Fuerzas especiales de los Navy SEAL.

Fuerzas especiales de los Navy SEAL. EL ESPAÑOL

Oriente Próximo

Navy Seals, 3.000 paracaidistas de la 82 Aerotransportada y Delta Force llegarán el viernes al Golfo por si falla el plan de paz

Cuando expire este viernes el plazo de cinco días que el presidente de EEUU se concedió para negociar, las fuerzas militares que ha estado reuniendo ya estarán en posición para operar en la zona.

Más información: JD Vance y Netanyahu negocian por teléfono los puntos de un posible acuerdo para poner fin a la guerra con Irán

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Las claves

EEUU desplegará en el Golfo tropas de élite como Navy SEAL, Delta Force y 3.000 paracaidistas de la 82 Aerotransportada ante un posible fracaso del plan de paz con Irán.

El buque USS Tripoli, con 2.500 marines, llegará al golfo de Omán escoltado por otros buques y cazas, sumándose a un gran contingente militar estadounidense en la región.

Trump busca presionar a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero mundial, y no descarta la ocupación de la estratégica isla de Jark.

Mientras se refuerza la presencia militar, Trump afirma estar negociando un alto el fuego con Irán, aunque Teherán desmiente avances en el diálogo.

Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la mañana del lunes 23 que pausaría durante cinco días los bombardeos contra la infraestructura energética de Irán para mantener conversaciones para la desescalada, cundió el escepticismo. Teherán le acusó de usar una treta para calmar a los mercados con esperanzas de paz mientras preparaba una nueva ofensiva.

Había motivos para la sorpresa. Trump había dado un ultimátum al régimen de los ayatolás el sábado, exigiendo la reapertura del estrecho de Ormuz bajo amenaza de destruir las centrales eléctricas iraníes. Pero detuvo la cuenta atrás y postergó su amenaza para dar tiempo al diálogo hasta el viernes. Para cuando se cumpla el plazo, sus refuerzos estarán en la zona.

Aunque el despliegue militar para la operación 'Furia Épica' suma más de 50.000 efectivos estadounidenses, la capacidad de los iraníes para mantener el estrecho cerrado pese a los intensos bombardeos ha obligado al Mando Central (CENTCOM) a cambiar de estrategia. El Pentágono ordenó así hace 10 días movilizar una fuerza expedicionaria estacionada en Japón.

Y será precisamente el viernes cuando el buque de asalto anfibio USS Tripoli con 2.500 marines a bordo llegue al golfo de Omán, la entrada al golfo Pérsico que franquea el estrecho de Ormuz. Llegará escoltado por el crucero USS New Orleans y aportará helicópteros Osprey, vehículos anfibios y cazas F‑35 Lightning II y AV‑8 Harrier.

No son las únicas tropas que se incorporan al teatro de guerra. Según Fox News, se han registrado al menos seis vuelos desde la base de Fort Bragg en Carolina del Norte hacia bases estadounidenses en Oriente Medio. Ahí se encuentra la 82.ª División Aerotransportada, que cuenta con hasta 3.000 paracaidistas capaces de desplegarse como Fuerza de Respuesta Rápida.

Los registros públicos de vuelos han permitido a cuentas especializadas rastrear al menos hasta 35 vuelos de aviones militares de transporte C-17 Globemaster III desde bases estadounidenses hasta Israel y Jordania. Se trataría de fuerzas especiales: efectivos de la Delta Force, los Navy SEAL, Rangers del Ejército de Tierra y el 5.º Grupo de Fuerzas Aerotransportadas.

Soldados de la unidad de elite americana Delta Force.

Soldados de la unidad de elite americana Delta Force. Reuters

Además, y en base al origen de los vuelos, la 621.ª Ala de Respuesta de Contingencia de las Fuerzas Aéreas se sumaría al despliegue. Se trata de un destacamento especializado en asegurar y reparar pistas de aterrizaje, proporcionando toda la logística para reabastecer y rearmar a helicópteros y aviones durante las operaciones.

Finalmente, y en caso de prolongarse el conflicto, una nueva oleada de refuerzos se encuentra en camino. El grupo anfibio del USS Boxer y la 11ª Unidad Expedicionaria de Marines se movilizan desde la Costa Oeste junto a los buques USS Portland y USS Comstock, con otros 2.500 infantes de Marina y cerca de 4.000 efectivos en total.

¿Presión o asalto total?

