Donald Trump durante un encuentro con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el pasado 21 de enero en Davos.

Donald Trump durante un encuentro con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el pasado 21 de enero en Davos. Reuters

Europa

El mayor evento sobre Defensa del mundo carga contra Trump y su "política de demolición" tras el show de JD Vance en 2025

El objetivo de la Conferencia de Seguridad de Múnich es recomponer los lazos entre Estados Unidos y Europa... sin dejar de apuntar quién es exactamente el que está destrozando la relación.

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Las claves

La Conferencia de Seguridad de Múnich critica abiertamente la "política de demolición" de Donald Trump y su impacto en la seguridad global.

El vicepresidente estadounidense JD Vance comparó a la UE con los soviéticos y apoyó a partidos de ultraderecha europeos, generando polémica en la conferencia.

El informe de Múnich advierte que Europa ya no puede confiar en Estados Unidos como garante de su seguridad y urge a los líderes europeos a prepararse para esa realidad.

El ministro alemán de Defensa advirtió que no quedan armas en reserva para enviar a Ucrania y subrayó la necesidad de aumentar la inversión en defensa europea.

"Hay un nuevo sheriff en la ciudad". Así resumía el año pasado el vicepresidente estadounidense J. D. Vance el escenario en el que quedaban las relaciones entre Europa y Washington en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich.

El discurso de Vance llamó la atención por su virulencia y porque aún no le habíamos visto enfrentarse en el Despacho Oval a Volodímir Zelenski y no conocíamos bien sus intenciones. Al fin y al cabo, la Administración Trump no llevaba ni un mes en el poder y nadie esperaba un comienzo tan traumático.

Porque el caso es que Vance se quedó a gusto en Múnich: comparó a la Unión Europea con los soviéticos por su supuesta lucha contra las libertades, atacó su política de inmigración apoyándose en datos falsos y criticó la dependencia europea de Estados Unidos en el aspecto militar.

Palabra tras palabra, Vance fue desgranando un mensaje que bien lo podía haber firmado Aleksandr Duguin, uno de los filósofos de cabecera del nacionalismo ruso, o cualquiera de los partidos antisistema de ultraderecha que defienden la separación de Bruselas.

De hecho, Vance llegó a apoyar a la Alternativa para Alemania (AfD) y quiso animar al canciller electo, Friedrich Merz, a que se dejara de "cordones sanitarios" y pactara con la organización de origen neonazi, lo que no sentó muy bien precisamente en Múnich.

Un año después, parece que los organizadores vienen preparados y lo han querido dejar claro desde la presentación de su informe de seguridad para 2026.

El vicepresidente de EEUU,  JD Vance, durante su visita a Groenlandia en 2025.

El vicepresidente de EEUU, JD Vance, durante su visita a Groenlandia en 2025. Jim Watson Reuters

El fin de una era

Con el título "En destrucción" y la imagen de un elefante iracundo como logo, el informe marca posiciones desde el inicio: "El más poderoso de quienes arremeten contra las normas e instituciones existentes es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Para sus partidarios, la política de demolición de Washington promete romper la inercia institucional y obligar a resolver problemas que antes estaban bloqueados".

"Sin embargo, no está claro si esta demolición realmente está despejando el terreno para políticas que, en última instancia, beneficien al pueblo", puntualiza el documento.

El señalamiento expreso es en sí un acto de valentía que no se ve demasiado a menudo entre las instituciones políticas europeas, que prefieren no irritar al presidente estadounidense con referencias directas.

En el análisis de la relación entre Europa y Estados Unidos, se viene a dar por bueno todo lo que apuntó Vance el año anterior: "La época en la que Europa podía confiar en Washington como un garante incuestionable de su seguridad ha acabado. Los líderes europeos deben aceptar esta realidad y actuar en consecuencia".

Esta conclusión recuerda al reciente discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro Económico de Davos, en el que citaba al dramaturgo checo Václav Havel y la tendencia de los países y los ciudadanos a acomodarse y confiar en el apaciguamiento para que todo siga igual.

En ese sentido, el informe apunta a la irresponsabilidad de los líderes europeos: "Al esforzarse en que Estados Unidos sea el ancla del orden de seguridad europeo, han pospuesto la tarea más complicada de preparar un futuro en el que Estados Unidos siga su propio camino".

"No quedan armas en reserva para Ucrania"

Lo que se jugará en Múnich a partir de este viernes 13 y hasta el domingo 15 será la manera de articular esa desconexión. Europa tendrá que concretar ese proyecto de seguridad propia del que se lleva hablando meses y Estados Unidos tendrá que calibrar qué grado de participación quiere asumir en la defensa del continente.

Europa sigue confiando masivamente en el armamento estadounidense y muchos países —entre ellos España— siguen haciéndose los remolones a la hora de invertir en defensa.

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, fue contundente este jueves respecto al conflicto que sigue centrando todas las miradas: "Ya no quedan armas en nuestras reservas para enviar a Ucrania. Es necesario aumentar la inversión".

No es una cuestión que se pueda aplazar mucho más tiempo: la administración Trump ya ha demostrado que no está dispuesta a seguir financiando la resistencia ucraniana y sus simpatías hacia Moscú son públicas y notorias.

La emergencia de posibles nuevos conflictos en 2027, como por ejemplo entre China y Taiwán, hace necesaria una planificación ágil e inmediata y el propio informe ya anticipa que la distinta contribución económica de cada país puede "causar tensiones internas a la hora de repartirse las cargas de seguridad en Europa".

Según el organizador, Wolfgang Ischiger, el objetivo será recuperar la confianza entre ambos lados del Atlántico, "que, obviamente, se ha visto dañada. Basta con acordarse de Groenlandia".

Hasta sesenta y cinco líderes mundiales y unos cien ministros de defensa y exteriores compartirán sesiones durante tres días.

La delegación estadounidense estará encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, un rostro en principio más amable que Vance.

También han viajado a Múnich figuras críticas con la gestión de Trump como el gobernador de California, Gavin Newsom, o la congresista por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez.

Donald Trump, JD Vance y Marco Rubio durante la reunión en la Casa Blanca con las petroleras.

Donald Trump, JD Vance y Marco Rubio durante la reunión en la Casa Blanca con las petroleras. Reuters

La representación española correrá a cargo del presidente Pedro Sánchez, señalado directamente por la Casa Blanca por sus reticencias a subir el presupuesto en defensa.

Es muy probable que Sánchez se salga por la tangente y se líe a hablar de redes sociales y tecnoligarcas. Junto a él estará el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y con casi total seguridad, la ministra de Defensa, Margarita Robles.