Vladímir Putin y Silvio Berlusconi, en una reunión en Roma de 2019.

Vladímir Putin y Silvio Berlusconi, en una reunión en Roma de 2019. Reuters

LA TRIBUNA

La conjura mundial contra la democracia

Las dictaduras del hoy se disfrazan de democracia, pero no son más que autoritarismos maquillados. Y cada vez son más frecuentes.

24 septiembre, 2022 02:55

Hay un tema del que poco se habla. No sé si porque aún se requiere evidencia científica o porque se han roto aquellas visiones donde la defensa de los valores está por encima de cualquier proyecto comercial o político.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, con el candidato italiano Matteo Salvini en Budapest.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, con el candidato italiano Matteo Salvini en Budapest. Reuters

Pero lo cierto es que hay una conjura mundial contra la democracia que amenaza con arrasar contra todos los principios que han unido durante años a Occidente. Democracias que se creían consolidadas han pasado a ser democracias deficitarias, las democracias deficitarias han derivado en regímenes híbridos y los regímenes híbridos en brutales dictaduras.

En este proceso de declive de las libertades hay un enemigo invisible que se robustece con el pasar del tiempo y que se conoce como el poder sin límites.

Este enemigo no conoce frenos, aborrece el constitucionalismo y sus derivaciones, como la separación de poderes, el Estado de derecho y la alternancia en el poder.

Este enemigo se aprovecha de las nuevas tendencias que han surgido a la luz de la inteligencia artificial para convertir medias verdaderas en creencias y dogmas que alimentan el surgimiento de identidades férreas dispuestas a defender hasta con la vida a una especie de encantador de serpientes.

Este enemigo ha creado innovadoras formas de retener el poder sin rendirle cuentas a nadie, ni someterse al veredicto popular.

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La revancha de los poderosos, el libro de Moisés Naím, es una obra fuera de serie, que recoge de forma precisa la enfermedad que está sufriendo la democracia. Moisés, junto a otros grandes intelectuales como Diamond o Applebaum, nos conduce al corazón de la crisis política estructural de nuestro tiempo.

Este libro es un campanazo, un llamado de alerta ante procesos subterráneos e invisibles que están devorando los cimientos de la democracia. En cada uno de los capítulos, Naím nos presenta una radiografía completa de los métodos de los que echan mano los populistas y autoritarios para concentrar el poder, socavar la institucionalidad democrática y desaparecer a sus adversarios políticos.

Esta obra nos enseña que ya las democracias no se destruyen desde afuera, con golpes de Estado, rebeliones militares o guerras civiles, sino que ahora se destruyen desde adentro, con líderes que llegan al poder a través de medios democráticos. Pero cuando asumen el mando desechan todos los principios de la democracia para hacerse un traje a la medida que les permita gobernar sin controles.

"La posverdad emana del uso de la desinformación con el fin de transformar en verdad un relato político"

Es decir, estos dictadorzuelos del siglo XXI ya no visten de verde oliva como los tradicionales autócratas militaristas. Ahora han desarrollado métodos más sofisticados y estrategias de seducción populista cada vez más emocionales hechas por laboratorios psicológicos de masas.

En otras palabras, las dictaduras del hoy se disfrazan, montando una escenografía que las haga ver como democracias, pero en el fondo son autoritarismos maquillados.

Particularmente, me llamó la atención varios elementos del libro de Naím.

El tema de las 3P (populismo, polarización y posverdad) es uno de ellos. El populismo es un fenómeno que no está asociado a una ideología, es más una táctica usada por movimientos tanto de izquierda como de derecha.

El populista genera un relato donde los desposeídos son pobres porque alguien es rico, buscan un culpable dentro del sistema que suelen ser las elites tradicionales y, a partir de allí, profundizan una división de la sociedad entre quienes representan los intereses de los oprimidos y los opresores. Esa fragmentación de la sociedad es la polarización.

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El populista amplifica las discordias que hay en una sociedad entre ricos y pobres, obreros y patronos, urbano y rural, para crear identidades férreas que den origen a miniejércitos al servicio del populista.

La posverdad, por su parte, aunque la escuchamos con frecuencia, muchas veces nos cuesta identificarla. La posverdad emana del uso de la desinformación y la distorsión de la realidad con el fin de transformar en verdad un relato político.

En Venezuela justamente vemos cómo el régimen se vale de este tipo de herramientas para mercadear mitos, mitos como el cuento de que “Venezuela se arregló”. Un espejismo de Maduro para manipular a los venezolanos y la comunidad internacional sobre la profunda crisis que nos agobia.

Otro elemento de debilitamiento de la democracia que toca el libro de Naím es el de la mafiocracia, lo que algunos han llamado la penetración del delito en la política, el matrimonio entre el crimen organizado y el poder.

Moisés, de manera elegante, nos pone al tanto del avanzado sistema de oligarquía mafiosa que ha construido Vladímir Putin en Rusia. Un sistema donde empresarios afiliados al régimen se convierten en instrumentos para financiar maquinarias represivas y sangrientas que violan derechos humanos.

"Los poderosos fraguando alianzas para demoler como con una aplanadora a quienes limiten sus pretensiones"

En el caso venezolano este fenómeno ha venido tomando dimensiones inesperadas hasta el punto de convertir a nuestro país en uno de los principales focos de narcotráfico, extracción ilegal de minerales y presencia de grupos delictivos.

Asimismo, el libro pasa revista por un tema fundamental: el desprecio de los líderes autoritarios por el conocimiento y las elites académicas.

La persecución contra la ciencia se ha convertido en una constante de quienes ejercen el poder despóticamente. El populista solo quiere reforzar sus creencias.

Es decir, su fe y su sentido de superioridad moral, y por esa razón los datos y los expertos le son incómodos. Es este desprecio por la ciencia lo que produce que experiencias que han fracasado en el pasado se repitan. Es esta terquedad lo que le abre paso a malas ideas o experimentos que solo concluyen en corrupción y empobrecimiento.

Moisés Naím, con una visión holística y una pluma prodigiosa, insiste en varios elementos que pueden ayudar a fortalecer, rejuvenecer y modernizar la democracia, para enfrentar los desafíos del ahora.

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Entre ellos el autor nos plantea soluciones como el sistema de elección de los miembros del poder judicial, un asunto vital para la supervivencia de la democracia.

Pero no suficiente, porque esto no basta para detener a quienes quieren gobernar para toda la vida. Sólo una combinación de factores como independencia de poderes, conciencia política, buen gobierno, reconexión con las aspiraciones de los jóvenes y fortalecimiento de la sociedad civil podrá crear candados que sirvan para resguardar los principios de la democracia.

Este libro es una lectura obligatoria para todos los demócratas que estamos convencidos de la necesidad de cerrar filas en defensa de la libertad. Esta discusión sobre el autoritarismo trascendió y ya no es solo un asunto de los países que viven bajo regímenes autoritarios, sino también de aquellos pueblos que hoy son libres, pero que mañana podrían no serlo.

Los poderosos están al acecho en todas partes del mundo, fraguando alianzas para demoler como con una aplanadora a quienes limiten sus pretensiones. ¿Qué haremos los demócratas?

*** Julio Borges es diputado y expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, y coordinador del partido venezolano Primero Justicia.

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