El USS Patrick Gallagher (DDG-127).

El USS Patrick Gallagher (DDG-127). US Navy

Observatorio de la Defensa

La US Navy recibe antes de plazo el USS Patrick Gallagher, el último destructor de la clase Arleigh Burke con radar SPY-1

Su construcción ha requerido cerca de nueve años desde la adjudicación del contrato hasta la entrega final.

Más información: EEUU busca astilleros para el mantenimiento de sus buques en Rota, pese a las amenazas de Trump de trasladar la base

Publicada
Las claves

Las claves

La US Navy ha recibido el USS Patrick Gallagher, último destructor Arleigh Burke con radar SPY-1, con más de dos meses de adelanto sobre el calendario previsto.

El Patrick Gallagher es el 77º destructor Arleigh Burke y marca el final de la arquitectura de combate basada en el radar AN/SPY-1 tras casi tres décadas en servicio.

El buque mantiene capacidades polivalentes, incluyendo defensa aérea, guerra antisubmarina y ataque terrestre, y será destinado a la base naval de Norfolk (Virginia).

La entrega anticipada del DDG-127 refleja la madurez de la línea de producción, mientras la US Navy avanza hacia los nuevos destructores Flight III con el radar AN/SPY-6.

La Armada de Estados Unidos ha recibido, con más de dos meses de adelanto, el futuro USS Patrick Gallagher (DDG-127), último destructor de la clase Arleigh Burke equipado con el radar AN/SPY-1D y el sistema de combate Aegis Flight IIA, lo que pone fin a casi tres décadas de evolución de uno de los buques más exitosos de su historia naval.

La entrega, formalizada el pasado 28 de mayo por el astillero General Dynamics Bath Iron Works, convierte al Patrick Gallagher en el 77º destructor Arleigh Burke transferido a la flota.

Con él, concluye la denominada variante Flight IIA Technology Insertion, antes de que toda la producción pase a los nuevos buques Flight III equipados con el radar AN/SPY-6.

La entrega anticipada no obedeció a una reducción de ensayos, sino a la reorganización del proceso de pruebas: la Armada y el astillero integraron en una sola secuencia evaluaciones antes separadas y recortaron los plazos de corrección posteriores.

Las pruebas de mar comenzaron el 27 de abril de 2026 e incluyeron la evaluación de los sistemas de propulsión, generación eléctrica, control de plataforma, combate y equipos auxiliares.

También se verificaron velocidad, maniobrabilidad, resistencia y la operación integrada de los sistemas bajo distintas cargas de trabajo.

El resultado ha sido un adelanto de más de 60 días respecto al calendario previsto, lo que permitirá a la futura dotación disponer de más tiempo para completar los procesos de certificación, adiestramiento y cualificación antes de la entrada oficial en servicio del buque.

El final de la era SPY-1

La relevancia del USS Patrick Gallagher va más allá de su entrega anticipada. Se trata del último destructor Arleigh Burke construido en torno a la arquitectura de combate basada en el radar SPY-1, un sistema que ha acompañado a esta clase desde su entrada en servicio a comienzos de la década de 1990.

El programa Arleigh Burke ha evolucionado a través de múltiples variantes —Flight I, Flight II, Flight IIA, Flight IIA Restart y Flight IIA Technology Insertion— manteniendo una misma filosofía: proporcionar una plataforma capaz de desempeñar simultáneamente misiones de defensa aérea, defensa antimisiles, guerra antisubmarina y ataque contra objetivos terrestres.

Contratado en septiembre de 2017, el Patrick Gallagher comenzó su fabricación en noviembre de 2018, fue puesto en grada en marzo de 2022 y bautizado en julio de 2024.

Su construcción ha requerido cerca de nueve años desde la adjudicación del contrato hasta la entrega final. Una vez comisionado, tendrá su base en Norfolk (Virginia), uno de los principales centros operativos de la Marina estadounidense.

Un destructor polivalente

Con un desplazamiento a plena carga de unas 9.217 toneladas, 156 metros de eslora y una dotación cercana a los 380 militares, el USS Patrick Gallagher conserva todas las capacidades que han convertido a los Arleigh Burke en la columna vertebral de la flota de superficie estadounidense.

Su principal sistema de combate se basa en el radar AN/SPY-1D y el sistema Aegis, complementados por 96 celdas de lanzamiento vertical Mk 41 distribuidas entre una batería de proa de 32 celdas y otra de popa con 64.

Desde estos lanzadores puede emplear misiles SM-2 para defensa aérea, interceptores SM-3 para defensa frente a misiles balísticos, misiles SM-6 de largo alcance, misiles ESSM para defensa de punto, misiles de crucero Tomahawk y armas antisubmarinas Vertical Launch ASROC.

La configuración Flight IIA incorporó además mejoras significativas en guerra antisubmarina, entre ellas dos hangares permanentes para helicópteros MH-60R Seahawk, una capacidad ausente en las primeras versiones de la clase.

El buque también dispone de dos lanzadores triples de torpedos Mk 32, un cañón naval Mk 45 de 127 milímetros y sistemas defensivos Phalanx CIWS y Mk 38 para la protección frente a amenazas cercanas.

El relevo de los Flight III

La entrega del Patrick Gallagher coincide con la transición definitiva hacia los destructores Flight III, que incorporan el nuevo radar AN/SPY-6 Air and Missile Defense Radar.

La introducción de este sensor no supone únicamente un cambio de radar. Ha obligado a rediseñar aspectos esenciales del buque, incluyendo una mayor capacidad de generación eléctrica, sistemas de refrigeración más potentes y modificaciones estructurales destinadas a soportar la nueva arquitectura de combate.

Según la Armada estadounidense, el SPY-6 ofrecerá mejoras sustanciales en detección, seguimiento e identificación de amenazas, especialmente frente a misiles balísticos, misiles de crucero y objetivos aéreos de pequeño tamaño.

Un radar funciona como una especie de linterna invisible. Envía señales, escucha el eco que vuelve y convierte esa información en una imagen útil para la tripulación.

Estados Unidos ha encargado ya 23 destructores Flight III, llamados a convertirse en el núcleo de la futura fuerza de destructores Arleigh Burke.

Entre ellos figuran los USS William Charette (DDG-130), USS Quentin Walsh (DDG-132), USS John E. Kilmer (DDG-134) y USS Richard G. Lugar (DDG-136), actualmente en distintas fases de construcción.

Un indicador para la industria naval

La entrega adelantada del DDG-127 también constituye una referencia para la industria naval militar estadounidense.

El programa Arleigh Burke permanece repartido entre los astilleros de Bath Iron Works, en Maine, y Huntington Ingalls Ingalls Shipbuilding, en Mississippi, los únicos centros que actualmente fabrican esta clase de buques.

En producción continua desde 1988, el DDG-51 es uno de los programas de adquisición de buques de combate de superficie más longevos de la historia de Estados Unidos.

Bath Iron Works mantiene contratos para once destructores, de los cuales siete ya están en construcción.

El adelanto conseguido con el Patrick Gallagher demuestra el grado de madurez alcanzado por una línea de producción consolidada y una plataforma plenamente integrada en la flota.

La incógnita ahora es si esa misma reducción de plazos podrá repetirse en los nuevos Flight III, cuya mayor complejidad tecnológica plantea desafíos adicionales de integración.

Más allá del éxito puntual del DDG-127, la verdadera prueba llegará con las próximas entregas de la nueva generación de destructores estadounidenses.