Pedro Sánchez, con gafas de sol, a bordo del Air Postureo One

Pedro Sánchez, con gafas de sol, a bordo del Air Postureo One Twitter de Moncloa

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA

Los 19 hitos del postureo político español

Si en algo es una potencia mundial España es fabricando los mejores artistas del postureo político del planeta: Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Gabriel Rufián…

1. Las gafas de sol de Pedro Sánchez en el Air Postureo One

La operación diseñada por Iván Redondo, el flamante nuevo asesor de Posados y Gestillos del presidente del Gobierno, para convertir a su jefe en una suerte de JFK de Tetuán ha durado viva poco más o menos lo mismo que la famosa independencia ochosegundera de Cataluña.

Pero vive Dios que lo hemos disfrutado: Pedro Sánchez acariciando a su perra Turca, Pedro Sánchez fingiéndose runner entre los árboles de Moncloa, Pedro Sánchez con gafas de sol en el Air Postureo One… Ni Dulceida como presidenta del Gobierno habría dado tanto juego como Pedro Sánchez durante sus primeras semanas en el cargo. 

La moraleja, más allá de las risas provocadas por el esperpento adolescente en que se ha convertido la cuenta oficial de Twitter de Moncloa, parece obvia: ni Pedro Sánchez es JFK, ni España los EE. UU. de la década de los sesenta, ni los españoles tan tontos como para tragarse el intento artificioso de replicar una estética que si triunfó en su momento fue, precisamente, porque era bastante más espontánea de lo que le gusta pensar a esos asesores de imagen que siguen al pie de la letra el manual del buen comunicador político. 

2. El bebé de Bescansa

Federico Jiménez Losantos insinuó que Bescansa había drogado a su bebé para que este aguantara un par horas sin arrancarse a berrear durante la sesión de postureo diseñada por Podemos en el Congreso de los Diputados y en este país se armó la de Dios es Cristo.

El tiro le salió por la culata a Pablo Iglesias y compañía. Pero si de algo sirvió tanta hipocresía –a fin de cuentas, sólo alguien que trabaja poco o nada puede permitirse el lujo de llevar a su hijo al trabajo– es para quitarle las ganas a futuros brujos del postureo de utilizar de forma insensible a una criatura de pocos meses de vida para demostrarle al mundo lo mucho que te importan las criaturas de pocos meses de vida. 

3. Leonor se quema con la sopa

Es obvio para cualquiera con un mínimo de psicología que Felipe VI no es la autoridad española más amiga del postureo 2.0. Pero hasta el Rey debe ceder de vez en cuando a las necesidades del marketing y la comunicación política, y tal necesidad se concretó en su caso con un reportaje televisivo cuyo momento más celebrado fue esa cena familiar en la que la infanta Leonor se quema con la sopa y actúa, espontáneamente, como lo haría una niña corriente y moliente (aunque un poco pija, todo sea dicho).

Los asesores de comunicación del Rey deberían haber entendido que para ese tipo de reportajes, destinados a un tipo de público muy determinado, ya está el ¡Hola! y que la oportunidad se habría aprovechado mucho mejor si las cámaras hubieran grabado a un Felipe VI más parecido al presidente de una multinacional –estrés, papeleo, reuniones y viajes incluidos– que a un aristócrata de la corte de Versalles al que jamás se le mueve un pelo de la barba. 

4. La impresora y las esposas de Rufián

A falta de ideas o talento, Rufián ha hecho del meme, el chascarrillo y el postureo el eje de su ¿actividad? política. En sus performances, ejecutadas con un tono de voz a medio camino del perdonavidas profesional y el chiste de Eugenio, Rufián suele utilizar cachivaches y accesorios de todo tipo que pretenden simbolizar vaya usted a saber qué: impresoras, esposas… Cualquier día de estos Rufián se saca un ornitorrinco del bolsillo de esas americanas que, consejo desinteresado, no debería abrocharse jamás si no quiere ver cómo el botón cede a la presión, despega de su barriga a mayor velocidad que un transbordador espacial y queda incrustado en el techo del Congreso de los Diputados junto a los balazos de Tejero

