El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino Lopez.

El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino Lopez. Reuters

Tribunas

Washington ya ha domesticado también a Diosdado Cabello y Vladimir Padrino

Cabello y Padrino son de las pocas figuras del postmadurismo con el peso institucional para frenar la fragmentación capaz de descarrilar cualquier intento de estabilización. EEUU ha concluido que prescindir de ellos es arriesgado.

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Diosdado Cabello ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos. Si permite que el Plan de las Tres Fases llegue a buen puerto, las causas que pesan sobre él en la justicia federal estadounidense quedarán resueltas.

Vladimir Padrino López ha cerrado un pacto en condiciones parecidas.

Marco Rubio, secretario de Estado, presentó públicamente el Plan de las Tres Fases el 7 de enero, un día después de la captura de Maduro: estabilización, recuperación y transición.

La primera fase busca evitar que Venezuela se hunda en el caos mientras Estados Unidos controla las exportaciones petroleras del país mediante las sanciones y un cerco naval.

La segunda reabre la economía a las empresas estadounidenses y occidentales, libera a los presos políticos, concede amnistías y abre la puerta al regreso de los dirigentes opositores en el exilio.

Daniella Cabello, Hugo Chávez y Diosdado Cabello, en una imagen de 2011 .

Daniella Cabello, Hugo Chávez y Diosdado Cabello, en una imagen de 2011 . Redes.

La tercera es la transición política, la menos definida y la más lejana. Aunque ya empieza a vislumbrarse tras el Manifiesto de Panamá, firmado por toda la oposición en torno a María Corina Machado, que la designa como líder de cara a la negociación que se avecina con el gobierno interino.

Las elecciones, en todo caso, no llegarán pronto.

La Casa Blanca ya lo había dicho sin rodeos: tiene "máxima influencia" sobre el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

El crudo venezolano que las sanciones mantenían atrapado se vende ya a precio pleno de mercado, y el dinero va a parar a cuentas bajo control estadounidense.

Pero el petróleo, como palanca, sólo llega hasta cierto punto. A Washington le hacía falta además la colaboración de quienes podían sostener o reventar la primera fase desde dentro.

Antes del 11 de abril de 2002, Estados Unidos veía a Diosdado Cabello como uno de sus hombres en Caracas. Era vicepresidente de la República.

Cuando Washington dio luz verde a la operación para sacar a Hugo Chávez del poder, su sucesor ya estaba colocado. Cabello asumió el mando, aunque al final fuera por apenas unas horas.

"El petróleo como palanca sólo llega hasta cierto punto. A Washington le hacía falta además la colaboración de quienes podían sostener o reventar la primera fase de la transición desde dentro"

La operación fracasó, Chávez volvió, y ni él ni los Castro le perdonaron nunca lo que había estado dispuesto a hacer.

Sin margen para el perfil moderado en un sistema gobernado ya por gente que sabía perfectamente dónde habían estado sus lealtades, Cabello sepultó aquella historia a base de volverse más implacable que nadie.

Su imputación federal por narcoterrorismo, cuando llegó, vino a confirmar por la vía más retorcida que la metamorfosis había funcionado.

En 2018, a través de uno de sus testaferros de mayor confianza, tanteó el terreno con discreción para reanudar la relación. La respuesta de Washington fue tajante: no negocia con narcotraficantes.

Ahora la respuesta es otra.

Cabello es una de las pocas figuras del paisaje posterior a Maduro con el alcance y el peso institucional para frenar la fragmentación capaz de descarrilar cualquier intento de estabilización. Washington concluyó, por lo visto, que prescindir de él no era una apuesta que mereciera la pena.

Vladimir Padrino encaja en la misma lógica. Su salida del Ministerio de la Defensa tiene menos pinta de consecuencia del cambio político que de condición previa para que ese cambio se produjera. Nadie deja un cargo así sin haber negociado algo antes.

Tras comparecer ante el Congreso el 7 de enero, Rubio comentó que las figuras que aún quedaban en el gobierno venezolano andaban "todas señalándose con el dedo unas a otras".

Al menos dos de ellas han dado desde entonces con una posición bastante más cómoda.

*** Francisco Poleo es analista especializado en Iberoamérica y Estados Unidos.