Levantamiento de Berlín del Este en 1953.

Levantamiento de Berlín del Este en 1953. Imagen de archivo.

Europa

70 años del alzamiento popular en la RDA: "Allí el comunismo aún se ve una buena idea mal aplicada"

EL ESPAÑOL se reúne con el historiador alemán Ilko-Sascha Kowalczuk con motivo del 70 aniversario del levantamiento popular en Berlín Este en contra de la República Democrática de Alemania. 

17 junio, 2023 03:55

El historiador alemán Ilko-Sascha Kowalczuk (1967, Berlín este) explica a EL ESPAÑOL el débil estado de la transmisión histórica que supuso en su país la dictadura comunista de la República Democrática de Alemania (RDA) y por qué hay gente en el este que todavía sostiene que "con el comunismo no se estaba tan mal".

Este 2023 se celebran 70 años del levantamiento popular germano contra ese régimen reprimido por el Ejército de la Unión Soviética. No sólo el totalitarismo nazi ha marcado la historia de Alemania. Los cuarenta años que dejó el régimen soviético también han dejado cicatrices en la historia alemana. Ahora bien, menos interés parecen suscitar en Alemania y Europa las heridas que dejó el comunismo germano y de ahí el poco conocimiento que se tiene, en general, de fechas como el 17 de junio de 1953.

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Ese día quedó marcado en la memoria como el levantamiento popular contra la dictadura comunista de la República Democrática de Alemania (RDA). Por suerte para los interesados en la historia de ese régimen y para que no se olviden los males del comunismo alemán, Kowalczuk lleva años publicando libros y artículos sobre aquella funesta época.

"En mi generación no hay una sola persona que haya producido durante treinta años tanto como yo, ni nadie que haya tenido tantos pronunciamientos públicos como yo. Puede parecer arrogante. Me da igual. Es un hecho", dice Kowalczuk durante su entrevista con EL ESPAÑOL.

Kowalczuk atiende a este periódico en su estudio, un espacio atiborrado de libros, para explicar las complejidades históricas del este alemán días antes de que la prensa de su país le acose y derribe con solicitudes de entrevistas sobre el levantamiento popular de junio de 1953. En su día, Kowalczuk fue un opositor al régimen. Actualmente explica como pocos la RDA y las consecuencias de la Revolución de 1989 que reventó el muro de Berlín y tumbó al comunismo en Alemania.

Kowalczuk: “Si el comunismo que conocimos no era comunismo de verdad y causó 100 millones de muertos, prefiero no conocer al comunismo de verdad

Kowalczuk: “Si el comunismo que conocimos no era comunismo de verdad y causó 100 millones de muertos, prefiero no conocer al comunismo de verdad" Ekko von Schwichow

Alemania se considera un ejemplo en relación con cómo se ha tratado el pasado nacionalsocialista. ¿Es también Alemania un ejemplo sobre cómo se ha tratado el pasado comunista del país?

En ninguna otra parte del mundo se han dedicado tantos medios como en Alemania para tratar cuestiones relacionadas con el pasado. Me refiero, conjuntamente, a tratar el pasado del nacionalsocialismo y el pasado de la dictadura comunista. Pero esto no quiere decir que no haya déficits. Porque los hay, sobre todo, en lo que respecta al comunismo. El trabajo sobre el comunismo tiene lugar casi exclusivamente en la Alemania del Este. El oeste alemán no se interesa por este tema, y se lo deja a la Alemania del Este como una zona de juegos, por así decir.

Se han levantado estructuras y organizaciones para realizar ese trabajo, como, por ejemplo, fundaciones o la Autoridad de Documentación de la Stasi. Pero es un trabajo que no se hace en todo el país, y esto es algo que se puede ver en las universidades, por ejemplo. Porque no existe ni una sola cátedra para la historia del comunismo, tampoco existe ni una sola cátedra para la historia de la RDA.

¿Qué consecuencias tiene esta situación?

Cuando uno no ancla esas disciplinas en las universidades, luego, quienes serán profesores de historia, no podrán enseñar sobre el comunismo como corresponde. Porque si a los que se convierten en profesores en las escuelas y universidades no se les ha enseñado la historia del comunismo o de la RDA, entonces, no podrán enseñar correctamente.

"Si no era comunismo de verdad y causó 100 millones de muertos, prefiero no conocer el comunismo de verdad"

Entonces, ¿ha podido aprender Alemania de lo que fue la RDA como aprendió de lo que supuso el Tercer Reich?

