El historiador Guillermo Gortázar.
La convivencia entre dispares: un reconocimiento póstumo a Guillermo Gortázar
Guillermo era un intelectual liberal, siempre abierto a escuchar a personas que estaban en otras riberas ideológicas del mismo río que él: el de la Democracia.
En tiempos de polarización y de gesto adusto, escasean figuras como las de Guillermo Gortázar, que nos dejó el pasado 14 de enero.
Después de un tiempo para digerir la noticia, le he dedicado unas líneas.
Guillermo era un intelectual liberal. Siempre abierto a escuchar a personas de otras riberas ideológicas. Como yo, que estoy en la margen izquierda del mismo río que él: el río de la Democracia.
Cuando lo conocí, en 2018, me llamó la atención de Guillermo su moderación, su apertura de miras, su preparación académica y su deseo por debatir, por dialogar con el otro, con el dispar.
Algo infrecuente hoy en día.
Guillermo Gortázar fue secretario de Formación en tiempo de José María Aznar.
Recuerdo su deseo de que en las tertulias no hubiera personas de una sola ideología, sino que hubiera pluralidad. Por una razón elemental: para que haya debate se necesitan posiciones diferentes.
Estábamos en desacuerdo en muchas cosas. Pero estábamos de acuerdo en lo esencial: en dialogar, contraponer, discrepar.
En definitiva, en aprender unos de otros.
Y teníamos la capacidad de apreciar, humana e intelectualmente, a los dispares.
Los dispares son personas de otra ideología. Pero también de otro país, de otra religión, de otra identidad sexual. Los ingleses lo llaman "otherness". Es decir, alteridad, otredad.
Necesitamos aprender a convivir con los otros. Decía Fernando de los Ríos que "el respeto en España es revolucionario".
La convivencia también es revolucionaria. Especialmente en la era Trump que padecemos.
Esta convivencia se debe practicar en todos los ámbitos. Hay ejemplos históricos que nos animan a intentarlo.
1. En el ámbito político
Es conocido y meritorio el caso de la Transición española, que integró a todas las sensibilidades en una Constitución.
Otro ejemplo de acuerdo generoso es el de los gobiernos de coalición en Euskadi. En los años 80, Ramón Jauregui defendió la "convivencia entre dispares" en el País Vasco. Y el pacto entre constitucionalistas y nacionalistas.
Frente al terrorismo de ETA, convivencia.
"Guillermo llamaba la atención por su moderación, su apertura de miras, su preparación académica y su deseo por debatir, por dialogar con el otro, con el dispar"
2. En el ámbito social
El siglo XX fue el momento en el que se alcanzaron, en muchos países, los derechos civiles. Y el siglo XXI debe ser la etapa en la que se consiga el derecho a ser diferente.
Esto requiere una cohabitación armoniosa, por ejemplo, entre inmigrantes y nacionales. Entre heterosexuales y otras orientaciones sexuales. Entre ateos, agnósticos, indiferentes y creyentes (de las distintas confesiones).
3. En el ámbito mediático
En una época de socios, suscriptores y audiencias fragmentadas, los medios tienen la tentación de hablar sólo para los suyos.
Es de agradecer que haya emisoras progresistas que tengan contertulios conservadores. Y periódicos liberales, como EL ESPAÑOL, que inviten a escribir a personas de izquierdas como yo.
Es la única forma de que haya debate, de que nos escuchemos y nos entendamos, como siempre decía Guillermo Gortázar.
Sabemos que hay dificultades en la convivencia. Pero merece la pena convivir.
Como decía Evelyn Beatrice Hall (biógrafa de Voltaire), no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo.
Gracias, Guillermo. Hasta siempre.
*** Pablo Reyero Trapiello es portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Anchuelo (Comunidad de Madrid).