El canciller alemán, Olaf Scholz, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en la inauguración de una nueva planta de municiones de Rheinmetall en Unterluess, Alemania.

El canciller alemán, Olaf Scholz, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en la inauguración de una nueva planta de municiones de Rheinmetall en Unterluess, Alemania. Efe

Europa

Scholz pide a la industria de armamento alemana acelerar frente a Rusia: "No son tiempos de paz"

El canciller Olaf Scholz tiene como propósito aumentar al 2% su gasto en Defensa y modernizar las fuerzas armadas para disuadir a Rusia. 

14 febrero, 2024 02:44
Berlín

Alemania no estaba preparada para un escenario geopolítico como el que abría hace ya casi dos años la ilegal invasión de Rusia contra Ucrania. "Desnudo", decían que estaba el Ejército alemán los propios militares germanos. Pero Olaf Scholz está tratando de vestir rápido a la 'Bundeswehr', nombre que reciben aquí las fuerzas armadas de Alemania.

De esas intenciones daba cuenta su visita mañanera del lunes a las instalaciones en la población de Unterlüß (oeste germano) de Rheinmetall, la mayor empresa fabricante de armas de Alemania. Le acompañaban su ministro de Defensa y compañero de partido Boris Pistorius y la primera ministra de Dinamarca, la también socialdemócrata Mette Frederiksen.

En Unterlüß, Rheinmetall iniciaba en presencia de Scholz y compañía obras para levantar una nueva fábrica de munición. La ocasión servía a Scholz para dar cuenta del estado de ánimo que reina en Berlín cuando están a punto de cumplirse dos años del inicio de la invasión de Rusia por tierra mar y aire contra Ucrania.

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Allí hablaba Scholz la necesidad de convertir a la 'Bundeswehr' en "una de las fuerzas armadas convencionales más capacitadas de Europa". "Esto es urgentemente necesario. Por dura que sea esta realidad: no vivimos en tiempos de paz", manifestó Scholz.

Como buen líder de país miembro de la OTAN, Scholz señalaba en Unterlüß las "intenciones imperiales de Vladímir Putin" como "gran amenaza para la paz en Europa". Esas intenciones, hay que "disuadirlas", según el canciller, un objetivo que justifica esfuerzos como el de levantar la nueva fábrica de Unterlüß o el considerable repunte del gasto en seguridad y Defensa que asume Alemania desde que Putin atacara el país de Volodímir Zelenski.

"En esta situación, si se quiere la paz: hay que disuadir con éxito a los agresores potenciales", decía Scholz en Unterlüß.

Putin ha despertado a una Alemania desconocida para los que no sepan del país de Scholz antes de la caída del muro de Berlín. Tanto es así que después de años de 'Fin de la historia' y sin priorizar el gasto en Defensa –más bien se produjo todo lo contrario– Scholz puso sobre la mesa en un discurso histórico en el Bundestag la creación de un fondo especial para el rearme de 100.000 millones de euros en 2022. Prometió entonces que Alemania llegaría al 2% del gasto en Defensa más pronto que tarde.

El lunes, en el marco de la reunión vespertina que el canciller mantenía con el nuevo primer ministro polaco Donald Tusk, Scholz dejaba claro que su país cumpliría con ese porcentaje desde este mismo año. "Alemania tendrá así, seguramente, la mayor cantidad de gasto en Defensa de Europa, y esto está bien que así sea", planteaba Scholz junto a Tusk en la Cancillería Federal.

Este tipo de compromisos son, sin duda, música para los oídos de alguien como Armin Papperger, CEO de Rheinmetall y alguien que se veía más bien satisfecho en Unterlüß. "Estamos recibiendo mucho de ese dinero, y vamos a cumplir muy rápido", decía Papperger a cuenta del aumentado gasto en defensa del Ejecutivo alemán.

El canciller alemán, Olaf Scholz, visita una línea de producción de una empresa armamentística en Unterlüß, Alemania.

El canciller alemán, Olaf Scholz, visita una línea de producción de una empresa armamentística en Unterlüß, Alemania. Efe

Rearme y apoyo a Ucrania

Scholz y compañía, de hecho, quieren que la industria armamentística pise el acelerador. "Tenemos que pasar de la fabricación a la producción a gran escala", manifestaba el canciller en Unterlüß.