Yo lo que veo en esto es una forma de ignorancia. En el este, sobre el nacionalsocialismo se tiene la idea de que aquello no tiene nada que ver con la población, porque el este fue la RDA. Pero esto es algo que se observa en toda Europa, en realidad. El 23 de agosto es el día que el Parlamento Europeo ha elegido para rememorar a las víctimas del totalitarismo en Europa. Pero en el oeste de Europa, nadie sabe lo que pasó ese día, en 1939 [la firma del Pacto Hitler-Stalin, ndlr].]. En Polonia o los países bálticos, todo el mundo sabe lo que pasó ese día, pero en Europa Occidental no lo sabe casi nadie. Esto es algo que tiene también su traslación en Alemania.

En países como Polonia, por ejemplo, ese día se piensa en la ocupación nazi y comunista del país. Pero en el oeste de Europa, en general, el comunismo se sigue viendo como una buena idea que se aplicó mal. Eso mismo se decía del nacionalsocialismo inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial en Alemania. "El nacionalsocialismo fue una buena idea que se aplicó mal", se dijo. En Alemania del Este se tiende a restar importancia al nacionalsocialismo. Tampoco hay mucho interés por la verdadera historia del comunismo.

Que no se conozca la fecha del 23 de agosto o que se piense eso del comunismo, que fue "una buena idea mal aplicada", ¿Tiene eso que ver con alguna forma de simpatía hacia la ideología comunista en Alemania?

Los intelectuales de izquierdas son, en general, más tenidos en cuenta porque tienen más plataformas en las que expresarse. Esto también pasa en las universidades. Pero los historiadores, en Alemania, por lo general, son más bien conservadores. Pero al margen de eso, el tratamiento de la historia de Alemania y el trabajo sobre el nacionalsocialismo se ha convertido en Alemania en una razón por la que justificar la existencia misma del Estado. Esto es algo que se percibe en cómo se ha trabajado históricamente el nacionalsocialismo. Sin embargo, todavía hoy no es una razón existencial para que el Estado reconozca el comunismo como un crimen contra la humanidad.

Pero esto pasa en el oeste alemán y en el debate público europeo. Pasa también en Francia, Italia, España y otros países que el comunismo se sigue viendo como una idea que puede ser una idea de futuro. Esto se observa en debates como en el de la caída de la RDA o la URSS, de las que se dice: “no estuvo tan bien, pasaron cosas malas, pero no fue el auténtico comunismo”. Mi respuesta a eso es: "Vale, si no era comunismo de verdad y causó 100 millones de muertos, prefiero no conocer el comunismo de verdad".

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¿Qué pasó el 17 de junio de 1953?

Hubo un levantamiento popular contra el régimen de la RDA. Fue un levantamiento espontáneo, sin líder y sin ninguna posibilidad de éxito. Del 12 al 21 de junio hubo levantamientos en 700 lugares del país, se calcula que hasta un millón de personas se manifestaron contra el régimen comunista y el partido, el Partido Socialista Unificado de Alemania [SED, por sus siglas alemanas, ndlr].], que controlaba el país. Hubo huelgas, manifestaciones, ataques a edificios oficiales, etc. El ejército de la Unión Soviética sofocó esta revuelta de forma violenta pero relativamente incruenta. Cincuenta y cinco personas murieron.

"Haber admitido errores fue una declaración política de derrota para el pueblo"

¿Qué se pedía en ese levantamiento?

Elecciones libres, firma de un tratado de paz por las potencias vencedoras con toda Alemania y mejoras sociales y políticas. Lo que llevó a la gente a las calles fue el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas. A ello se sumó una dura represión política. El número de presos políticos aumentaba constantemente. También aumentó el número de alemanes orientales que decidieron marcharse a Occidente. En Moscú, la capital de la Unión Soviética, de la que la RDA - que era un territorio ocupado militarmente - dependía por completo, se reorganizó el poder en este contexto tras la muerte de Josef Stalin [el 5 de marzo de 1953, ndlr.]. Hubo luchas por la sucesión de Stalin. En Moscú, la cuestión alemana ya era entonces un tema importante.

De hecho, ese mismo año se planteó un cambio de rumbo para la RDA. En este cambio de dirección, Moscú asumía que se habían cometido errores en Alemania. Los días 10 y 11 de junio se anunció oficialmente esta asunción de errores. Era la primera vez que los comunistas decían públicamente que habíamos cometido errores. Haber admitido errores fue una declaración política de derrota para el pueblo.

