El dueño de X Elon Musk. Reuters
¿Qué has hecho tú para merecer lo que tiene Elon Musk?
Ser político progresista permite vivir bien, sentirse bueno y castigar simultáneamente, sin producir nada remotamente similar a lo que ha creado Elon Musk. ¿Hay algo mejor?
Elon Musk se ha convertido en el primer billonario de la historia (trillonario para los estadounidenses), y esto ha desatado la indignación de los demócratas estadounidenses.
La senadora Elizabeth Warren lo encontró especialmente escandaloso "en este momento en que cada vez hay más personas cuya supervivencia económica pende de un hilo". Lo decía desde lo que parecía el asiento trasero de su coche oficial, lo que restaba un poco de dramatismo al mensaje.
Pero, en todo caso ¿qué culpa tiene de la precariedad Elon Musk?
Volveré a esto más adelante, pero hay que recordar que Warren tiende siempre a culpar al malvado capitalismo de todos los males, incluso del asesinato de un directivo de seguros médicos. En un mitin suyo de 2019 se coreó la consigna eat the rich, zámpate al rico, adaptado del tax the rich y que da cierta idea de su cosmovisión.
Por su parte, la congresista Sara Jacobs dijo que es "absolutamente repugnante" que Elon pague tan pocos impuestos, y que por eso hay que gravar a los ricos o comérselos.
No crean que ella es pobre de pedir: su riqueza se estima entre 76 y 92 millones de dólares. Pero normalmente se considera asquerosamente rico a todo aquel que tiene un euro más que nosotros.
Elizabeth Warren.
Por cierto, Musk sí paga impuestos, claro: según él, a lo largo de su vida habrá pagado unos 500.000 millones de dólares. Espero que mi amigo Francisco de la Torre haga algún día una estimación.
Y no podía faltar en este coro el gobernador de California Gavin Newsom: "Los americanos están luchando por comprar alimentos y Elon Musk se convierte en billonario".
Esto nos da una idea no sólo del ambiente que se respira, sino de ciertas ideas que subyacen en el pensamiento de izquierdas.
La primera es la omnipresente visión de suma cero: la riqueza es algo que ha surgido mágicamente, y si alguien tiene una porción mayor del pastel significa que se la ha arrebatado a otros. Por eso, que Musk se haya convertido en billonario es algo "absolutamente repugnante" porque delata que ha dejado a cientos de miles pendientes de un hilo sin poder comprar alimentos.
Y de esto deriva un segundo planteamiento: el desprecio absoluto por la creación de riqueza. Es normal. Si la tarta ha surgido de no se sabe dónde, para qué nos vamos a preocupar de los pasteleros (léase, empresarios).
Y, por supuesto, la tercera consecuencia deriva inmediatamente de las otras dos: la única función del político de izquierdas es la redistribución.
Decía Thomas Sowell: there are no solutions; there are only trade-offs. Es decir, "no hay soluciones, sólo transacciones". Transacciones en las que se sacrifican parcialmente los valores en juego para alcanzar una solución.
Y un principio elemental en la gestión de un país debería ser entender que es necesaria una transacción entre creación y redistribución de riqueza, en lugar de ignorar olímpicamente la primera.
Es obvio que Elon Musk ha acumulado una cantidad ingente de riqueza, pero porque ha creado una cantidad asombrosa de riqueza para la sociedad: inició el camino para la electrificación del automóvil, creó una red de satélites de comunicaciones y manda rutinariamente cohetes reutilizables al espacio por una décima parte del coste que habría empleado una administración pública.
Elon Musk durante una participación en el Foro de Davos. Omicrono
Si es que hubiera podido, porque Gavin Newsom se muestra incapaz de construir un tren de alta velocidad, no en el espacio, sino entre Los Ángeles y San Francisco. El proyecto se inició en 2008, y lleva 17.000 millones de dólares gastados. Puestos a hacer demagogia, igual habrían venido bien para comprar alimentos para los que penden de un hilo.
Desde este punto de vista, ser político progresista es el empleo más agradable del mundo. No es necesario saber construir nada, posibilita convertir la envidia en virtud y permite apropiarse de la riqueza para repartirla a su antojo creando redes de agradecimiento a su favor.
Es decir, permite vivir bien, sentirse bueno y castigar simultáneamente. ¿Hay algo mejor?
El Financial Times comparó a Elon Musk con un supervillano de James Bond, como si en vez de Space X liderara Spectra u otra organización criminal. Es cierto que Musk se encuentra ahora en la cúspide de una pirámide altísima, muy por encima del resto de los ciudadanos, pero ¿en cuál de los escalones ha infringido la ley?
Y si Musk ha adquirido su riqueza por medios legales ¿por qué es "absolutamente repugnante"?
Dejo para otro momento si es saludable que una sociedad tenga este nivel de desigualdad, pero me gustaría acabar con este tuit de Lucía Nistal: "Los billonarios no deberían existir. Lo que construimos entre todas debe ser de todas, y eso se llama socialismo".
En realidad, lo que construimos entre todos se llama cultura. Entender eso no aconseja ser socialista, sino conservador.
Pero si vamos a lo que personas concretas construyen, conocemos lo que ha hecho Elon Musk, pero lo de Lucía Nistal está por ver.