Valla publicitaria que representa al difunto líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Jomeini, y al difunto Líder Supremo de Irán, Alí Jamenei, en una calle de Teherán, Irán, 6 de junio de 2026.

Valla publicitaria que representa al difunto líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Jomeini, y al difunto Líder Supremo de Irán, Alí Jamenei, en una calle de Teherán, Irán, 6 de junio de 2026. Reuters.

Tribunas

Irán lo tenía todo a favor, pero ha decidido actuar como un loco

Se decía que Irán es extremista, pero no demente. Pero eso ha cambiado ahora.

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No es casualidad que durante las dos semanas de reanudada escalada de violencia entre Estados Unidos e Irán, Teherán haya atacado blancos estadounidenses en ocho países árabes, pero no haya lanzado misiles ni drones hacia Israel.

Si bien en todos esos países hay bases estadounidenses, a diferencia de lo que ocurre en Israel, el hecho de que decenas de aviones cisterna de la Fuerza Aérea de Estados Unidos estacionen en territorio israelí podría haber servido de buena excusa a Teherán.

Sin embargo, hasta ahora se ha abstenido de hacerlo porque tiene claro que la respuesta de Israel podría haber sido devastadora.

No es secreto que cuando el presidente Donald Trump impuso el 8 de abril un alto el fuego en la guerra que había comenzado el 28 de febrero, Israel se quedó con la sensación de que eso era absolutamente prematuro y de que había muchos más blancos estratégicos importantes para destruir en Irán.

Si de Israel hubiera dependido, habría continuado la guerra para socavar más aún las capacidades militares de Irán.

Para comprenderlo más allá de los análisis estratégicos, hay que recordar un hecho indiscutible: Irán, desde la revolución islámica de febrero de 1979, es el único país del mundo que llama a destruir a otro país miembro de la comunidad de naciones, Israel. No es una cuestión de fronteras, de tipo de gobierno ni de política. Irán se opone a la existencia misma de Israel.

Un buque en el estrecho de Ormuz.

Un buque en el estrecho de Ormuz. Reuters

En este contexto, la percepción constante de amenaza iraní sobre Israel no sorprende. A ello se agrega el deseo de venganza de Irán por la eliminación, por parte de Israel, el pasado 28 de febrero, de casi toda la cúpula del régimen, incluido el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Una prueba clara de ello fue el descubrimiento por parte del Mosad de una célula de la Guardia Revolucionaria iraní que quería infiltrarse en Israel para eliminar a varias figuras del más alto nivel.

Pero en estos momentos, la pregunta es si Irán planea atacar. Sabe que no destruirá Israel, pero sí podría causarle daño. La duda es si el precio que Irán pagará por ello merece la pena, dada la difícil situación en el país y en vista de los serios daños que Israel le causó, tanto en junio del año pasado como en la guerra de meses atrás.

En Israel, y también en los servicios de inteligencia de Europa, se estima que Irán considera seriamente tomar la iniciativa y atacar a Israel. O sea, no esperar a ver si Trump lanza la ofensiva "sin precedentes" que prometió ni si Israel se le suma. El tono siempre desafiante de las autoridades iraníes, su línea extremista y su comportamiento general hacen imposible descartarlo, aunque no sea lógico.

El término "lógico" es problemático al tratarse de un régimen de línea tan extremista, convencido de que el tiempo juega a su favor, y que se declaró victorioso en la guerra a pesar de los daños sufridos y de la catastrófica situación de su economía. Haber logrado convertir el estrecho de Ormuz en lo que algunos expertos están llamando "el arma nuclear de la economía mundial" les hizo pensar que realmente pueden hacer lo que desean.

Es un círculo vicioso en el que Irán se encierra a sí mismo.

Durante mucho tiempo, los expertos han sostenido que el régimen iraní es extremista, pero no demente. Pero eso ha cambiado ahora. El profesor Meir Litwak, experto en Irán de la Universidad de Tel Aviv, me dijo que lo que hizo Irán después del Memorando de Entendimiento que firmó con Trump deja claro cuán peligroso es, por su falta de criterio y su comportamiento irracional.

"En el terrible memorando que lograron firmar con Trump habían conseguido casi todo lo que querían. Podrían haber maniobrado estirando las negociaciones sobre el tema nuclear indefinidamente mientras se les levantaban las sanciones y recibían mucho dinero de la venta de petróleo. Pero prefirieron atacar los buques que transitaban el estrecho de Ormuz y arruinarlo todo. Son un peligro mundial", recalcó.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un debate en el pleno de la Knesset.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un debate en el pleno de la Knesset. Reuters

No vale mucho la pena analizar qué hará Trump durante el fin de semana, ya que, mientras amenaza y acumula aviones en la zona, también hay fuentes en Washington que dan a entender que aún queda una ventana abierta para negociar.

Mientras tanto, en Israel se confirmó que el lunes el primer ministro Netanyahu viajará a Washington a reunirse con Trump. A primera vista, eso puede interpretarse como una señal de que no sucederá nada dramático en estos próximos días más allá de lo que ya está ocurriendo.

Pero la lectura del hecho debe ser más elaborada.

Ante todo, Irán puede atacar a Israel cuando quiera. Su decisión no depende de dónde están ni qué hacen Netanyahu y/o Trump. Para Irán, eso es irrelevante.

Pero, además, el anuncio del viaje sí podría ser una cortina de humo para confundir a los iraníes en caso de que realmente Trump esté planeando lanzar un ataque masivo contra Irán, con o sin Israel.

Lo que sí se puede asegurar de forma contundente es que Israel se prepara para cualquier eventualidad. Ya no está tan claro que esté ansioso por atacar Irán, quizás por sus diferencias con Trump y debido a cierto distanciamiento entre el presidente americano y el primer ministro Netanyahu. Pero no tiene alternativa. Se prepara para la defensa y para la ofensiva.

Por ahora no hay indicaciones oficiales de ningún cambio en las instrucciones del Comando del Frente Interno respecto a cómo actuar en caso de ataque. Pero algunas municipalidades ya ordenaron abrir los refugios públicos.

Los israelíes se han tenido que acostumbrar a lidiar con estas situaciones. Una nueva guerra cuando faltan sólo tres meses para las elecciones es problemática y fuente de polémicas.

Pero nadie duda de que, si Irán ataca, Israel se tiene que defender. Los sistemas de defensa antiaérea están listos. Ineludiblemente, también la Fuerza Aérea para emprender camino hacia Irán y tratar de socavar más aún las capacidades del régimen que quiere destruir al Estado judío.

*** Jana Beris es periodista.