El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, el pedido realizado por Ucrania, y los drones.

El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, el pedido realizado por Ucrania, y los drones. Arte E. E.

Observatorio de la Defensa

Rusia señala a Oesía, empresa española con sede en Madrid, como "objetivo militar" por producir drones para Ucrania

Se trata de la compañía UAV Navigation, con sede en San Sebastián de los Reyes (Madrid), que ha sido incluida en la lista negra del Kremlin junto a una veintena de empresas europeas.

Más información: Rusia acusa a Europa de "escalar drásticamente" la guerra por el aumento del suministro de drones a Ucrania

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Rusia ha incluido a la empresa española UAV Navigation, filial del Grupo Oesía, en una lista de objetivos militares por suministrar drones a Ucrania.

El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, ha advertido en redes sociales que las instalaciones europeas que fabrican drones son potenciales objetivos militares.

La amenaza rusa afecta a empresas de 12 países, entre ellos España, acusando a Oesía de suministrar tecnología crítica al gobierno ucraniano.

El Grupo Oesía defiende que actúa en coordinación con el Gobierno español y la UE, cumpliendo estrictamente la normativa vigente en materia de exportación de tecnología.

El Ministerio de Defensa de Rusia ha publicado este jueves un comunicado en el que incluye a una empresa del Grupo Oesía, presidido por Luis Furnells, en una lista de posibles objetivos para las Fuerzas Armadas rusas debido a su apoyo a Ucrania en el suministro de drones.

En concreto, el organismo ruso ha incorporado a UAV Navigation, filial del Grupo Oesía con sede en San Sebastián de los Reyes (en Madrid), como "objetivo potencial" para sus fuerzas militares. La advertencia se produce después de que se confirmara la colaboración de la compañía madrileña con Ucrania mediante el suministro de drones.

El presidente del grupo, Luis Furnells, ha reconocido a EL ESPAÑOL la cooperación en materia de drones con Ucrania y ha señalado que entra "dentro de la hoja de ruta del Gobierno de España y la Unión Europea en materia de política exterior y defensa, también en lo relativo a Ucrania". En un comunicado, el grupo ha insistido en que la filial "desarrolla y comercializa sus soluciones tecnológicas de uso dual en estricto cumplimiento de la normativa vigente y en coordinación con el Gobierno español, en el marco del compromiso con la Unión Europea".

Ha sido el expresidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia —el principal órgano consultivo del presidente en materia de seguridad y defensa—, Dmitri Medvédev, quien ha difundido en redes sociales la lista de objetivos, en la que figura la empresa española.

"La declaración del Ministerio de Defensa ruso debe tomarse literalmente: la lista de instalaciones europeas que fabrican drones y otros equipos es una lista de objetivos potenciales para las fuerzas armadas rusas. Cuándo se materialicen los ataques depende de lo que venga después", ha escrito. "¡Que duerman bien, socios europeos!", ha concluido.

La amenaza rusa se dirige contra doce países —Alemania, República Checa, Dinamarca, España, Israel, Italia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Reino Unido y Turquía— y un total de 21 objetivos militares, entre los que figura la citada filial de Oesía, a la que acusa de suministrar "receptores de radionavegación espacial" al Gobierno de Volodímir Zelenski.

El año pasado, durante una visita a España, el mandatario ucraniano tuvo reuniones con varias empresas de la industria de la Defensa española.

La advertencia del Kremlin llega pocos días después de que el presidente ucraniano anunciara, por primera vez, la captura de una posición enemiga utilizando exclusivamente sistemas robóticos terrestres y drones, sin la participación directa de infantería. "Un robot fue a las zonas más peligrosas en lugar de un soldado", afirmó el mandatario en un vídeo.

Este movimiento supone una escalada en la retórica del Kremlin. Si bien Medvédev ha proferido amenazas recurrentes contra los países europeos por su respaldo a Kiev, estas solían ser advertencias generales o mensajes velados. Hace apenas 24 horas, calificó de "drástica escalada" los planes de los europeos para incrementar la producción y la transferencia de drones a Ucrania.

Sin embargo, el señalamiento directo a UAV Navigation y a otras empresas del sector marca un cambio de estrategia: de la intimidación velada se ha pasado a la identificación de objetivos específicos para ataques militares.

El miércoles, durante el Wake Up Spain! Wake Up Europe!, un foro organizado por EL ESPAÑOL dos diputados británicos, el conservador Sir Bernard Jenkin y el laborista Graeme Downie, coincidieron en una conversación en que Europa está en guerra con Rusia y que los Estados miembros deben "despertar" ante esta amenaza. "No es momento de políticas bipartidistas cuando se trata de la seguridad nacional, de prepararse para la guerra", señalaron.

Europa, en guerra

Desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia en Ucrania en febrero de 2022, el Kremlin ha desplegado una estrategia de guerra híbrida que va más allá de la propaganda. Diversos servicios de inteligencia europeos —incluidos los de Alemania, Polonia y el Reino Unido— han alertado sobre una campaña coordinada para desestabilizar a los aliados de Kiev mediante ataques físicos y digitales.

"El aumento de sabotajes submarinos, sumado a los ciberataques y a las interferencias en las señales GPS de embarcaciones y aviones, encaja en el patrón de una guerra híbrida, que combina tácticas militares convencionales con operaciones cibernéticas, económicas y psicológicas", explicaba Linas Kojala, director del think tank lituano Geopolitics and Security Studies Center (GSSC) en conversación con este periódico.

Sin ir más lejos, hace apenas una semana, el primer ministro británico, Keir Starmer, informó que sus Fuerzas Armadas tuvieron que intervenir para disuadir a submarinos rusos que se habían adentrado en sus aguas territoriales.

Estos ataques híbridos, en realidad, forman parte de una estrategia recurrente tanto en el mar del Norte como en el Báltico. Allí, los países de la zona —miembros de la OTAN— se han visto obligados a intensificar la vigilancia sobre infraestructuras críticas, como cables de fibra óptica y gasoductos, tras detectar movimientos inusuales de buques rusos en puntos estratégicos.