Impactos de artillería israelí en los suburbios del sur de Beirut.

Impactos de artillería israelí en los suburbios del sur de Beirut. Marwan Naamani / ZUMA Press Wire / d / DPA

Tribunas

Trump va de cabeza al peor escenario en Irán

El desarrollo de los acontecimientos pone rumbo al peor escenario: una escalada total por parte de Irán, que usará todas sus herramientas de poder para internacionalizar el conflicto y colocar presión sobre EEUU.

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Lo primero que cabe entender de la guerra desatada en Irán es que Donald J. Trump ha cambiado.

Desde su llegada a la presidencia de Estados Unidos, todas y cada una de sus operaciones militares fueron comedidas, limitadas.

Primero el bombardeo de la base aérea siria de Sheteytat.

Después, el asesinato de Soleimani.

A continuación, el lanzamiento de la MOAB sobre los talibanes.

Después, el ataque al programa nuclear iraní.

Y, finalmente, la captura de Nicolás Maduro.

Todas ellas acciones perfectamente diseñadas y calculadas.

Esto es distinto. Estamos ante una partida de póker infernal en la que la suerte y la voluntad del liderazgo iraní son las verdaderas claves de la guerra.

O lo que es lo mismo: Trump fía su esperanza de una guerra corta y eficaz a que sus enemigos se dobleguen ante él. Una apuesta arriesgada. Una apuesta que pende de un hilo llamado suerte, fortuna, aleatoriedad.

Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico.

Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico. EP

Decimos "suerte" por una serie de razones.

Una vez Estados Unidos obtenga la supremacía aérea, ¿podrá erradicar en un mes la capacidad iraní de lanzar misiles de largo alcance? Probablemente sí.

¿Y la de lanzar drones de largo alcance? Probablemente nunca desaparecerá plenamente.

¿Y la de los misiles antibuque que amenazan el estrecho de Ormuz? Es muy difícil, ya que son misiles fáciles de esconder en camiones civiles, y usan trayectorias muy bajas. No se elevan en los cielos como los misiles de largo alcance, así que para detectarlos uno debe estar cerca.

Contra los hutíes de Yemen no se logró salvar al estrecho de Bab el Mandeb de una interrupción de hasta el 90% del tráfico naval durante casi dos años. Y no se logró debido a que no hubo manera de eliminar los misilazos antibuque y el despliegue de equipos de abordaje y drones marinos cargados de explosivos.

En definitiva, que la campaña sea corta depende de que los responsables de bloquear el estrecho, o su propia cadena de mando, opten por rendirse. Y, si no, será necesario establecer un sistema de convoyes de petroleros escoltados por navíos antiaéreos que se tendrán que exponer a los misiles antibuque y a las minas navales que Irán ya está sembrando en Ormuz.

Por lo pronto, el desarrollo de los acontecimientos pone rumbo al peor escenario: una escalada total por parte de Irán, que usará todas sus herramientas de poder para internacionalizar el conflicto y colocar presión sobre Estados Unidos.

Esas herramientas son fundamentalmente cuatro:

a) Terrorismo: una táctica muy típica de Irán en la década de 1980 que podría recuperarse.

b) Interrupción del estrecho de Ormuz: puede ser total o parcial. Y la experiencia histórica indica que si Irán tiene voluntad de lucha, será imposible impedir que minen las aguas del estrecho o lanzan misiles antibuque.

c) Ataque a las infraestructuras de los hidrocarburos en el golfo Pérsico.

d) Ataques de larga distancia para eliminar soldados estadounidenses y occidentales.

"Si la situación se prolonga, el mercado de los hidrocarburos sufrirá, con un efecto en cadena sobre la economía mundial que golpeará a China, Europa y Estados Unidos"

El estrecho de Ormuz ya está interrumpido. Por ahora, las empresas reaccionan haciendo que sus buques se anclen en el golfo a la espera de acontecimientos.