El historiador alemán Ilko-Sascha Kowalczuk

El historiador alemán Ilko-Sascha Kowalczuk Ekko von Schwichow

¿Por qué?

Porque la gente se decía a sí misma que los comunistas, que no habían sido elegidos democráticamente, tenían que irse y dejar paso a dirigentes políticos elegidos democráticamente porque querían vivir como en Occidente. Así que se produjo un levantamiento contra un régimen que en aquel momento no era capaz de gestionar la situación. La nueva dirección que Moscú quería para la RDA era algo que nadie en la RDA sabía realmente en qué consistía.

¿Por qué dice que ese levantamiento no podía tener éxito?

Porque ocurrió en 1953. Y entonces, apenas ocho años después de terminar la Segunda Guerra Mundial, no había nadie en el mundo, ni en Washington, ni en París ni en Londres o Bonn con interés de verdad en subvertir el orden internacional establecido en la Conferencia de Yalta.

¿Cómo se recuerda en Alemania ese 17 de junio?

En la RDA se recordaba oficialmente como un día de tentativa contrarrevolucionaria, de golpe de Estado fascista. Esta forma de valorar esa fecha se mantuvo hasta 1989. En la Alemania Occidental se vio de modo distinto. Primero se vio como un levantamiento por la libertad y la unidad alemana, que fue exactamente lo que fue. De hecho, llegó a haber manifestaciones de reconocimiento a ese levantamiento con millones de participantes. Se decía que era una "revolución". Pero en 1961, con la construcción de muro de Berlín, entonces quedó claro que la RDA no iba a ser un régimen provisional, sino que iba a existir durante muchos años. Esto llevó a que se adaptara más Realpolitik, es decir, se impuso la idea de que había que poder hablar con los regímenes comunistas. Esta es la base de la Ostpolitik del canciller Willy Brandt.

"A partir de la construcción del muro de Berlín, la RDA era la mayor prisión de Europa"

¿Qué consecuencias tuvo esa Ostpolitik y el cambio del que me habla?

La vida mejoró en parte en la RDA, pero recordemos que a partir de la construcción del muro de Berlín, la RDA era, en realidad, la mayor prisión de Europa. Sea como fuere, a partir de ver a la RDA de esta otra manera, en la Alemania del oeste se dijo después de 1961 que el levantamiento de junio no era otra cosa que unas protestas de obreros clamando por reformas. Se decía esto porque se pasó a pensar que la RDA iba camino de convertirse en una nación industrial a su manera. Así se olvidó el carácter de unidad para Alemania que tenían esas protestas.

Así, el 17 de junio, pasó a ser un día de fiesta pero vaciado de contenido, un día para que se lea algo conmemorativo en el Bundestag y ya está. Con la Reunificación, el 17 de junio dejó de ser un día festivo, se priorizó el 3 de octubre, día de la Unidad de Alemania. Eso sí, el 17 de junio es reconocido como un día conmemorativo. Yo defiendo que debería ser un día para pensar en la memoria de las víctimas de la dictadura y la memoria de quienes se opusieron activamente a la dictadura.

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En Alemania hay muchos lugares en los que da la impresión de que se está celebrando el comunismo. Por ejemplo, el Memorial Soviético de Treptower Park. ¿Es así?

Es algo más complicado que eso. En 1994 lo que quedaba del Ejército Rojo dejó el este de Alemania. Esa salida fue muy difícil. Pero había unos acuerdos de salida de ese ejército, en los que regulaban muchas cosas, como el cuidado de los cementerios de los soldados soviéticos que hay en el este de Alemania. Cada monumento que hay en Alemania con simbología comunista o de arquitectura estalinista, no son sólo monumentos. Son cementerios. Y esto es algo que muchos no saben. Los de Alemania no tienen que ver con los memoriales que hay en los países del Báltico o de Polonia que ahora se están echando abajo. Lo que hacen allí es completamente comprensible.

Pero los soldados del Ejército Rojo fueron los primeros que tumbaron el fascismo. Y los de Alemania del Este son cementerios y esos cementerios deben estar bien cuidados como si fueran una herida en carne viva para recordarnos lo que pasó y cómo pasó. Alemania tiene en esto una responsabilidad. Se lo digo como alguien que procede de una familia ucraniana, como alguien que apoya la causa ucraniana. Yo estaba a favor del suministro de armas a Ucrania mucho antes de que estallara la guerra en 2022. Rechazo la Unión Soviética hasta la médula. Me gustaría que se explicara mejor por qué están ahí esos monumentos conmemorativos. Se podrían poner placas y señalar que son cementerios y por qué yacen aquí soldados del Ejército Rojo.

