Mette Frederiksen, a su llegada a una reunión con el encargado real designado, Troels Lund Poulsen, en Copenhague. Reuters
Los Socialdemócratas de Mette Frederiksen no logran formar gobierno y se arriesgan a pasar a la oposición en Dinamarca
El rey Federico X encarga a Troels Lund Poulsen, actual ministro de Defensa y líder de los liberales de Venstre, la tarea de articular una coalición.
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La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, recibió el encargo real de explorar la formación de gobierno tras ganar las elecciones generales del pasado 24 de marzo. Los Socialdemócratas acababan de cosechar su peor resultado desde 1903, pero habían conseguido resistir como primera fuerza gracias a la firmeza de su líder frente a las amenazas de anexión de Donald Trump sobre Groenlandia.
Los comicios arrojaron un Parlamento fragmentado. Hasta doce partidos obtuvieron representación, pero ningún bloque tenía la capacidad de alcanzar la mayoría absoluta sin contar con los votos del Partido Moderado de Lars Løkke Rasmussen. El veterano ministro de Asuntos Exteriores, único puente entre la izquierda y la derecha, vende caro su apoyo.
Los Socialdemócratas fueron incapaces de articular una coalición en el primer intento. Por eso, el rey Federico X encomendó el pasado viernes al líder de Venstre, Troels Lund Poulsen, la tarea de deshacer el nudo. Los liberales, tercera fuerza del Parlamento con 18 escaños, tienen ahora una oportunidad de oro para liderar el próximo Ejecutivo.
Este lunes, el ministro de Defensa en funciones inició la ronda de contactos con los líderes de los distintos partidos políticos en la sexta planta del hotel Scandic Spectrum de Kalvebod Brygge, una lujosa zona costera de Copenhague. "He decidido que empecemos hablando de política económica", había adelantado a primera hora de la mañana.
Acompañado de la ministra de Economía, Stephanie Lose, y la titular de Interior y Sanidad, Sophie Løhde, Poulsen protagonizó una jornada maratoniana que finalizó sin avances significativos más allá de la voluntad de seguir negociando en los próximos días.
Los Socialdemócratas corren el riesgo de pasar a la oposición por primera vez desde 2019. Así lo reconoció el pasado viernes la propia Frederiksen, que no renuncia en ningún caso a liderar el próximo Ejecutivo siempre y cuando Poulsen no consiga reunir los apoyos necesarios.
"Los daneses dieron a los Socialdemócratas un peor resultado electoral y han compuesto el Folketing de tal manera que perfectamente podría formarse un gobierno de centroderecha; bien podría ser este el comienzo de ello", anticipó la líder socialdemócrata, cuya formación sólo obtuvo 38 de los 179 escaños del Parlamento.
Frederiksen advirtió este lunes desde la entrada del Scandic Spectrum de los riesgos de aumentar la edad de jubilación —como propone el bloque de la derecha—, pidió mejorar las condiciones de los trabajadores e impulsar el rearme danés sobre la base de mantener un "equilibrio social adecuado".
También aclaró que no contempla formar parte del próximo gobierno sin encabezarlo. "Hasta donde sé, Venstre ha dicho durante toda la campaña electoral y en las últimas semanas que busca formar un gobierno burgués, y eso no es el Partido Socialdemócrata", subrayó Frederiksen, dispuesta en cualquier caso a "escuchar lo que Troels Lund Poulsen tenga que decir".
La primera ministra en funciones lamentó que Rasmussen, llave de gobierno, hubiera "abandonado las negociaciones que habíamos iniciado y que yo consideraba buenas, y donde el terreno común era sólido y progresista".
Rasmussen, clave
El líder de los Moderados deslizó este lunes la posibilidad de formar un gobierno en minoría. En este caso, con Poulsen a la cabeza. A decir de sus declaraciones, ese gobierno minoritario bien podría haber mantenido el liderazgo de Frederiksen.
"Si todo se tratara simplemente de alcanzar un acuerdo entre los Socialdemócratas y los Moderados, probablemente también habría sido posible, pero era con una camisa de fuerza, así que fue difícil", manifestó el líder centrista, reacio a pactar con los partidos a la izquierda de Frederiksen.
Los Moderados cambiaron de parecer la semana pasada y propusieron a Poulsen "como encargado real con el objetivo de negociar la base política para la formación de un gobierno de centro en el Folketing, que pueda llevar a cabo una política de reformas equilibrada".
Poulsen no lo tendrá fácil porque en el bloque de la derecha existen vetos cruzados. El líder del Partido Popular Danés (DF, por sus siglas), Morten Messerschmidt, reafirmó este lunes que su formación ultranacionalista abortará cualquier negociación que contemple la continuidad de Rasmussen en el gobierno.
Los titulares de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, en la rueda de prensa que dieron tras su reunión en la Casa Blanca. Efe
Messerschmidt aclaró, sin embargo, que vería con buenos ojos un gobierno en minoría con Poulsen a la cabeza y con los Moderados y la ultraderecha como apoyos externos. Un escenario que Rasmussen rechazó de plano.
"Si conseguimos un gobierno minoritario —con Moderaterne como partido de apoyo—, donde yo pueda formar mayorías junto con los Socialdemócratas y de ese modo esquivar a Lars Løkke, entonces podremos endurecer la política migratoria de una manera que ningún gobierno podría hacer con Lars Løkke Rasmussen", apuntó el líder ultra en el pódcast Borgerlig Tabloid.
"Esperaría que Morten Messerschmidt no derribara a un primer ministro burgués para conseguir a Mette Frederiksen", apuntó a renglón seguido Alex Vanopslagh, el líder de la Alianza Liberal. "Todos tenemos que ceder y reconocer que no todos podemos conseguir todo lo que deseamos", había declarado horas antes la exministra Inger Støjberg, líder del conservador Demócratas de Dinamarca.