Gabriel Attal, primer ministro de  Francia

Gabriel Attal, primer ministro de Francia Reuters

Europa

El joven Gabriel Attal, nombrado primer ministro de Francia para relanzar al Gobierno de Macron

El hasta hoy responsable de Educación se convierte en primer ministro con tan solo 34 años, el más joven desde que se inició la V República.

9 enero, 2024 12:16
París

Gabriel Attal es el nuevo primer ministro de Francia. Joven y leal, pero con ambiciones propias. Eficaz, popular y 100% pragmático. Gabriel Attal es, sin duda, una elección singular de Emmanuel Macron. Hasta ahora, el presidente de la República había escogido para el puesto a políticos mayores que él. Leales, sí, pero sin ambición, casi desconocidos para la opinión pública al ser nombrados y con un perfil político definido antes de llegar al cargo.

El nombramiento de Attal, de 34 años, tras la dimisión de Élisabeth Borne de este lunes, rompe ese patrón. Es un político singular. Por sus cualidades, en boca de todos los analistas políticos de Francia. Es el primer ministro más joven desde que se instauró la V República, en 1958. Y por una cosa más que nadie evoca en público: es gay.

En la discreta Francia, al menos en las secciones de política de la prensa seria y en los extensos espacios de los canales de televisión, simplemente no se habla de ello. Y eso que el interesado no oculta su homosexualidad. De hecho, Attal y su pareja difundieron en Le Monde su coming out. A lo grande.

Gabriel Attal, de 34 años, nuevo primer ministro de Francia

Un reportaje de un suplemento de fin de semana de 14 folios titulado “Stéphane Séjourné et Gabriel Attal, una pareja en el corazón del poder”. Publicado en octubre de 2021, los presentaba así: “Gabriel Attal, 32 años, y Stéphane Séjourné, 36 años, han alcanzado la cima del Estado en una situación totalmente inédita en la V Republica: uno susurra a la oreja del presidente, el otro habla en nombre del primer ministro. Y los dos viven juntos.”

“El tándem se ha convertido en guardián del templo de la comunicación del Ejecutivo (…) Stéphane Séjourné y Gabriel Attal están alineados como un jardin a la francesa”, escribía Grégoire Biseau, autor del reportaje. Dejaba claro que ambos habían aceptado responder a sus preguntas a condición de no ser citados entre comillas.

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La única excepción, destacada en el primer sumario, era esta frase del hoy primer ministro, Attal: “No somos una pareja política. Siempre hemos mantenido una separación clara [entre lo personal y lo público].” El firmante del texto matizaba a renglón seguido: “lo que hace sonreír a todos los que les conocen”.

Séjourné llegó antes. Consejero político de Macron, fue el último de los históricos de la campaña de 2017 en dejar El Elíseo en 2021 … para presidir el grupo liberal del Parlamento Europeo, llamado Renew Europa para acomodar a los eurodiputados francés pro Macron ya que en Francia “liberal” es una etiqueta despreciable. Mientras la estrella de Séjourné palidecía, la de su pareja brillaba, fulgurante, en la galaxia del poder macronista.

Militante socialista desde 2006 hasta 2016, Attal fue de los primeros en sumarse a la campaña de Macron, quien había dejado el gobierno socialista para lanzar su campaña presidencial. Su victoria dejó moribundo al socialismo francés, encarnado entonces por el presidente François Hollande y su primer ministro, Manuel Valls. En aquel gabinete, Attal era consejero de la ministra de Sanidad, Marisol Touraine.

Elegido diputado en las legislativas que siguieron a la victoria de Macron, en 2018 es nombrado portavoz del partido del presidente. Nueve meses después, en octubre del mismo año, el primer ministro Édouard Philippe, le hace entrar en el gobierno como secretario de Estado de Juventud. De esta forma, a sus 29 años, batía su primer récord de precocidad: ser el miembro del Gobierno más joven de la V República.

La oportunidad de demostrar su valentía y sus dotes de gran comunidad le llegará el 2 de diciembre de ese mismo 2018. El día en que los chalecos amarillos, un movimiento de protesta inesperado, arrasan los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo. La primera cadena pública de Tv, France 2, busca un representante del gobierno para un informativo especial sobre la crisis en prime time. Todos se quitan de en medio, así que le invitan a él, el último del orden protocolario del gobierno que en Francia se fija en el momento de la designación del gabinete.

