Decenas de palestinos se reúnen para romper el ayuno junto a los escombros de edificios residenciales destruidos durante la ofensiva israelí sobre Gaza.

Decenas de palestinos se reúnen para romper el ayuno junto a los escombros de edificios residenciales destruidos durante la ofensiva israelí sobre Gaza. Dawoud Abu Alkas Reuters

Oriente Próximo

El plan de Trump en Gaza incluye una base militar con capacidad para 5.000 efectivos para controlar el territorio

Esta infraestructura militar se convertiría en el núcleo operativo de una futura Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), cuyo objetivo sería el de mantener el control sobre el territorio.

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Las claves

El plan de Trump para Gaza contempla construir una base militar para 5.000 efectivos en el sur de la Franja, como núcleo de una futura Fuerza Internacional de Estabilización.

La base estaría bajo jurisdicción de la Junta de Paz, presidida por Trump y apoyada por la ONU, aunque genera dudas legales y es vista con escepticismo por la Unión Europea.

La instalación incluiría medidas de seguridad extremas y protocolos específicos para la detección de túneles y restos humanos, en un contexto de gran controversia internacional.

Expertos cuestionan la legitimidad y autonomía de la Junta de Paz, describiéndola como una estructura jurídica poco clara y fuertemente influenciada por la Casa Blanca.

La Administración está impulsando un plan para construir una base militar con capacidad para 5.000 efectivos en el sur de Gaza, dentro de su idea para poner fin al conflicto entre Palestina e Israel.

El proyecto ocuparía aproximadamente 1,4 kilómetros cuadrados y se convertiría en el núcleo operativo de una futura Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo no es otro que mantener el orden interno en la Franja de Gaza.

La ISF forma parte de la recién creada Junta de Paz, una misión internacional destinada a gobernar Gaza hasta que se den las circunstancias de seguridad para la población gazatí.

Este organismo está presidido por el propio Donald Trump y cuenta como dirigentes de la organización a personalidades cercanas a su Administración, como su yerno, Jared Kushner.

En contexto, hay que recordar que la Unión Europea ve con fuerte escepticismo esta Junta de Paz, ya que la ve incompatible con la ONU, pero envió este jueves una delegación para evitar quedar fuera de la ceremonia de presentación en Washington.

Además, con el apoyo de esta futura ISF, se pretende proteger a la población civil y apoyar la formación y supervisión de fuerzas policiales palestinas previamente evaluadas, según el mandato aprobado por la ONU.

En paralelo, este contingente a escala internacional tendría la misión de crear condiciones de seguridad que permitan avanzar en la reconstrucción del territorio, en un contexto marcado por la exigencia de Israel de que se produzca el desarme de Hamás como paso previo a iniciar un proceso de recuperación.

Esta iniciativa que está preparando la Casa Blanca ha sido revelada por el diario británico The Guardian, con un plan para Gaza que genera controversia legal, política y humanitaria.

Según la información, el complejo se levantaría en una amplia llanura desértica en el sur de Gaza y contempla un dispositivo de seguridad de máxima envergadura.

Entre ellos destaca: perímetro sellado con alambre de púas, 26 torres de vigilancia blindadas, campo de tiro para armas ligeras, naves logísticas y una red de búnkeres conectados entre sí con sistemas de ventilación reforzados.

Esta memoria diseñada por la Administración Trump añade la exigencia de llevar a cabo estudios geofísicos para detectar túneles o grandes cavidades subterráneas, en alusión a la red excavada por la organización terrorista Hamás en la zona de Gaza.

El documento de contratación de la base militar fue emitido por la Junta de Paz, según una persona familiarizada con el proceso, y fue preparado con la ayuda de funcionarios estadounidenses especializados en contratación en sitios de guerra.

La citada base militar quedaría bajo el mando de la denominada Junta de Paz, organismo constituido recientemente con el respaldo de la ONU para organizar un despliegue internacional de carácter temporal en Gaza.

Una fuente cercana a la planificación ha explicado que un pequeño grupo de empresas constructoras internacionales con experiencia en zonas de guerra ya han visitado el enclave.