Aunque, teniendo en cuenta las ideas políticas de Rufián y sus compañeros de bancada, quizá sea ese, precisamente, el lugar más adecuado para los botones de las chaquetas de los diputados catalanistas

5. Las caminatas de Rajoy

Rajoy caminando al trote es una de las dos imágenes clásicas del presidente que han logrado convertirse en meme para la posteridad. La otra es la de Rajoy encogiéndose de hombros tras saludar a los pasajeros de un barco random desde la cubierta de otro barco random

6. Monedero en Lavapiés

Monedero es el Rufián de Podemos. Quizá un duelo entre ambos en la Cúpula del Trueno del Postureo serviría para determinar quién ha hecho mejor uso del posado y el exhibicionismo marmóreo. La visita de Monedero al barrio de Lavapiés tras los disturbios provocados por manteros senegaleses –espoleados y azuzados, por cierto, por una noticia falsa propagada por miembros de su propio partido– fue, probablemente, uno de los momentos cumbre del más cínico postureo político español

7. La drag queen de la cabalgata de Vallecas

La afición de Podemos por los niños no podía dejar escapar una ocasión tan pintiparada como la cabalgata de Reyes para hacer exhibicionismo de la superioridad moral número 749 de su catálogo de superioridades morales. 

Que nadie les pida coherencia: ellos, que habían hecho del rechazo de las tradiciones cristianas uno de los ejes de su política, utilizaron una de las más inocentes y transversales para colocar a una drag queen sin relación alguna con el mundo infantil en la portada de todos los diarios buscando la reacción vehemente de cuatro trasnochados carpetovetónicos que justificaran su relato de que España es Mordor.

La drag queen se hizo un poco de publicidad a costa de los niños, Podemos tuvo sus portadas de prensa, los niños fueron utilizados, como es habitual, por el podemismo con mando en plaza, y aquí paz y después gloria. 

8. Las manos de Pedro Sánchez

"Las manos de Pedro Sánchez marcan la determinación del Gobierno". Que lo graben en mármol a la entrada de todas las facultades de Ciencias Políticas de este país, por favor. Y que traigan a un criptógrafo para que desentrañe qué horrendo mensaje satánico esconde tamaña idiotez, porque yo aún no he conocido a nadie capaz de entender cuál es la relación de las manos del presidente con la determinación del Gobierno para hacer no se sabe qué

10. Las ministras del Vogue

El paciente cero del virus del postureo político fueron esas ministras a las que Zapatero puso a posar para la revista Vogue en las escaleras de Moncloa. Tan artificiosa quedó la cosa que a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega se le quedó para siempre el apodo de María Teresa Fernández de la Vogue

11. Soraya Sáenz de Santamaría y su reportaje en El Mundo

Otro de esos hitos de la comunicación política marciana en la que, intuyo, tuvo más peso la vanidad que el afán de postureo. A fin de cuentas, ¿a quién no le gusta que un fotógrafo profesional le saque el mejor perfil posible? Qué cojones: ustedes también habrían dicho "sí" a la propuesta

12. Carmen Chacón pasando revista a las tropas embarazada

El punto culminante del postureo político español y también uno de los más exitosos. Zapatero nombró ministra a Chacón con el único objetivo de lograr una foto icónica capaz de simbolizar un proyecto político entero –el suyo– y la jugada le salió redonda.

En primer lugar, porque Chacón no era una elección rocambolesca. A fin de cuentas, es una de las políticas más capaces y menos sectarias, dentro de un desorden, que ha pasado por el PSOE. En segundo lugar, porque el ministerio escogido, el de Defensa, es aquel en el que menos riesgo se corre de sufrir una rebelión por parte de los subordinados. Ya saben ustedes que la jerarquía se lleva a rajatabla por esos pagos. En tercer lugar, porque la foto era fácilmente viralizable: mujer, embarazada y catalana, un bombón para los medios. 

