El primer caza furtivo F-35A en la planta de Lockheed Martin en Fort Worth (Texas).

El primer caza furtivo F-35A en la planta de Lockheed Martin en Fort Worth (Texas).

Observatorio de la Defensa

El primer caza F-35A alemán entra en fase de ensamblaje final en la planta de Lockheed Martin en EEUU

Una vez completado el ensamblaje final, el avión será sometido a procesos de pintura y acabado, incluida la aplicación de su característico recubrimiento furtivo.

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Las claves

El primer caza F-35A alemán ha entrado en la fase de ensamblaje final en la planta de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas.

Alemania adquirió 35 cazas F-35A, valorados en unos 10.000 millones de euros, para modernizar su flota y mantener su papel en la disuasión nuclear de la OTAN.

Las primeras ocho unidades se usarán en la formación de pilotos y personal técnico en EE.UU. antes de integrarse plenamente en Alemania.

El F-35A aporta capacidades de quinta generación, como baja observabilidad y sensores avanzados, reforzando la interoperabilidad alemana con otros aliados de la OTAN.

El programa de modernización aérea de Alemania alcanza un nuevo hito con el inicio de la fase de ensamblaje final de su primer caza furtivo F-35A en las instalaciones de Lockheed Martin en Fort Worth (Texas).

El aparato acaba de ser trasladado al área de montaje final, donde se completará la integración estructural y de sistemas antes de adoptar su configuración definitiva.

Alemania formalizó la adquisición de 35 cazas F-35A por un valor aproximado de 10.000 millones de euros, en el marco de su estrategia de renovación de la Luftwaffe. Las entregas están previstas entre 2026 y 2029, con el objetivo de sustituir a la flota de Tornado y garantizar la participación alemana en la misión de disuasión nuclear de la OTAN.

Antes de llegar a esta fase, el fuselaje fue conformado a partir de cuatro grandes secciones principales: las alas y los módulos delantero, central y trasero. Estas piezas se ensamblaron mediante sistemas electrónicos de alineación y herramientas guiadas por láser, que garantizan los estrictos estándares de precisión propios de un caza de quinta generación.

Con la estructura ya completada y el avión “sobre ruedas” por primera vez, el proceso entra ahora en una etapa decisiva. En las próximas semanas se procederá a la instalación del motor, las superficies de control y los sistemas finales que permitirán su operatividad.

La evolución del primer F-35A alemán se produce tras la visita del secretario de Estado alemán, Nils Hilmer, a las instalaciones de Fort Worth en noviembre, donde participó en un acto simbólico relacionado con la estructura del fuselaje delantero.

El avión forma parte del primer lote de ocho unidades actualmente en producción. Cabe recordar que fases previas del ensamblaje comenzaron en diciembre de 2024 en Marietta, Georgia, lo que evidencia el carácter distribuido y altamente especializado de la cadena industrial del F-35.

Próximos pasos: pruebas y entrega

Una vez completado el ensamblaje final, el avión será sometido a procesos de pintura y acabado, incluida la aplicación de su característico recubrimiento furtivo, esencial para reducir su detectabilidad.

Posteriormente, realizará su primer vuelo y será presentado oficialmente en una ceremonia de rollout prevista para este mismo año.

Alemania ha adquirido 35 cazas F-35A dentro de su estrategia de modernización de sus Fuerzas Armadas, con el objetivo de renovar su capacidad de combate y garantizar la interoperabilidad con sus aliados de la OTAN.

Las primeras ocho unidades se destinarán a la base de Ebbing Air National Guard, en Estados Unidos, donde serán empleadas en la formación de pilotos y personal técnico alemán, paso previo a la plena integración del sistema de armas en territorio alemán.

Más capacidades

El F-35A, con capacidades de quinta generación como baja observabilidad, sensores avanzados y fusión de datos, está diseñado para mejorar significativamente la postura defensiva alemana.

Al mismo tiempo, su incorporación refuerza la interoperabilidad con otras fuerzas aliadas, en un contexto en el que varios países europeos están integrando este modelo en sus arsenales.

Más allá del avance industrial, la entrada en producción del primer F-35A alemán simboliza un cambio estructural en las capacidades aéreas del país y su integración en el ecosistema tecnológico y operativo de la OTAN, en un momento en el que la superioridad aérea vuelve a situarse en el centro de la planificación estratégica.