Mia Khalifa en la 080 Barcelona Fashion.

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Mia Khalifa, Riley Reid y otras 'arrepentidas' del porno: la letra pequeña de OnlyFans

A nuestro discurso empoderador (ese que empuja a las mujeres a prostituirse para un público masificado) se le da luego muy mal recoger a quien ha sido víctima de su propia retórica.

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Estoy metida en uno de esos agujeros negros de internet que pueden consumirte.

Se trata de las onlyfaneras arrepentidas. Algunas han borrado su cuenta, otras han dejado de producir contenido.

Unas se han ido silenciosamente y otras escriben manifiestos o se reinventan: ahora hacen galletas, se encogen de hombros ante su pasado o suplican que su contenido desaparezca.

Diría que me he metido por gusto y no sería mentir. Pero quiero dejar constancia de que también estoy aquí animada por Cristian Campos, quien sabe mejor que nadie que el camino más directo hacia el mal es intentar intelectualizar el bien.

En cualquier caso, estoy aprendiendo mucho. OnlyFans es una escuela como ninguna otra.

Porque la plataforma no deja de ser el legado de la revolución sexual en esteroides gracias a la tecnología y la incapacidad de la sociedad contemporánea para ofrecer una propuesta sobre el bien.

Keily Blair, CEO de OnlyFans.

Keily Blair, CEO de OnlyFans. Reuters

Es decir, es el resultado lógico de la idolatría a la tecnología y al neoliberalismo llevada a su máxima expresión.

Pero, como suele pasar, a nuestro discurso empoderador (ese que empuja a las mujeres a prostituirse para un público masificado y lo llama "apropiarse del propio cuerpo") se le da luego muy mal recoger a quien ha sido víctima de su propia retórica.

1. De OnlyFans a OnlyChrist

El primer perfil de onlyfanera arrepentida es la que ha entrado en contacto con la trascendencia. Se ha convertido al cristianismo en alguna de sus múltiples vertientes (como Nala Ray o Blac Chyna) y el motivo con el que justifica su abandono de la plataforma es un escueto: "A Dios no le gustaba".

No se hable más. Allí donde Dios manda, el ser humano obedece.

Otro tipo de trascendencia es la descendencia. Es el caso de Cass Valzacchi, quien, sin discurso religioso ni tampoco una especial denuncia de su pasado, eliminó todo su contenido cuando tuvo a su hijo.

Así que he aprendido que ir más allá de uno mismo derriba el mito de que el consentimiento es la piedra de toque de la libertad humana.

Que aceptar que no todo depende de ti (que no eres la fuente última del significado de tu vida) no empobrece, sino que libera.

Y que, paradójicamente, renunciar a ser soberano absoluto de uno mismo puede resultar mucho más gratificante que cargar con la obligación de inventarse a cada instante.

2. Puedes salir de OnlyFans, pero OnlyFans no saldrá de ti

Este tipo de ex onlyfanera es complejo, contradictorio y, francamente, el que más pena inspira. Pero también quizá el más representativo de la cultura sexual y moral que permite este fenómeno.

Pertenece a esta categoría Jemma Lucy, que dejó OnlyFans cuando tuvo a su hija porque no quería que la niña decidiera ser como ella, pero que no ha eliminado su contenido para poder pagarle la vida de lujo que lleva.

Además, Jemma Lucy dirige una empresa de webcaming.

Pero, ojo, no vayas a pensar que webcaming es lo mismo que OnlyFans. No es así porque hay más privacidad y más control. Lo mismo que se dijo en su momento de las ventajas de OnlyFans sobre la industria del porno se dice ahora sobre el webcaming.

La industria pornográfica siempre encontrará una ventana nueva y siempre habrá quien abra la persiana.

Este perfil de ex onlyfanera ya no hace contenido, pero igual que Lana Rhoades, sí trabajan en otras plataformas que ofrecen alternativas a OnlyFans.

Tanto Lucy como Rhoades han manifestado lo mucho que desearían no haber empezado nunca a grabar contenido sexual. Pero oye, que lo hagan otras tampoco está mal.

O como Riley Reid, que ha dicho públicamente que siempre que le piden consejo sobre si meterse o no en la industria del porno les dice que no: "Les digo que eso hace que la vida sea realmente difícil, que las citas sean realmente difíciles, que la vida familiar sea realmente difícil, que la intimidad sea difícil".

Riley Reid está semiretirada, pero no del todo. El dinero es adictivo, y cuando familia y amigos te dan la espalda, lo más "lógico" es hacer de lo que te ha destruido tu propia identidad.

Riley Reid.

Riley Reid.

Es grotesco ver a Reid hablar de todo el dolor que le ha producido estar en OnlyFans con una sudadera que dice: "¿Alguien ha visto mis pantalones?".

De esta onlyfanera arrepentida aprendo que el nivel de violencia que el ser humano tiene que aplicar sobre sí mismo para justificar sus miserias es infinito.

Hay que retorcer el lenguaje, hay que encerrarse en una jaula de oro y tirarla al mar, y hay que redefinir la vergüenza como narrativa personal, inventarse un sentido donde antes había dinero y humillación, y hacerse amiga de todo lo que antes era insoportable.

De todo su rollo de por qué la industria solo necesita descubrir cómo hacerlo mejor, con más regulación, más límites, más privacidad y más seguridad, aprendo que, si el bien necesita tantísimo coto, ¡spoiler!, es el mal.

3. OnlyFans te empodera hasta que te hace suplicar

OnlyFans es el sueño de todo aquel que aboga por la regulación de la prostitución usando ese lenguaje pervertido que cambia prostituta por "creadora de contenido" y sometimiento por "usuario premium".

Ellas tienen el control, ellas ganan el dinero, ellas deciden.

Hasta que quieren que todo su contenido deje de ser compartido y sea eliminado, y se dan cuenta de que es como haber vendido tu alma al diablo. Ya no hay vuelta atrás.

Lo ha pedido Cecilia Sopeña, invocando el "derecho al olvido", y lo ha pedido Mia Khalifa, a la que persigue un vídeo por el que ha recibido muchas amenazas.

"Mi futuro es mío", decía Sopeña. En cierta manera sí, porque ella elige cómo vivir su vida. En cierta manera, desgraciadamente, no, porque las consecuencias de sus decisiones pasadas ya no están en su mano, por mucho que OnlyFans ofreciera control.

La modelo de OnlyFans Sophia Mayy.

La modelo de OnlyFans Sophia Mayy.

De estas aprendo que cuando cambias las cosas que más valen por las cosas que en el momento quieres, el coste es muy alto.

También me hace preguntarme qué clase de empoderamiento es ese que te hace recurrir a abogados para poder borrar tu imagen de internet o te obliga a rogar el olvido a tus clientes.

También aprendo que, como dice Mary Harrington, la utopía del progreso y del empoderamiento sólo se sostiene gracias a la tecnología que permite la disociación de la realidad (para sostener el espejismo de que tu libertad no tiene límites).

Para desconectarnos de las consecuencias de nuestras elecciones.

Y todo ello cuando, en realidad, lo que hemos hecho es externalizar las decisiones más íntimas a un mercado al que sólo le interesa perpetuar la creencia de que podemos trascender nuestros cuerpos y vínculos.

Afortunadamente, cuando llega la hora de la verdad, el mundo real continúa registrando la factura.

OnlyFans, esa gran escuela de vida.