La superioridad en el campo de batalla.
Validación segura de nuevas tecnologías en sistemas de defensa
La guerra en Ucrania ha demostrado que la superioridad militar no depende solo de la tecnología, sino de la velocidad para probarla y usarla. La eficacia en el frente se define hoy entre la urgencia y la seguridad.
Los conflictos recientes, y en particular la guerra en Ucrania, han puesto de manifiesto una realidad incuestionable: la velocidad de adopción tecnológica se ha convertido en un factor crítico para la eficacia operativa y la superioridad en el campo de batalla.
Tecnologías como los sistemas no tripulados, la guerra electrónica o, más recientemente, la inteligencia artificial aplicada al apoyo a la decisión y a los sistemas autónomos, están transformando la forma de operar de las fuerzas armadas.
Sin embargo, esta transformación solo es viable si dichas capacidades pueden ser validadas y desplegadas de forma rápida, pero también segura y controlada.
Tradicionalmente, los sistemas de defensa han estado sujetos a largos ciclos de desarrollo y validación, diseñados para minimizar riesgos y garantizar los más altos niveles de seguridad y fiabilidad.
Este enfoque ha sido históricamente característico de los países con ecosistemas de defensa consolidados, en contextos en los que no existía una presión operativa extrema o una situación de conflicto inmediata, permitiendo priorizar la fiabilidad, la certificación y la protección del personal sobre la rapidez de despliegue.
Acortar los tiempos de validación no implica reducir los estándares de seguridad, sino adaptar los procesos para responder a escenarios cambiantes y amenazas emergentes.
Sin embargo, el contexto operativo actual exige un equilibrio diferente: mantener la seguridad y la robustez propias del sector defensa, al tiempo que se reducen drásticamente los plazos de validación para evitar que las capacidades lleguen obsoletas al entorno real de operación.
La experiencia de los últimos conflictos ha evidenciado que la iteración rápida, el uso de demostradores operativos, la validación incremental y la experimentación en entornos representativos permiten introducir mejoras continuas sin comprometer la seguridad del sistema.
Este enfoque requiere de nuevas metodologías y de una mayor integración entre industria, fuerzas armadas y organismos certificadores, así como el uso intensivo de ensayos en tierra, simulación avanzada y gemelos digitales.
Pero por supuesto acortar los tiempos de validación no implica reducir los estándares de seguridad, sino adaptar los procesos para responder a escenarios cambiantes y amenazas emergentes.
En este nuevo paradigma, la industria de defensa está llamada a desempeñar un papel clave, aportando soluciones tecnológicas maduras, modulares y escalables que puedan evolucionar al ritmo que exigen las operaciones reales.
Desplegar tecnología de forma ágil y segura se ha convertido en un factor estratégico para garantizar la eficacia operativa
No obstante, resulta esencial recordar que “no vale todo”: la protección de los miembros de las fuerzas armadas que operan estos sistemas debe seguir siendo una prioridad absoluta.
Esta premisa, profundamente arraigada en las doctrinas y marcos regulatorios de los países con una base industrial y tecnología de defensa madura, no siempre está presente en otros contextos donde las necesidades operativas, industriales o estratégicas pueden imponer criterios muy distintos.
La introducción de nuevas tecnologías, especialmente aquellas con cierto grado de autonomía, exige marcos claros de asunción de responsabilidades, supervisión humana y pruebas exhaustivas antes de su empleo en operaciones reales.
En definitiva, en aquellos entornos donde la urgencia no elimina la responsabilidad, la capacidad de validar y desplegar tecnología de forma ágil y segura se ha convertido en un factor estratégico para garantizar la eficacia operativa y la protección de los sistemas y del personal desplegado en misiones reales para el futuro de las operaciones militares.
*** Rafael E. Márquez, es director de Desarrollo de Negocio del área de Aerospace & Defence Systems de AERTEC.