Donald Trump habla ante la Asamblea General de la ONU en 2025.

Donald Trump habla ante la Asamblea General de la ONU en 2025. REUTERS/MIKE SEGAR/

Europa

Maratón diplomático de Trump en la ONU: sus 5 citas claves de Delcy a Zelenski pasando por el nuevo tratado para Groenlandia

El presidente de EEUU recibe en Nueva York a sus principales interlocutores globales en una jornada de frenética actividad.

Más información: Groenlandia: ¿puede una amenaza del imperialista Trump acabar en un buen acuerdo para todos?

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Las claves
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Donald Trump afronta una intensa agenda diplomática en la ONU, con reuniones clave sobre Irán, Venezuela, Ucrania, el Golfo Pérsico, Reino Unido y Groenlandia.

Trump se reúne por primera vez con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, quien le ofrece acceso preferencial a recursos y acuerdos sobre energía y minería.

El presidente estadounidense solicita a Volodímir Zelenski que detenga los ataques a refinerías rusas, alegando que elevan el precio global del combustible.

Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firman un nuevo tratado que otorga a EE.UU. el control permanente de la seguridad de la isla ártica, modificando el equilibrio geopolítico en la región.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arranca la que puede ser la semana de política exterior más intensa de su mandato. Un año después de criticar la incapacidad de Naciones Unidas para resolver conflictos internacionales ante la propia Asamblea General de la ONU, ahora tendrá que justificar la guerra contra Irán como eje de su agenda.

Durante su intervención, Trump abordará "la importancia de asegurarse de que Irán jamás obtenga un arma nuclear", adelantó el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz. "Una demanda que no es solo de Estados Unidos sino de la ONU", subrayó a los periodistas.

El presidente mantendrá en paralelo varios encuentros antes de regresar a Washington para recibir a su homólogo chino, Xi Jinping, en visita de Estado. Cinco de las citas que tendrá que atender en sus 24 horas en Nueva York son de capital importancia para resolver los principales conflictos que alteran la geopolítica internacional.

Sus interlocutores incluyen a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, con quien quiere tratar de los recursos de su país; el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien pide dejar de atacar las refinerías rusas; sus aliados del Golfo Pérsico, contrariados por el conflicto en la zona; el primer ministro británico Andy Burnham, de aliado histórico a contrincante; y el tratado que pondrá fin a las tensiones por Groenlandia.

Reunión con Delcy Rodríguez

Será la primera vez que Trump y Delcy crucen miradas. La presidenta interina de Venezuela aterrizó este lunes en Nueva Jersey con la intención de utilizar su primera intervención en la Asamblea General de la ONU para normalizar la naturaleza de su régimen, que ha convertido su buena relación con la Administración estadounidense en la razón de su supervivencia.

Delcy ha ofrecido a Trump un acceso preferencial a los recursos naturales de Venezuela y ha puesto el destino político del país en sus manos. De momento, la transacción satisface los deseos del inquilino de la Casa Blanca, que se deshace en elogios hacia ella. "Delcy está haciendo un trabajo muy, muy bueno, es muy respetada", declaró a principios de septiembre.

La mandataria venezolana quiere colocar encima de la mesa de Trump una batería de acuerdos de energía, deuda y minería encaminados a reconstruir las industrias clave del país caribeño, no así la liberación de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La joya de la corona, y quizá lo único que interesa a Trump, son los yacimientos de petróleo.

Reunión con Volodímir Zelenski

Es complicado que Zelenski vuelva a sufrir una encerrona similar a la que experimentó en el Despacho Oval en febrero del pasado año, cuando Trump y su vicepresidente J. D. Vance le llamaron "desagradecido" y le acusaron de alargar la guerra con su voluntad de resistir ante el invasor ruso. Sin embargo, el encuentro promete ser tenso.