De hecho, en el citado documento se detallan los planes estadounidenses y se señala que "deberá realizar un estudio geofísico del sitio para identificar cualquier vacío subterráneo, túnel o cavidad grande por fase”, haciendo referencia a la extensa red de túneles construida por Hamás.

Protocolo y dudas legales

Además, también hay un protocolo en caso de encontrar restos humanos: todo trabajo debe detenerse inmediatamente e informar a los encargados para recibir instrucciones.

Según los datos de la agencia de defensa civil de Gaza, se estima que bajo los escombros permanecen sepultados alrededor de 10.000 gazatíes.

En el capítulo legal, por parte del Derecho Internacional, no está muy claro quién es el titular del terreno donde pretende construirse el complejo militar, aunque el Sur de Gaza permanece en la actualidad bajo control israelí.

Este dominio de Israel sobre la zona implica que las críticas al proyecto estadounidense tengan mayor intensidad. Es el caso de Diana Buttu, abogada palestino-canadiense, que se mostró muy dura con la línea seguida por Estados Unidos en Gaza.

Buttu se pregunta, además, de dónde obtuvo permiso esta supuesta Junta de Paz para construir esta base militar. La abogada palestina califica lo ideado por Estados Unidos como una "ocupación del terreno", al no contar con la Autoridad Nacional Palestina.

En todo caso, los funcionarios estadounidenses rechazan realizar comentarios sobre este proyecto, asegurando que "no responden a filtraciones de documentos". En paralelo, aseguró que "no habrá tropas de Estados Unidos en el terreno, como ya dijo el presidente Donald Trump".

Una Junta controvertida

A pesar de que el Consejo de Seguridad de la ONU ha autorizado su apoyo a la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización temporal en Gaza, esta debe de tener como objetivo principal el de "garantizar la frontera de Gaza y proteger a la población civil".

En la actualidad, es una incógnita cuáles serían las reglas de enfrentamiento de la ISF en caso de combates, de reanudarse los bombardeos por parte de Israel o de producirse ataques de Hamás.

Tampoco ha sido definido qué papel tendría la ISF en el desarme de Hamás, una condición indispensable impuesta por Israel para avanzar con la reconstrucción de Gaza.

Aunque más de 20 países se han inscrito como miembros de esta especie de coalición, gran parte de la comunidad internacional se ha mantenido al margen.

Si bien fue establecido con la aprobación de la ONU, la carta constitutiva de la organización parece otorgar a Trump un liderazgo y control permanentes.

Por ahora, permanece sin conocerse el despliegue de efectivos que se producirá en la zona, ni la procedencia de los soldados. Según ha adelantado The Guardian, el ejecutivo de Indonesia habría puesto sobre la mesa el envío de hasta 8.000 efectivos para integrar el despliegue.

Su presidente, el exgeneral Prabowo Subianto, es uno de los mandatarios internacionales que ha acudido este jueves a la reunión inaugural de la Junta de Paz, celebrada en Washington.

La creación de esta Junta de Paz, con su coalición internacional de Estabilización genera un gran debate a nivel internacional y desde el punto de vista jurídico.

Estas dudas provocan que algunos especialistas en derecho internacional cuestionen su encaje normativo. Entre ellos, Adil Haque, catedrático de Derecho en la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, la ha definido como “una ficción jurídica”.

Para Rutgers, se trata de una entidad formalmente autónoma que, en la práctica, operaría bajo la influencia directa de la Casa Blanca.

“Esta Junta de Paz es una especie de ficción jurídica, nominalmente con su propia personalidad jurídica internacional separada tanto de la ONU como de Estados Unidos, pero en realidad es solo una carcasa vacía para que Estados Unidos la utilice como considere oportuno”, ha señalado.

Los distintos expertos consultados señalan que las estructuras de financiación y gobernanza permanecen poco claras, lo que arroja más dudas sobre la capacidad de actuación de la misma.

Además, varios contratistas interpelados han asegurado que las conversaciones con funcionarios estadounidenses suelen realizarse por medios alternativos como Signal, y no a través del correo electrónico oficial.