Las prisas de Scholz en el rearme alemán parecen más que justificadas. No en vano, Alemania también se ha convertido en una pieza clave en el apoyo occidental a Ucrania. Europa, con Alemania al frente, ha pasado a contribuir más que incluso Estados Unidos en la defensa de Ucrania.

Según datos del Instituto para la Economía Mundial de Kiel (IfW por sus siglas alemanas), organización dedicada a estudios económicos que lleva la cuenta desde 2022 de cuánto y quién ofrece el qué a la Defensa de Ucrania, Alemania acabó 2023 aportando hasta 20.930 millones de euros a Kiev. La mayor parte de ese montante es ayuda militar (17.100 millones de euros).

Esos casi 21.000 millones de euros alemanes son buena parte de los 133.200 millones de euros comprometidos hasta 2023 por todas las instituciones europeas y todos los miembros de la UE.

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"Todo esto demuestra que Alemania está despertando. Ha sido un proceso que ha llevado su tiempo, no consistió solo en que Scholz diera su famoso discurso en el Bundestag hace dos años", recuerda a EL ESPAÑOL, Rafael Loss, experto en cuestiones militares en la oficina de Berlín del Consejo Europeo para Cuestiones Internacionales (ECFR por sus siglas inglesas), un think tank europeísta.

"Que a Scholz se le haya visto esta semana inaugurando las obras de una fábrica de armamento da cuenta del tiempo que le ha costado despertar al canciller. Un gesto así es algo que podría haber tenido lugar hace año y medio, o cuando Putin lanzó su invasión contra Ucrania”, añade Loss.

El CEO de Rheinmetall AG, Armin Papperger, el canciller Olaf Scholz, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen y el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, durante la visita a la fábrica.

El CEO de Rheinmetall AG, Armin Papperger, el canciller Olaf Scholz, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen y el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, durante la visita a la fábrica. Efe

Amenaza de otro ataque ruso 

Este experto es de los que, en el actual contexto internacional, atribuye credibilidad a las cuentas que ya hacen en países de la OTAN sobre cuándo podrá Rusia atacar a un país integrante de la Alianza Atlántica. Este martes, los servicios de inteligencia de Estonia daban cuenta de que Moscú se está preparando para otro enfrentamiento bélico con Occidente.

La propia inteligencia militar alemana evalúa que dentro de entre cinco y ocho años podría producirse un ataque de Rusia contra un país de la OTAN. Así lo revelaba Pistorius, el ministro de Defensa de Scholz, en una entrevista con el diario berlinés Der Tagesspiegel publicada el pasado mes de enero.

Pero es que hasta "la Inteligencia militar danesa, y eso que el danés no es un pueblo conocido por su histeria, estima que una vez termine la guerra en Ucrania, tendremos entre tres y cinco años antes de que Rusia vuelva a poner a prueba a otro país, incluso atacando a un país de la OTAN", subraya Loss desde el ECFR.

"En términos de industria militar, eso no es mucho tiempo, sabiendo que si bien se desconocen las intenciones de Putin, lo que sí sabemos es que la industria militar rusa está produciendo munición, vehículos y aeronaves a una velocidad mucho mayor que en el pasado y a una mayor escala. Acabe cuando acabe la guerra en Ucrania, en Rusia van a seguir produciendo mucho para reconstruir las fuerzas armadas rusas, algo que puede tardar entre tres y seis años", agrega este experto.

Esto, sin contar con el necesario apoyo a Ucrania, supone muchos deberes para la defensa de los países europeos. El tiempo parece apremiar, además, porque la elección presidencial estadounidense está a la vuelta de la esquina y un eventual regreso de Donald Trump a la Casa Blanca pone a muchos muy nerviosos en el 'viejo continente'. "Trump es impredecible", recuerda Loss.

De hecho, ante una posible vuelta de Trump a la Presidencia de Estados Unidos, ya está cobrando sentido en Europa repensar la disuasión nuclear europea, para independizarla de Washington. Independiente o no de Washington, Polonia, otro de los países que más amenazado se siente por la Rusia de Putin, lleva meses queriendo participar en el programa de reparto nuclear de la OTAN. De momento, participan en ese reparto de armas nucleares de la Alianza Atlántica los países del Benelux, Italia, Alemania y Turquía.