Soldado del Ejército de Tierra de España analizando una mina

Soldado del Ejército de Tierra de España analizando una mina Ministerio de Defensa

Observatorio de la Defensa

La UE y Reino Unido impulsan una nueva estrategia para detectar minas con drones e inteligencia artificial

Las lecciones aprendidas en Ucrania comienzan a permear en las estrategias y doctrinas de detección y desactivación de las minas y los IEDs.

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Las claves

Reino Unido y la Unión Europea están desarrollando estrategias con drones e inteligencia artificial para detectar minas y artefactos explosivos en zonas de conflicto.

El proyecto británico utiliza drones equipados con IA para identificar rápidamente amenazas en el campo de batalla, protegiendo así al personal militar.

Cinco países de la UE, liderados por la española GMV, trabajan en el programa CONVOY, que integra múltiples sensores y plataformas autónomas para la detección de explosivos.

Los ensayos han demostrado que la colaboración entre humanos y sistemas inteligentes acelera la localización y neutralización de minas, adaptándose rápidamente a nuevas amenazas.

En la era de los drones, la IA y los misiles hipersónicos, las minas colocadas una a una sobre el terreno continúan siendo uno de los factores más mortíferos de las guerras como la que se libra en Ucrania.

Estos artefactos suponen un problema que permanece indeleble durante décadas y obliga a abandonar miles de kilómetros cuadrados hasta que los equipos especializados escudriñan el terreno.

Justo en eso está trabajando Reino Unido y la Unión Europea.

Según ha explicado el Ministerio de Defensa británico, una de las lecciones extraídas de Ucrania pasa por aplicar nuevos métodos y herramientas a problemas tradicionales de las guerras.

En este escenario, Londres se encuentra trabajando en el empleo de drones aliñados con inteligencia artificial para detectar las minas.

"El personal militar británico estará mejor protegido en el campo de batalla gracias a unas pruebas que demuestran que la inteligencia artificial avanzada en los drones puede reconocer rápidamente nuevas amenazas", explica el Ministerio en un comunicado.

Entre ellas se encuentran "las minas terrestres y otros artefactos explosivos" (IEDs), dos de las amenazas más importantes.

Ejercicio de detección de minas

De esta corriente de investigaciones se está encargando el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de la Defensa (DSTL, de sus siglas en inglés) en nombre de la rama terrestre de las Fuerzas Armadas británicas.

Por otro lado, cinco países de la UE —entre ellos España— se encuentran trabajando en el proyecto CONVOY con un planteamiento similar en el uso de drones e IA como elementos clave de la detección de artefactos explosivos.

Según el Instituto Italiano de Estudios Políticos Internacionales, el pasado verano había en Ucrania algo más de 140.000 kilómetros cuadrados contaminados con minas y otros restos explosivos de la guerra; un área de mayor tamaño que la suma de Andalucía, Extremadura y Murcia.

Proyecto CONVOY

La UE, a través del Fondo Europeo de Defensa (EDF), se encuentra desarrollando el programa CONVOY con una aproximación similar al planteamiento británico.

CONVOY (ClOud iNtelligent explosiVe detectiOn sYstem) está liderado por la española GMV y reúne a un total de diez entidades de cinco países europeos para desarrollar un sistema multisensor y multiplataforma capaz de detectar y neutralizar amenazas ocultas mediante el uso de la inteligencia artificial y tecnologías en la nube.

Infografia CONVOY

Infografia CONVOY GMV

El sistema, según lo describen desde la propia GMV, integra ocho tecnologías sensoriales diferentes, desplegadas en una red de plataformas autónomas terrestres y aéreas, junto con un vehículo terrestre tripulado.

Esa es una de las principales diferencias respecto al planteamiento británico, en el que no mencionan el uso de plataformas terrestres ni sensores embarcados en otro tipo de vehículos.

De vuelta a CONVOY, toda la información recopilada por la malla de sensores se procesa a través de una nube táctica, facilitando así la fusión de datos y la toma de decisiones en entornos críticos.

La última campaña de evaluación de esta tecnología se llevó a cabo el pasado septiembre en Suecia.

El objetivo del ejercicio fue poner a prueba los avances tecnológicos desarrollados desde la primera edición, celebrada en 2024, y seguir impulsando el desarrollo de soluciones para detectar amenazas como minas o artefactos explosivos improvisados.

Drones entrenados

Los expertos en desactivación de bombas ya han realizado varias pruebas dentro de DSTL donde han podido comprobar que llevan a cabo su misión "con mayor rapidez" gracias fundamentalmente a una "detección precoz".

Tal y como indican, los ejercicios se llevaron a cabo con el 33º Regimiento de Ingenieros especializados en la desactivación y búsqueda de artefactos explosivos en su base de Essex.

Consistieron en la colocación de "docenas de réplicas de minas y artefactos explosivos en diversos terrenos y entornos" durante semanas que sirvieron para entrenar y simular un escenario real.

UGV y drones

UGV y drones British Army

"Los datos capturados por los sensores a bordo de pequeños sistemas aéreos no tripulados fueron transmitidos a los operadores del Ejército, quienes utilizaron herramientas de inteligencia artificial para localizar e identificar las municiones", según indican.

Asimismo, el ensayo demostró la capacidad de "reentrenar rápidamente los tipos de modelo de inteligencia artificial para reconocer nuevos tipos de amenazas y adaptarse a diferentes entornos".

Se trata de "una capacidad fundamental en la guerra moderna, que evoluciona a gran velocidad", según detallan en el Ministerio de Defensa británico.

Esta evolución es algo que "se observa en Ucrania", donde los drones y los artefactos explosivos están transformando el campo de batalla "a un ritmo vertiginoso".

Reino Unido se encuentra en pleno proceso de ampliación del presupuesto dedicado a este tipo de tecnologías.

A través de su Revisión Estratégica de Defensa, el Gobierno está "duplicando la inversión en plataformas autónomas, pasando de 2.000 millones de libras a 4.000 millones durante la presente legislatura".

Los ejercicios ya realizados han demostrado cómo la IA, la colaboración humano-máquina, los sistemas robóticos y autónomos, y los sensores avanzados pueden reducir el riesgo para el personal de las Fuerzas Armadas.

Esta iniciativa "forma parte de una transformación más amplia de la capacidad de defensa del Reino Unido, impulsada por las lecciones aprendidas del conflicto en Ucrania".