Y es que, en otro de sus múltiples virajes, Trump telefoneó este domingo al presidente ucraniano para pedirle que, por favor, detuviera los ataques con drones y misiles contra las refinerías rusas, verdaderos causantes, según el inquilino de la Casa Blanca, del alza de precios del combustible a nivel global, y no así su guerra en Irán. Una petición que, por otra parte, Zelenski declinó.

"Desafortunadamente, Rusia ha perdido el control de su industria del diésel debido a su guerra con Ucrania. Gran parte de sus refinerías de diésel han volado por los aires y están, al menos temporalmente, fuera de servicio", escribió Trump en Truth Social. "Esta guerra absurda e interminable con Ucrania debe terminar", remató.

Firma del nuevo tratado para Groenlandia

El verdadero foco de atención estará puesto, sin embargo, en la sala donde Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia celebren la ceremonia de firma del acuerdo para cambiar la política de seguridad de la isla del Ártico, que Trump amenazó durante meses con anexionar.

El pasado viernes, el mandatario republicano anunció a través de Truth que había alcanzado un acuerdo con Copenhague y Nuuk mediante el cual pasaban a estar en manos de Estados Unidos "el control permanente" sobre la seguridad de la isla "y todas las demás necesidades" de Groenlandia.

El contenido del acuerdo no ha trascendido, así que es probable que lo haga hoy. Se conocerán los detalles de un pacto que las partes venden de forma distinta, y es que, según el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, la responsabilidad de mantener la seguridad en el Ártico no será "únicamente danesa o estadounidense".

Reunión con los países del Golfo

El presidente de EEUU tiene previsto encontrarse con representantes de las monarquías del Golfo Pérsico, más países de la región como Irak, Líbano e Egipto. Todos tienen en común el impacto que ha tenido sobre su economía la guerra de EEUU e Israel contra Irán, que ha cortado el estratégico estrecho de Ormuz y amenaza ahora el de Bab el-Mandeb en el mar Rojo.

No es el único reproche que los aliados de Oriente Medio tienen que hacerle a la Casa Blanca. Estos países han albergado las bases desde las que EEUU ha lanzado los ataques contra el régimen de los ayatolás, y son los que se han llevado la peor parte de la represalia iraní. Sus peticiones de drones y misiles interceptores se han quedado sin respuesta por el desabastecimiento que sufre el arsenal de EEUU.

La situación es especialmente tensa con Arabia Saudí. Mohamed bin Salmán fue uno de los líderes que persuadió a Trump para atacar Irán, considerándolo una oportunidad para debilitar a su gran rival regional. No sólo ha salido perdiendo, sino que los rebeldes hutíes de Yemen amenazan los oleoductos y el tránsito comercial que todavía mantiene en el mar Rojo sin que EEUU intervenga.

Reunión con Andy Burnham

Si Donald Trump ha tenido encontronazos con prácticamente todos sus aliados, su inquina contra Reino Unido ha sido casi de carácter personal. La "relación especial" entre ambos países se vino abajo cuando el gobierno de Keir Starmer se negó a implicarse en la guerra de Irán. El presidente de EEUU lo cubrió de reproches entonces. El más fino, que "no era ningún Churchill".

La visita de Estado de Carlos III y Camilla a Estados Unidos propició una reconciliación la pasada primavera. Pero como suele suceder con Trump, los viejos agravios nunca se apagaron. Recientemente, en su visita a Irlanda, el neoyorquino volvió a soliviantar los ánimos de los británicos apostando por la "reunificación", es decir, que Irlanda del Norte deje de ser parte de Reino Unido.

En esta ocasión, Trump tendrá enfrente a un nuevo primer ministro, Andy Burnham, que también quiere cambiar el tono de las relaciones. Frente a la conciliación que trató de escenificar Starmer, Burnham ha defendido que "no se le puede decir que sí a todo". Sin embargo, en esta primera toma de contacto, se espera que sea prudente. La lección de la Canadá de Mark Carney, que también pasó de histórica aliada a enemiga, está presente.