Una votación durante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo

Una votación durante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo Parlamento Europeo

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La Eurocámara paraliza el polémico acuerdo de libre comercio con Mercosur al pedir al TJUE que se pronuncie

La Comisión de Ursula von der Leyen lamenta el resultado de la votación, mientras que el canciller Friedrich Merz pide ignorar al Parlamento y aplicar el pacto de forma provisional.

Más información: La UE aprueba el polémico acuerdo comercial con Mercosur pese al 'no' de Francia y las protestas agrícolas

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Las claves

El Parlamento Europeo ha paralizado la entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur al solicitar al Tribunal de Justicia de la UE que se pronuncie sobre su legalidad.

La decisión fue aprobada por un estrecho margen y retrasa la ratificación del acuerdo, que podría tardar entre 18 y 24 meses, según los procedimientos habituales.

El pacto busca crear un mercado de 700 millones de habitantes, reducir aranceles y aumentar hasta un 39% las exportaciones de la UE a Mercosur, aunque enfrenta oposición de agricultores europeos.

El acuerdo incluye mecanismos de vigilancia para productos sensibles y protege 344 indicaciones geográficas, mientras que líderes como Von der Leyen y Pedro Sánchez lo consideran estratégico para la UE.

El Parlamento Europeo ha paralizado este miércoles de forma indefinida la entrada en vigor del polémico acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur -que se firmó el pasado sábado en Paraguay tras 26 años de negociaciones- al pedir al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) que se pronuncie sobre su legalidad.

La resolución en la que se acuerda enviar el pacto comercial a Luxemburgo ha sido aprobada por un estrecho margen de apenas 10 votos de diferencia: 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones.

Eso significa que la Eurocámara no podrá votar la ratificación del acuerdo con el bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay hasta que el TJUE dicte sentencia, lo que podría tardar entre 18 y 24 meses según la duración media de los procedimientos.

Entre los eurodiputados españoles, PP, PSOE y PNV han votado en bloque en contra de mandar el pacto con Mercosur al TJUE. Por su parte, los parlamentarios de Vox, Sumar, ERC, BNG o Compromís han apoyado la decisión.

A escala europea, la 'Gran Coalición' de populares, socialistas y liberales que sostiene a Ursula von der Leyen se ha dividido internamente, lo que ha permitido que la resolución salga adelante. Tanto los grupos de derecha radical como los de izquierda radical han votado mayoritariamente a favor de dejar en el limbo el pacto con Mercosur.

Von der Leyen ha lamentado el resultado y ha defendido de nuevo que el acuerdo no sólo es positivo desde el punto de vista económico, sino que también es importante para la "fuerza geopolítica" de la UE en el mundo.

"Esta decisión llega en un momento en que los productores y exportadores de la UE necesitan con urgencia acceso a nuevos mercados, y en el que la Unión debe cumplir su agenda de diversificación y demostrar que sigue siendo un socio comercial fiable y previsible", ha dicho el portavoz europeo de Comercio, Olof Gill.

Sin embargo, el Ejecutivo comunitario no ha querido aclarar si propondrá la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur hasta que la Eurocámara se pronuncie, una posibilidad prevista en la legislación pero que Bruselas duda en activar por miedo a ponerse en contra definitivamente a los diputados.

"La decisión del Parlamento Europeo sobre el acuerdo del Mercosur es lamentable. No interpreta correctamente la situación geopolítica. Estamos convencidos de la legalidad del acuerdo. Basta de demoras. El acuerdo debe aplicarse ahora de forma provisional", ha defendido el canciller alemán, Friedrich Merz.

Los jefes de Estado y de Gobierno discutirán los próximos pasos para tratar de salvar el acuerdo durante la cumbre de emergencia que celebran este jueves en Bruselas, según ha dicho un portavoz de la Comisión.

La decisión de la Eurocámara supone un duro golpe no solo para Von der Leyen, sino también para los líderes europeos que habían abanderado el acuerdo con Mercosur, empezando por Pedro Sánchez y por el propio Merz.

Ambos lo consideran como una prioridad estratégica, por considerar que permitirá a la UE abrir nuevos mercados para compensar la subida de aranceles decretada por Trump y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de China en productos clave como las tierras raras.

En el bando contrario, el presidente francés, Emmanuel Macron, y las organizaciones de agricultores de toda Europa han encabezado la oposición al acuerdo con Mercosur, con el argumento de que la liberalización perjudicará al sector del campo comunitario.

"Absolutamente irresponsable. Esto es un gol en propia metaMuy perjudicial para nuestros intereses económicos y nuestra reputación. El equipo Europa se está quedando en fuera de juego", ha lamentado el presidente de la comisión de Comercio de la Eurocámara, el socialista alemán Bernd Lange.

Los eurodiputados han votado dos resoluciones diferentes que reclamaban enviar al TJUE el acuerdo con Mercosur. La primera la promovía el grupo de derecha radical Patriotas por Europa, al que está adscrito Vox, y ha caído por 402 votos en contra, 225 a favor y 13 abstenciones.

El texto que ha salido adelante estaba promovido por el grupo de la izquierda radical y los verdes.

El acuerdo con el bloque latinoamericano -que se basa en el canje de carne de vacuno y productos agrícolas latinoamericanos por coches y maquinaria de la Unión Europea- formará un mercado de 700 millones de habitantes y ahorrará a los exportadores europeos 4.000 millones de euros al año en aranceles, según Bruselas.

En concreto, se recortan los "aranceles prohibitivos" de Mercosur sobre productos industriales clave como automóviles (actualmente 35%), maquinaria (14-20%) y farmacéuticos (hasta 14%), 

Se calcula que el acuerdo puede incrementar las exportaciones anuales de la UE a Mercosur hasta un 39% (49.000 millones de euros), apoyando más de 440.000 empleos en Europa.

Aunque el pacto ha provocado un fuerte rechazo en el sector primario (con protestas en numerosas capitales de la UE), Bruselas sostiene que permitirá aumentar en un 50% las exportaciones agroalimentarias europeas a Mercosur, gracias a la rebaja de aranceles en productos clave como vinos y licores (hasta el 35%), chocolate (20%) y aceite de oliva (10%).

Además, el pacto protege frente a cualquier imitación 344 indicaciones geográficas comunitarias. Para los productos más sensibles (carne de vacuno, pollo, arroz y azúcar), la UE ha aprobado un mecanismo de vigilancia y alerta temprana para detectar cualquier aumento brusco de las importaciones, que permitiría reintroducir aranceles.