"Cuando cae una dictadura y la sociedad decide reconciliarse con su pasado, estamos ante una reapropiación del pasado"

¿Cómo explica que, pese a todo lo que hay escrito sobre la RDA, pese a todos los recuros de los que me hablaba al inicio de la entrevista, haya desconocimiento en Alemania de que esos memoriales son cementerios o de lo que pasó en fechas como el 17 de junio o el 23 de agosto?

Se trata de una cuestión muy compleja. Cuando cae una dictadura y la sociedad decide reconciliarse con su pasado, en realidad estamos ante una reapropiación del pasado. No ocurrió algo parecido a lo que Alemania hizo en España, Italia o Grecia. Recordemos, por ejemplo, que la revolución en Hungría comenzó con el reentierro del líder político húngaro Imre Nagy en junio de 1989. En la República Checa, todo empezó en 1989 con la cuestión del pasado de la Primavera de Praga de 1968. En Alemania del Este, la revolución de 1989 también fue una cuestión del pasado. Los comunistas sólo tenían la historia como medio de legitimación.

Los comunistas sólo tenían la teoría marxista de la formación social como legitimación para su ejercicio del poder. El proceso histórico va de lo inferior a lo superior, pasando por el feudalismo, el capitalismo y el comunismo. Llamaron a esto una ley histórica que tiene lugar como una ley de la naturaleza. Esto les obligó a reescribir la historia. Pero la gente no se identificaba con esta historia. Después, tras la caída de la RDA, la nueva visión de la historia de estos años de dictadura se centró en la resistencia, en los oprimidos, en los opositores, en definitiva, en actores con los que la mayoría de la gente no se identificaba. Se trata, pues, de una parte de la población que se ha quedado sin historia porque, por un lado, la historia de la RDA la contaban los comunistas en función de sus intereses y, por otro, la democracia hablaba de grupos que no eran mayoritarios.

"Alemania del Este sirve ejemplo de lo que no hay que hacer cuando una población se siente abrumada por los cambios"

¿Y cómo se llega a eso que dicen muchos alemanes del este: "la RDA no fue un lugar tan malo"?

La población de Alemania del Este ha tenido que reinventarse. Han sufrido una transformación extrema. Muchos experimentaron una ruptura mental, cultural, social y económica completa con la desaparición de la RDA. Por un lado, puede haber habido una gran alegría por la desaparición del régimen de la RDA, pero, por otro, hay que tener en cuenta que los años de educación en la RDA no sirvieron para nada, el desempleo, la precariedad... todo esto enfureció a mucha gente. Al principio votaron a los poscomunistas, pero tras la crisis económica de 2008, la crisis del euro, la crisis de los refugiados, etc. votaron cada vez más a la extrema derecha. Esto no fue un problema para muchos, porque incluso en la RDA nunca se rompió con un mal fundamental de la historia de la humanidad: el racismo.

Pero a estas crisis hay que añadir la revolución digital y la globalización. Son muchos schocks, y ante todos ellos, llega un momento en que la gente se dice a sí misma que la RDA no era tan mala. Añoran un pasado que recuerdan como seguro, como algo en lo que sabían cómo funcionaban las cosas. Sin embargo, también veo una oportunidad en todo esto: Alemania del este puede servir de ejemplo de lo que no hay que hacer cuando una población se siente abrumada por los cambios que está experimentando. Porque la transformación que sufrió la mayoría de la población de la RDA en los años noventa fue demasiado.

Usted dice en uno de sus libros que "el futuro de la historia de la RDA está abierto". ¿A qué se refiere?

No está claro cómo acabará la revolución de 1989 en Alemania del Este y en Europa. Fíjense en lo que está ocurriendo con el auge del racismo y la extrema derecha en Alemania del Este. Yo diría que podría acabar en una contrarrevolución, como amenaza en Polonia o Hungría, pero también en Francia, Dinamarca, España o Italia. En Polonia, por ejemplo, crece la hostilidad hacia la historia del sindicato Solidarnosç. Las revoluciones duran más de lo que se piensa. Según el historiador francés François Furet, la Revolución francesa de 1789 no terminó hasta 1977 y 1978, casi 200 años después. No creo que podamos decir todavía qué será de la revolución que acabó con el comunismo.