el mismo nombre.

Esta unión entre ría, naturaleza y servicios urbanos hacen de la playa de A Magdalena una especie de paraíso estival. La ventaja de acudir en temporada baja es que se evitan las temidas aglomeraciones y que es la única época en la que aparcar no se convierte en misión imposible.

Monfero: Monasterio de Santa María

Monasterio de Santa María de Monfero.

El Monasterio de Santa María de Monfero fue uno de los más impotantes de la Galicia medieval. Aunque se encuentra en un estado de semiabandono, se mantiene en pie y su interior es accesible. Fue fundado por el rey Alfonso VII en el siglo XII y otorgado pocos años después a los monjes cistercienses. Pero su época de mayor esplendor se dio en los siglos XVI y XVII, cuando la abadía creció hasta convertirse en el imponente edificio que es hoy. Por eso, predomina el estilo barroco en su arquitectura.

El monasterio de Monfero es en ralidad un conjunto de edificios que fue creciendo con el paso de los siglos hasta su abandono en el XIX. Conserva en su interior tres claustros, la sala capitular, dos capillas laterales, un baptisterio y un refectorio. Pero, sobre todos estos elementos, destaca la iglesia barroca coronada por una cúpula octogonal. Como todos los grandes edificios históricos del Eume, tiene también la huella de los Andrade: sus sepulcros descansan sobre el altar mayor del templo.

El exterior del monasterio destaca por su fachada. Parece un enorme tablero de ajedrez aderezado con columnas y ornamentos propios del barroco. Conserva aún la muralla perimetral, un crucero que da la bienvenida a los visitantes y una fuente. Santa María de Monfero está ubidaco, además, en un lugar privilegiado: es la puerta a las Fragas do Eume.

Aunque el interior permanece cerrado la mayor parte del año (en invierno abre los fines de semana de 13:00 a 13:30 y de 17:00 a 17:30), es posible visitarlo de forma virtual en cualquier momento a través de la web de Turismo de Galicia.

A Capela: Serra do Forgoselo

Serra do Forgoselo, en A Capela (Flickr).

La Serra do Forgoselo es un conjunto de montes de 1.400 hectáreas que se extiende por los municipios de As Pontes, San Sadurniño y A Capela. Este último abarca la mayor parte de su superficie. Sus elevaciones tienen una forma suave y redondeada, más propia de los cerros que de las montañas. La altura media es de unos 500 metros, por lo que es tierra de miradores.

Uno de los elementos más característicos de O Forgoselo son sus enormes bloques de granito redondeados, más conocidos como "bolos", que datan de hace más de 300 millones de años. Fruto de la erosión, algunos han adoptado formas curiosas. El mejor ejemplo es la Pena dos Tres Pés.

Otra de sus singularidades es la existencia de charcas a lo largo de toda la sierra. Apenas hay árboles y la vegetación, dominda por arbustos, pasto y toxos, es más propia de grandes alturas. Sin embargo, al estar rodeadada de otras cadenas montañosas, el frío y la niebla dominan el clima y crean un paisaje conocido como "la Escocia ferrolana".

Apenas queda población asentada en O Forgoselo, que cuenta con dos aldeas abandonadas como testigo del éxodo rural. En la actualidad el monte se utliza principalmente para la cría de ganado salvaje, como la Ternera Gallega. Pero los grandes protagonistas de la sierra son los caballos que, cada mes de julio, se dan cita en la Rapa das Bestas.

As Pontes: EnPezas

El núcleo de As Pontes se ha convertido en un museo aire libre en los últimos años. Al puro estilo de las Meninas de Canido, sus calles se han llenado de intervenciones artísticas. Murales horizontales, verticales, grafitis, frases en los pasos peatones, alfombras... En total, más de 40 "pezas" de diversas técnicas, estilos y tématicas. Historia, leyendas, oficios, personajes... Cualquier musa es válida siempre que refleje la esencia del municipio.

La inciativa de As Pontes enPezas surgió como un proyecto de transformación ambiental y participación ciudadana promovido por el Concello en 2017. Cuenta con la colaboración de artistas y muralistas, pero su principal foco se centra en las obras de los propios vecinos, que han sacado su faceta más artística para convertir en lienzo las paredes de su "hogar".

Para visitar este museo al aire libre basta con llegar al núcleo de As Pontes a través de la AG-64. Una vez allí, solo hay que caminar y dejarse llevar por las muestras de arte urbano. Pero si prefieres ir a tiro fijo, la web de enPezas cuanta con un plano donde se ubican todas las intervenciones artísticas.

Bonus: Fragas do Eume

Puente colgante de As Fragas do Eume.

Si algo identifica a esta comarca es el río Eume. Además de otorgarle un nombre, su caudal y geografía dan lugar a uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa: As Fragas do Eume. Es uno de los seis Parques Naturales que hay en Galicia. Su extensión de más de 9.000 hectáreas abarca los cinco municipios de la comarca.

Esta fraga se caracteriza por tener una vegetación autóctona y muy frondosa, liderada por carballos, castaños y abedules. El alto grado de humedad y la sombra que proporcionan los árboles otorgan a la ribera del Eume un tono verdoso, casi mágico. Entre su fauna destacan aves como los búhos, anfibios como la salamandra rabilarga y mamíferos como los zorros.

Pero las Fragas do Eume es más que un espacio natural. Alberga en su interior auténticas joyas del patrimonio histórico y cultural, como el Monasterio de Caaveiro, que se alza aislado en el corazón del bosque. Para llegar a él hay que seguir la ruta de Os Encomendeiros, la más conocida y que parte del acceso de Pontedeume. Es el camino donde se encuentran los famosos puentes colgantes que tantas veces habrás visto Instagram.

Las Fragas do Eume cuenta en realidad con cuatro accesos. No tienen comunicación entre ellos, por lo que cada uno da lugar a una ruta, como mínimo. Además de la entrada de Pontedeume, están las de Monfero, As Neves y Goente. Si ya conoces el monasterio de Caaveiro, coger uno de estos caminos alternativos te puede servir para descubrir nuevos enfoques del bosque, como otros ríos, cascadas o miradores de ensueño. En cualquier caso, es recomendable solicitar información sobre estas rutas y lugares en el centro de interpretación, situado en el acceso de Pontedeume.

¡Síguenos en Facebook!
TEMAS:
Vivir