En la sala de maquillaje, coincide con la directora del especial, una veterana de colmillo retorcido, Léa Salamé: “¡Tú no pintas nada aquí, tú no puedes representar al Gobierno! ¡Esto es increíble! ¡Pero, enfin, eres un valiente!”. En el plató, solo frente a cinco ‘chalecos amarillos’, y a dos ‘monstruos’ como el líder de extrema izquierda, Jean Luc Mélenchon, y al economista Thomas Piketty, Attal aguanta el tirón.

Nadie volverá a mirarle de la misma manera. Su notoriedad provocó un ataque de celos a su ministro de tutela, Jean Michel Blanquer, titular de la cartera de la Educación Nacional. Le cogió tal manía que no contaba con él para nada. Hasta el punto de que en el entorno de poder le pusieron el mote de Natascha, en referencia a Natascha Kampusch, la joven austriaca que pasó ocho años en el sótano de su secuestrador.

Allí resistirá hasta que le llegue la siguiente oportunidad. Estamos en julio de 2020. Macron, tras el pésimo resultado de los suyos en las municipales, cambia de primer ministro. Sorprende nombrando a Jean Castex, alto funcionario de derechas. Attal, será el portavoz. Y hará del puesto, reputado por acabar con todos los que lo ocupan, un trampolín.

Veinte meses, siguiente hito, Macron reelegido en mayo de 2022, le nombra ministro delegado de las cuentas públicas, bajo tutela del ministro de Finanzas, Bruno Le Maire. Un año después, le llega su momento. Un ministerio para él. Uno de los grandes, la Educación Nacional. Estamos en julio de 2023.

Cinco meses le han bastado para alcanzar la notoriedad. Y hacerse una reputación de hombre de acción. Lo que Macron buscaba, ministros valientes. Su primera decisión, la prohibición de la abaya (la túnica de los musulmanes) en la escuela, es bien acogida por la opinión pública. Attal no tiene miedo en abordar el acoso en el colegio.

Los poderosos sindicatos del sector educativo elogiaban ayer la claridad de su palabra, sus buenas intenciones para abordar los grandes temas del departamento que es el mayor empleador de Francia, con más de un millón de personas en su ‘nómina’ y,,, criticaban su nombramiento que le deja casi inédito como gestor.

A Macron eso no parece incomodarle. Necesitaba un impulso nuevo, alguien joven, popular para no convertirse en un ‘pato cojo’ encerrado en El Elíseo en los años que le quedan hasta el fin de su mandato, en mayo de 2027. Cumplidas las reformas difíciles: la edad de jubilación ha sido aumentada hasta los 64 años y la legislación sobre emigración endurecida.

¿Qué hacer hasta 2027? A parte de presidir las dos grandes citas de 2024, el 80 aniversario del Desembarco de Normandía en junio y los Juegos Olímpicos de París, en julio, Macron buscaba alguien con tirón popular y buen comunicador para el puesto de primer ministro. A riesgo de que las ambiciones del nombrado pudieran chocar con el presidente.

Y sus ojos se pusieron en Attal que tanto recuerda a sus propios orígenes. Joven. Si Macron llegó a la presidencia antes de cumplir los 40, por qué no nombrar un primer ministro de 34 años.

No sólo será el más joven de las 25 personas que habrán detentado el cargo en la V República. Es que sólo había hasta la fecha otro treintañero: Laurent Fabius, nombrado primer ministro en julio de 1984 por el presidente socialista François Mitterrand. Tenía 37 años. Duró en el puesto 20 meses, lo mismo que la predecesora de Attal, Élisabeth Borne, la segunda mujer en llegar al palacete de Matignon, sede del primer ministro.

Macron ha nombrado no sólo a un ministro conocido del gran público sino además popular. Attal acaba de alcanzar el podio de la popularidad definido en Francia como la diferencia entre opiniones positivas y negativas. Attal, cotizaba a 40 puntos. Uno más que Édouard Philippe, que ocupó su puesto y encabeza también las encuestas como posible sucesor de Macron (entre los candidatos de la coalición macronistas).

Detrás de ellos dos, tres personajes de la extrema derecha: Marine Le Pen, Jordan Bardella, cabeza de lista de la lista lepenista para las europeas, y la sobrina de Marine, Marion Maréchal, que encabezará otra lista de extrema derecha, la del partido de Zemmour. He aquí el próximo reto de Attal. De momento, las encuestas dan ocho puntos de ventaja a Bardella (28%) sobre el candidato (por designar) del partido de Macron.

Iñaki Gil es autor de ‘Arde París. La nueva Revolución Francesa’ (Círculo de Tiza)