Si la situación se prolonga, el mercado de los hidrocarburos sufrirá sendos golpes sobre un porcentaje estratégico del mercado mundial, con un efecto en cadena sobre la economía mundial que golpeará primero a China, después a Europa y, por último, a Estados Unidos.

Además, habrá un gran beneficiado: Rusia. Las finanzas del Kremlin llevaban meses bajo la enorme presión de unos precios del petróleo bajísimos. Ante este escenario, el crudo ruso se revalorizaría.

En cuanto a los ataques sobre las infraestructuras de los hidrocarburos en Oriente Próximo, podemos afirmar que ya han empezado.

La refinería de Aramco en Ras Tanura ha sufrido varios impactos confirmados por imagen satelital. Sólo queda esperar y ver si los ataques se generalizan y si procuran golpear las partes más difíciles de reparar de dichas instalaciones. O si, en su lugar, Irán está intentando asestar golpes reparables.

La opción más agresiva sería atacar las plantas desalinizadoras que abastecen de agua potable a los países arábigos.

Respecto a eliminar soldados de Estados Unidos, Irán ha demostrado escasa pericia, por ahora.

Las bases militares norteamericanas son fácilmente bombardeables por la distancia mínima que les separa de Irán. Sin embargo, Irán apenas ha infligido media docena de muertos hasta la fecha durante un ataque a unas instalaciones logísticas en Kuwait.

El gasto de misiles interceptores que muestran los metrajes (hasta 3 Patriot por cada misil agresor) indica que Estados Unidos está evitando bajas a toda costa, y está dispuesto a usar una tasa desproporcionada de interceptores para evitar daños políticos fruto de las bajas.

Sin embargo, si Irán realmente tiene voluntad de luchar y sus unidades de misiles y drones logran adaptarse con éxito, es cuestión de tiempo que el siempre raquítico arsenal de interceptores se agote.

"Es probable que ninguna de las partes alcance sus objetivos estratégicos, y ello conduzca al dilema de una guerra larga o de una retirada de Estados Unidos"

Justamente, como este es el miedo de Estados Unidos, la U.S. Air Force juega al ataque y ejecuta operaciones muy agresivas dentro del espacio aéreo iraní para cazar a los equipos de lanzamiento iraníes.

Sólo una revuelta masiva, un quiebre de la voluntad o un golpe de Estado en Teherán podrán derivar en una conclusión rápida de la guerra.

La alternativa es una retirada de Estados Unidos bajo la excusa del "misión cumplida", escenario probable si el conflicto se alarga más de lo deseable para la administración Trump.

Justamente es el deseo de acabar rápido y de incitar a una revuelta en la capital que Israel y Estados Unidos han focalizado sus ataques en Teherán, y muy especialmente sobre su aparato policial.

En conclusión, es probable que ninguna de las partes alcance sus objetivos estratégicos, y ello conduzca al dilema de una guerra larga o de una retirada de Estados Unidos.

Un poco menos probable, pero en absoluto descartable, es que se produzca un giro interno o un golpe en la capital. Que Estados Unidos alcance dicho objetivo es más probable a que Irán logre infligir graves bajas a EEUU.

Como cisne negro, cabe destacar que esta guerra y el asunto sin resolver de Venezuela absorben recursos de Estados Unidos, que en estos momentos mantiene sólo un grupo de portaaviones defendiendo el océano Pacífico y al aliado taiwanés, una fuerza a todas luces insuficiente para combatir a China.

Por eso, militarmente hablando, estamos ante una ventana de oportunidad única para que el liderazgo chino adopte la decisión de atacar la isla de Formosa.

La decisión japonesa de atacar a Estados Unidos tras el embargo del petróleo decretado por Washington, y aprovechando la superioridad local nipona en Pearl Harbour, guarda semejanzas inquietantes con la actual situación que atraviesan Taiwán y el petróleo de la industria china.

*** Yago Rodríguez es analista militar y geopolítico, y director de The Political Room.