El presidente ruso, Vladímir Putin, en una videollamada con el CEO de Gazprom, Alexei Miller.

El presidente ruso, Vladímir Putin, en una videollamada con el CEO de Gazprom, Alexei Miller. Reuters

LA TRIBUNA

Europa necesita a Ucrania si quiere prescindir del gas ruso

Además del plan de la Comisión Europea para reducir la dependencia energética de Rusia, la Unión Europea debería invertir en Ucrania para lograr una autonomía estratégica real.

31 marzo, 2022 00:33

He pasado gran parte de mi carrera profesional y académica ocupándome de la política energética de Ucrania. Alertando, también, de las consecuencias estratégicas de la dependencia europea del gas ruso. Hoy, después de haber dejado mi casa junto a mi hijo por la relativa seguridad de Lviv, y mientras mi marido y mi padre permanecen en Kiev, oyendo las sirenas antiaéreas por la noche, me entristece que las advertencias de los ucranianos no hayan sido tenidas lo suficientemente en cuenta. 

Obreros trabajando en la construcción del gasoducto Nord Stream 2.

Obreros trabajando en la construcción del gasoducto Nord Stream 2. Reuters

Pero eso ya es agua pasada. Los optimistas políticos alemanes apoyaron la construcción del gasoducto Nord Stream 1 desde Rusia hasta Alemania, bajo el mar Báltico, en 2010, en lugar de expandir las rutas de exportación terrestres a través de Ucrania y Polonia.

La dependencia de Europa del gas ruso ha aumentado a pesar de que, por suerte, la duplicación de la capacidad del Nord Stream ha sido finalmente bloqueada por Alemania días antes de que Vladímir Putin enviase sus tropas a Ucrania.

Sin embargo, solamente a través de Gazprom, que ostenta el monopolio ruso del gas, se entregaron el año pasado 60.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas ruso a Alemania y Europa del norte. Esto supone aproximadamente 1/3 del total de los envíos de gas ruso a Europa en 2021.

A comienzos de marzo, mientras las tropas rusas arrasaban las ciudades ucranianas, la Unión Europea (UE) estaba pagando 800 millones de euros al día a Rusia por su gas. Esto reduce enormemente el impacto económico de las sanciones impuestas por Occidente y permite al Kremlin financiar la guerra.

En primer lugar, la UE debería determinar una fecha límite para terminar con la dependencia del gas ruso. Pero por el momento la Comisión sólo ha declarado que esto puede hacerse "bastante antes de 2030".

Necesitamos fijar una fecha en firme. Y muy anterior a 2030.

Estipular una fecha tope desde ya permitirá a los mercados adaptarse al ajuste en lugar de confiar en que el gas de Rusia vaya a estar siempre ahí. La dependencia de Rusia continuará durante la próxima temporada 2022-2023. Pero con un plazo fijado, las compañías energéticas internacionales podrán empezar a desarrollar otras opciones de abastecimiento, impulsando incrementos compensadores en la producción de Gas Natural Licuado.

"Intervenir las instalaciones de Gazprom abre una posibilidad inmediata para neutralizar la amenaza estratégica que supone la dependencia de Rusia"

En segundo lugar, la UE puede tomar ya el control de los activos energéticos de Rusia en Europa Occidental y Central. Esto incluye las vitales instalaciones de almacenamiento de gas en los yacimientos subterráneos, actualmente propiedad (total o parcial) de Gazprom. Siete de estas instalaciones están en la UE y cuatro, en Alemania. Esto es 1/4 de la capacidad de almacenamiento del país.

Dejar que Gazprom mantenga el control tendría sentido si Rusia fuera un suministrador fiable. Pero el año pasado, la incapacidad de Gazprom para garantizar su inventario de almacenamiento a un nivel razonable antes del invierno contribuyó al repunte de los precios del gas natural. Este ejemplo subraya la amenaza estratégica que acarrea la dependencia de Rusia.

La Comisión Europea está proponiendo ya nuevas regulaciones que obligarán a las compañías almacenadoras de gas a tener sus depósitos llenos al 90% de su capacidad antes del próximo octubre. Pero intervenir las instalaciones rusas (como ha hecho el Reino Unido con las propiedades de los oligarcas rusos) abre una posibilidad inmediata para neutralizar la amenaza estratégica. Es posible tomar medidas adicionales contra la propiedad rusa del control y la distribución del gas.

Estas pérdidas deberían ser suplidas aprovechándose de otros activos energéticos. La rusa Lukoil es la propietaria de una refinería en la isla italiana de Sicilia que supone 1/5 de la capacidad de refinación de Italia, así como la de Países Bajos, Rumanía y Bulgaria. Lukoil también posee cientos de gasolineras en Finlandia, Bélgica, Países Bajos, Italia y los Balcanes occidentales, e inversiones en terminales de productos del petróleo en los puertos de Barcelona y Róterdam.

"Si la situación bélica remite, la UE podría servirse del superávit de almacenamiento de Ucrania para aumentar sus reservas y evitar un nuevo repunte de los precios del gas"

La UE necesita incorporar a Ucrania a su mercado energético. A corto plazo, y si la situación bélica remite para el verano, Bruselas podría servirse del superávit de almacenamiento de Ucrania para aumentar sus reservas y evitar un nuevo repunte de los precios del gas.

En cuanto al futuro más lejano, debe tenerse en cuenta que Ucrania produce unos veinte bcm de gas al año, y que esta producción podría incrementarse si se invierte en mejorar la tecnología de extracción. Me alegra que Equinor, Shell y Exxon hayan decidido retirar sus proyectos de Rusia. Les animo encarecidamente a que inviertan en Ucrania, en exploración, refinación y renovables, cuando la guerra acabe.

El logo de la empresa gasística rusa Gazprom, en la equipación del club de fútbol alemán Schalke 04.

El logo de la empresa gasística rusa Gazprom, en la equipación del club de fútbol alemán Schalke 04.

Ha llegado también el momento de abordar la anomalía que supone que Gazprom tenga un papel tan relevante en el negocio de la distribución de gas en los Estados europeos (mediante el control de las instalaciones de conmutación de la red de gasoductos al oeste de Ucrania).

Todas estas opciones dependerán, por supuesto, del curso de la guerra. Con independencia de lo que la UE decida, Ucrania seguirá pagando el precio de la devastación por el error de cálculo histórico que ha supuesto la dependencia energética de Rusia.

*** Olena Pavlenko es vicepresidente de DiXi Group, un think tank de Kiev especializado en políticas energéticas. 

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