El Congreso de los Diputados acaba de aprobar el dictamen sobre la Proposición de Ley Orgánica del Grupo Socialista para modificar el Código Penal y sancionar con penas de prisión las terapias de conversión dirigidas a eliminar o negar la orientación, la identidad sexual o la expresión de género.
De nuevo, el PSOE mezcla e inventa conceptos.
Tendrán que explicarnos qué es la "expresión de género" en una proposición de ley que, en principio, podría parecer beneficiosa y conseguir el apoyo de una mayoría social, pero que acabará introduciendo en el texto medidas nocivas para la infancia y los profesionales sanitarios que atienden a personas con disforia de género.
En primer lugar, cabe recordar que la única verdadera terapia de conversión existente en nuestros días es la idea de que los niños que no se comportan conforme a los estereotipos sexistas son niños que han nacido en el cuerpo equivocado.
Son niños y niñas que son conducidos a bloqueos hormonales, hormonación cruzada y tratamientos con graves implicaciones para su salud física y emocional porque la ley trans estatal establece que acompañar a estos menores para conocer las causas del rechazo a su propio cuerpo se considera "terapia de conversión".
Por eso, desde el movimiento LGB crítico con el transgenerismo se habla de "medicalización de la pluma".
Un paso más en el maltrato institucional a la infancia.
Por eso, los pocos profesionales médicos que se atreven a hablar denuncian que estas leyes les impiden hacer su trabajo. Y eso porque hablar supone, conforme a la ley trans, multas de hasta 150.000 euros y cese de la actividad profesional.
Ahora también les pedirán cárcel.
¿El resultado? Terapias afirmativas automáticas que medicalizan de por vida a niños físicamente sanos; profesionales que no se atreven a tratarlos por las consecuencias explicadas; y personas con disforia de género a las que se les niega el diligente y responsable acompañamiento psicológico.
Esta es, en fin, otra medida que, disfrazada de progresista, viene a concular la lex artis y apuntalar el maltrato institucional a la infancia.