La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. EFE
Meloni aprueba limitar al 30% los alumnos por aula que no sepan italiano y prohibir el burka y el niqab en los centros
La oposición de izquierdas interpreta que la medida de la primera ministra busca contener a su nuevo rival en la ultraderecha, Roberto Vannacci.
Más información: Prohibir el burka en la escuela y limitar los alumnos extranjeros por clase, el gesto de Meloni para acercarse al 'ultra' Vannacci
El Gobierno de Giorgia Meloni aprobó este jueves un decreto que limita al 30 % los alumnos extranjeros en las aulas con poco dominio del italiano y que prohíbe el uso en centros escolares del burka y del niqab, entre otras medidas que entrarán en vigor a partir del próximo curso escolar.
"Hoy hemos aprobado en el Consejo de Ministros el decreto sobre la educación", anunció la primera ministra en la red social X. "Un límite del 30 % en las clases para los estudiantes que no conocen adecuadamente el italiano, más herramientas para aprender nuestro idioma y el fin del burka y el niqab en las escuelas".
Explicó Meloni que el decreto contiene "medidas de sentido común que no dividen, sino que ayudan a integrar de verdad, evitando las clases-gueto y dando a todos los estudiantes las mismas oportunidades".
El pasado domingo, la líder de ultraderecha italiana ya había anunciado este paquete de medidas en el ámbito escolar y este jueves ha sido aprobado por el Consejo de Ministros en forma de decreto ley.
En primer lugar, sobre el techo del 30 %, el ministro de Educación, Giuseppe Valditara, explicó que los padres de estos alumnos que no dominan el italiano deberán indicar en el momento de la matriculación cuatro escuelas que les interesen y el alumno será aceptado donde no se rebase ese límite.
Por otro lado, el decreto obliga a las escuelas a informar a los Servicios Sociales cuando un estudiante extranjero "manifiesta graves problemas de inserción escolar y grave déficit lingüístico".
En ese caso, los Servicios ofrecerán un proceso de aprendizaje lingüístico "gratuito" a estas familias, tanto al estudiante como a los padres, y en caso de que se nieguen acarreará multas de entre 200 y 1.000 euros.
Además, la nueva legislación incluye la "prohibición de enmascaramiento" en los centros educativos, impidiendo que se pueda acceder a ellos con burka y niqab, pero también con "mascarilla si no se está enfermo o con cascos", declaró el ministro. "No se podrá acceder al curso formativo si se quiere entrar a clase con el niqab, por poner un ejemplo", ilustró.
Esta disposición sigue a otro decreto de 2023 que sancionaba con hasta dos años de cárcel a los padres que no mandan a los hijos a la escuela. "No aceptamos que uno pueda decir que no manda a la hija a la escuela porque no le dejan entrar sin niqab. Si pasa esto, le esperan dos años de cárcel", avisó el ministro.
El anuncio de estas medidas había suscitado un gran debate político en el país y la oposición de izquierdas lo considera "propaganda" con el único objetivo de contener al nuevo rival de Meloni en la ultraderecha, el exgeneral Roberto Vannacci y su partido Futuro Nacional, que ronda el 8 % en las encuestas.
"Es un decreto vergonzoso que pretende ocultar la incapacidad del Gobierno para abordar los problemas reales de la educación pública tras una nueva bandera ideológica", expresó la líder del Partido Democrático, Elly Schlein.
Pero también había inquietado en la jefatura del Estado, dadas las dudas sobre su constitucionalidad. Tanto, que el presidente de la República, Sergio Mattarella, llegó a recordar que el artículo 34 de la Carta Magna declara que "la escuela está abierta a todos".
Meloni respondió al presidente con una inusual crítica, afirmando que en sus años como ministro de Educación (1989-1990) emitió circulares que limitaban los alumnos extranjeros en las aulas.
Desde la Asociación Nacional de Directores (ANP) de escuela creen que, aunque "el objetivo esté bien fundamentado y sea loable", llevarlo a la práctica será "muy complejo". Según el centro de estudios ISMU Foundation, unos 900.000 alumnos extranjeros estudian en las escuelas italianas, lo que representa el 11,6 % del total.