13. Inés Arrimadas y su reportaje para Telva

Sí, fue puro marketing. Pero valió la pena por ver a los independentistas hiperventilar. "¡Se ha hecho las fotos en el Parlamento!". "¡Ha profanado el sagrado templo de la soberanía popular catalana!". Hilarante. Sobre todo viniendo de individuos que se pasean por la calle con un cucurucho amarillo en la cabeza, entre otros accesorios, y que bancan a un presidente conocido en todo el mundo como la versión de ultraderecha de Marine Le Pen

14. La pancarta a favor de los presos del balcón de la Generalidad

Entiéndanlo: colgar una pancarta sale gratis, no te obliga a nada y te permite estirar unos pocos días más el chicle con sabor a república. Además, a los acólitos no les importa porque tampoco están dispuestos a jugarse mucho más en el envite que el esfuerzo de colgarse un lazo amarillo en la solapa. 

15. Monedero el día de la moción de censura

Monedero, que ni es diputado ni nada que se le parezca, se revolvía inquieto tras la moción de censura que quitó al PP para poner al PSOE. Quizá se imaginaba ya encabezando a las masas, tomando al asalto el Congreso de los Diputados y viendo como un carrito de bebé cae por la escalinata mientras la Legión dispara a los desharrapados.

En la práctica, su fantasía se quedó en un asalto churrigueresco, bastante maleducado por cierto, a la exvicepresidenta del Gobierno. Luego, Monedero se arrimó a Pedro Sánchez para ver si eso del éxito es contagioso y le dio una palmadita en la espalda mientras el ya presidente ponía cara de circunstancias. Las risas de los fotógrafos se oyeron hasta en Moscú. 

16. El beso de Pablo Iglesias y Xavier Domènech

De tan obvio y diseñado con escuadra y cartabón, el posado de Iglesias y Domènech frotándose las bocas no escandalizó a nadie. Aún así, la prensa afín –a Podemos– habló de unas supuestas caras de sorpresa de los diputados y miembros del Gobierno cercanos a la escena. Yo diría que las caras eran más bien de vergüenza ajena, pero allá cada cual con sus fantasías. Si ellos creen vivir en la España de 1945, que vivan: las parafilias son libres. 

17. Errejón y su posado para Esquire

–Vamos a hacerle un editorial de moda a Errejón.

–Vale. ¿Cómo lo enfocamos? 

–Que parezca un tipo duro.

–No, en serio.

–Lo digo en serio.

–¿Errejón, has dicho? ¿No te has equivocado?

–Errejón, sí.

–¿El de Podemos?

–Sí.

–¿Errejón, Errejón? 

–Que sí, joder. 

–¿Y quieres que parezca un tipo duro?

–Sí.

–Pero… ¿cómo?

–Tú eres el fotógrafo.

–Claro. Hago fotos, no milagros.

–Búscale las aristas. Que apriete mucho las mandíbulas y se mese mucho el pelo, como si por sus venas corriera combustible de MiG-29.

–Parecerá Alfred, el de Eurovisión, imitando a Conor McGregor. Lo vamos a convertir en un meme.

–Queremos que dé su imagen habitual de intelectual, pero que parezca también capaz de arrancarle la columna vertebral con los dientes a un Navy Seal.

–Ajá. Súbeme el sueldo. 

18. El desmelene de Pablo Iglesias en Fashion & Arts Magazine

Si las palabras "cine, literatura y erotismo" en el contexto de una entrevista a Pablo Iglesias no te hacen correr hasta el refugio nuclear más cercano, espera a sumarle la palabra "desmelene"

19. La declaración de independencia de ocho segundos

El equivalente, en el terreno de las declaraciones de independencia, del chiste del niño que se escapa de casa pero se queda sentado frente a la puerta porque su madre no le deja cruzar la calle. Digamos que la dignidad nunca ha sido el punto fuerte del separatismo catalán. Y dejémoslo aquí. 

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