En su intervención, el político alemán ha lanzado una advertencia sobre las crecientes tensiones que están redefiniendo el equilibrio global. "Europa acaba de regresar de unas vacaciones de la historia", ha afirmado tras definir una etapa marcada por la rivalidad entre grandes potencias. En concreto, se ha referido a la agresión de Rusia contra Ucrania, fruto de un "violento revisionismo", y a los intentos de China de liderar la configuración del nuevo orden mundial, aprovechando relaciones económicas a su favor. En ese contexto, ha señalado que la pretensión de liderazgo global de Estados Unidos "ha sido cuestionada y posiblemente perdida" y que "ni siquiera EEUU podrá actuar solo". "Juntos somos más fuertes", ha añadido.
Merz ha revelado además que ha mantenido conversaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre la posible creación de una fuerza de disuasión nuclear europea conjunta. No obstante, ha insistido en que no sería "en detrimento de la OTAN", sino con el objetivo de crear un pilar europeo más fuerte y autosuficiente dentro de la alianza.
El Gobierno alemán aspira a asumir un papel de liderazgo en la defensa europea. Muestra de ello es el levantamiento del freno constitucional a la deuda para permitir aumentos en su presupuesto de Defensa. Y no un incremento cualquiera: planea destinar el 3,5% de su PIB al gasto militar para 2029, muy por delante de Francia o Reino Unido, que planean alcanzar cifras similares en 2035.
"Queremos convertir la Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa", ha dicho Merz en referencia al "poderío militar" que está construyendo su país. En términos generales, su discurso ha articulado una doble crítica: a Washington, por distanciarse de la alianza transatlántica, y a Europa, por no haber avanzado lo suficiente hacia una autonomía estratégica. Sobre este último punto, Merz ha insistido en que Europa puede y debe ampliar su red de alianzas comerciales y políticas a nivel global.
Luego ha cerrado su intervención con una advertencia contundente: "Los alemanes sabemos que un mundo en el que la ley del más fuerte se impone sería un lugar sombrío. Nuestro país recorrió ese camino en el siglo XX hasta su amargo y terrible final". Por este motivo, ha subrayado, en esta ocasión se necesita "una respuesta diferente", tanto por parte de Europa como de sus aliados.
El objetivo de esta cumbre que se extenderá hasta el domingo es, según ha recordado el organizador, Wolfgang Ischinger, recuperar la confianza entre ambos lados del Atlántico, dañada desde que Trump estrenó su segundo mandato. Fue en el mismo foro bávaro donde, hace un año, el vicepresidente estadounidense JD Vance avanzó lo que sería luego la nueva relación transatlántica.
En su discurso, Vance dijo que no eran los misiles rusos, sino los propios aliados europeos los que se estaban destruyendo a sí mismos con la inmigración y el veto a la extrema derecha. Ese fue solo el principio. Luego vinieron los aranceles, las amistosas negociaciones con Rusia sobre el fin de la guerra en Ucrania y las amenazas de arrebatar Groenlandia a Dinamarca.
El presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Wolfgang Ischinger, habla durante la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), en Múnich, Alemania, el 13 de febrero de 2026
Reuters
La desintegración de la amistad que ha unido al mundo occidental desde la Segunda Guerra Mundial es ya evidente y los líderes europeos no parecen confiar en que puedan restablecerse los lazos. Así lo expuso a inicios de esta semana el tradicional informe previo que publican especialistas de la Conferencia y en el que se acusa a Estados Unidos de “demoler” el orden internacional y dejar "un mundo en ruinas".
Lo ha repetido Ischinger durante su discurso de bienvenida, en el que, tras dar una cálida acogida a la gran delegación estadounidense encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio, ha lanzado una advertencia a Europa: "La asociación transatlántica necesita una Europa más fuerte, pero Europa solo se mantendrá en pie si las naciones europeas permanecen más unidas que en el pasado".
Posteriormente, el presidente de la Conferencia se ha dirigido desafiante a Estados Unidos y ha planteado una pregunta que marcará el tono de los próximos días: "¿Cree realmente la Administración Trump que necesita aliados y socios? Y, de ser así —eso es lo que esperamos—, ¿está Washington realmente preparado para tratar a los aliados como socios?".