Las hipótesis se reducen a dos. Trump podría haber juntado este potente contingente de fuerzas de élite para intimidar a Irán y forzar una reapertura negociada del estrecho de Ormuz. O la decisión podría estar ya tomada, con un golpe de mano que trate de establecer cabezas de puente en costas e islas. Esto incluiría Jark, la joya de la corona petrolera de Irán.

Esta pequeña isla en el norte del golfo Pérsico procesa el 90% del crudo iraní, y aunque Trump ordenó bombardearla el 14 de marzo, tuvo cuidado de "no dañar las tuberías", en sus propias palabras. Destruir las instalaciones de refinería de Jark agravaría inmensamente la crisis del petróleo que sufre el mundo por el estrangulamiento de Ormuz.

Es por eso que gana enteros la posibilidad de que tropas estadounidenses traten de ocupar la isla y la usen como rehén contra Teherán. El New York Times describió como podría ser una operación de esta naturaleza. Los primeros en desembarcar deberían ser los marines, acompañados de los ingenieros que podrían reparar las pistas de aterrizaje dañadas en el bombardeo.

Una formación de los Navy Seals, brigada de élite del Ejército estadounidense.

Una formación de los Navy Seals, brigada de élite del Ejército estadounidense. Reuters

Con las infraestructuras de la isla en su poder, los aviones Lockheed C-130 Hercules podrían empezar a llevar material y suministros, además de refuerzos. Sería el momento de desplegar a los paracaidistas como tropas de refresco para los marines, mientras atrincheran sus posiciones en la isla y la convierten en cabeza de puente de la ofensiva.

Un segundo escenario plantea una incursión nocturna de paracaidistas, pero las fuentes militares consultadas por el medio la ven más improbable. No pueden llevar arsenal pesado con ellos, como vehículos blindados, por lo que se verían expuestos a la represalia iraní desde la costa y desde las defensas que aún existan en Jark.

Sin embargo, no es tan evidente que perder la isla suponga un golpe demoledor para el régimen. Durante la guerra con Irak, los ataques de febrero y marzo de 1988 afectaron muy gravemente a los muelles de carga. La república islámica movió entonces la exportación de crudo a otras terminales petroleras del país y continuó exportando.

Trump podría entonces optar por lo más difícil: ordenar reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, una fortaleza natural que los iraníes han reforzado con fortificaciones excavadas en la roca y minas marinas. Por mucho que las bombas 'revienta-búnker' hayan ablandado la resistencia, los expertos coinciden en que sería "un baño de sangre".

'Cazar y destruir'

La presencia de las fuerzas especiales plantea sin embargo otra tipología de guerra. Los Delta Force son los mismos que capturaron a Nicolás Maduro a primeros de enero en su residencia fortificada de Caracas, y a Manuel Antonio Noriega en Panamá en 1989. Hablamos de operaciones relámpago, quirúrgicas y ensayadas durante semanas.

¿Cómo podrían complementar estos soldados de élite la ofensiva? Aunque el presidente de EEUU fantaseó con la idea de mandarlos a "recuperar el uranio enriquecido" que conserva Irán, esta misión sería "suicida" en palabras de los expertos. Este material radiactivo se conserva en almacenes excavados en montañas, y sólo puede manipularse con equipamiento de protección.

Sin embargo, sí que podrían ser determinantes para acabar con objetivos individuales en la costa que rodea la zona de Ormuz. Las fuerzas iraníes que amenazan el tránsito marítimo son pequeñas lanchas, operativos de drones Shahed o incluso soldados armados con lanzacohetes. 'Cazar y destruir' estas amenazas podría inclinar la balanza en el estrecho.

Un diálogo dudoso

En paralelo, Trump dice estar negociando con Irán una salida a la guerra. "Estamos hablando con la gente adecuada, y quieren llegar a un acuerdo con tantas ganas… no tienes idea de hasta qué punto quieren lograr un acuerdo", reiteró este lunes desde la Casa Blanca, sin entrar en detalles.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, un excomandante de la Guardia Revolucionaria al que los observadores sitúan como el gran continuador de los esfuerzos del desaparecido Alí Larijani por mantener en pie las defensas de la República Islámica, desmintió sus palabras.

Sin embargo, según adelantó este lunes el New York Times, la Administración Trump envió a Irán un plan de 15 puntos para poner fin a la ofensiva, mientras que el Canal 12 israelí informó Estados Unidos pretende alcanzar un alto el fuego de un mes para debatir dicho documento.