Una persona ha muerto tras el ataque junto a la mezquita de Finsbury Park.

Una persona ha muerto tras el ataque junto a la mezquita de Finsbury Park. N. HALL Reuters

Europa

Una ola de islamofobia 'auguraba' el atentado de la mezquita de Finsbury Park

La cifra de personas blancas arrestadas por terrorismo ha aumentado un 66% en el último año. El Ministerio del Interior alertó meses atrás del auge de la extrema derecha en Reino Unido.  

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El atentado junto a la mezquita londinense de Finsbury Park vino precedido por una aparente escalada de islamofobia en Reino Unido, acompañada del temor en la comunidad musulmana de que un ataque de este tipo pudiera materializarse.

“Por desgracia, nos temíamos que algo así ocurriría”, señalaba en la radio tras el atentado Fiyaz Mughal, creador de la ONG dedicada a monitorear la violencia islamófoba Tell Mama. “Hay grandes picos después de incidentes terroristas importantes (…) Vimos un pico muy elevado tras Manchester y después de London Bridge”.

La organización reportó un incremento de en torno al 500% en los incidentes islamófobos en la semana siguiente al ataque suicida del Manchester Arena en comparación con la semana anterior. Asimismo, el alcalde de Londres informó en los días posteriores al atentado del London Bridge que los delitos de odio habían aumentado un 40% respecto a la media diaria de 2017 mientras que los incidentes islamófobos se habían quintuplicado, alcanzando niveles superiores a los registrados tras los atentados de París de 2015.

“Del mismo modo que la policía hará todo lo posible para arrancar el extremismo de nuestra ciudad, adoptaremos también una postura de tolerancia cero con los delitos de odio”, alertó entonces Sadiq Khan. “Si presencias un delito de odio, por favor denúncialo a la policía. Si lo cometes, serás arrestado”.

Ese mismo día Scotland Yard confirmó la tendencia. “Año tras año asistimos a un incremento en todos los aspectos del delito de odio”, afirmó el superintendente jefe de la policía londinense Dave Stringer, que reconocía que, mientras factores como una mayor voluntad a la hora de denunciar han contribuido a engordar las cifras, los ataques terroristas pueden conducir al acoso de las minorías.

“Desde los ataques del sábado noche, hemos incrementado el número de agentes en las calles y comunidades para que los vecinos puedan continuar sus vidas en paz y sin miedo al acoso o la intimidación”, informó.

Según los testimonios de los presentes, el presunto autor del atentado de la mezquita de Finsbury Park, identificado como Darren Osborne, de 47 años, gritó “quiero matar a todos los musulmanes” mientras conducía una furgoneta hacia las víctimas.

Aunque en este caso el terrorista logró atentar, casi una tercera parte de los supuestos extremistas que el programa antiterrorista del Gobierno mantiene en su radar abrazan ideologías de extrema derecha, según informó el Independent. El número de sospechosos con estas características ha aumentado un 30% respecto al año anterior.

Por otro lado, el último informe del Ministerio del Interior británico sobre las acciones policiales llevadas a cabo al amparo de la Ley antiterrorista del año 2000 muestra una subida del 66% en el número de arrestos a personas blancas, que ahora representan más de un tercio de todas las detenciones por terrorismo.

Y las detenciones por “terrorismo doméstico” -esta categoría excluye al terrorismo vinculado al conflicto de Irlanda del Norte así como el terrorismo ligado o inspirado por grupos basados fuera de Reino Unido- han aumentado un 4%.

Las autoridades no respondieron a una petición de EL ESPAÑOL para arrojar más luz sobre el aumento de los arrestos en dichas categorías.

La ONG contra el odio Hope Not Hate, que elabora un informe anual sobre el estado del extremismo en Reino Unido, ilustra un panorama fragmentado con pequeños grupos de ultraderecha operando en el país. Uno de ellos, Acción Nacional, fue recientemente ilegalizado y clasificado como organización terrorista por la secretaria de Interior, Amber Rudd, algo que no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial, según Hope Not Hate.

Poco antes, Rudd había alertado de la “creciente sofisticación” de la ultraderecha británica, mientras que la responsable laborista de Interior alertó del “alarmante auge” de la extrema derecha en Reino Unido.