Manifestantes en el centro de Manchester

Manifestantes en el centro de Manchester Reuters

Europa

Manchester llora a sus víctimas: "No tenemos miedo"

La ciudad trata de recuperarse de la pesadilla terrorista y sale a la calle para recordar a los 22 fallecidos en el atentado. 

Manchester

Lo que aparentaba ser un fallo en los altavoces durante un concierto de la cantante Ariana Grande en Manchester ha terminado convirtiéndose en el peor ataque perpetrado en Reino Unido desde los atentados suicidas en el metro de Londres de julio de 2005.

La policía ha confirmado que al menos 22 personas han perdido la vida este lunes en una explosión en el Manchester Arena, una popular sala de conciertos situada en el centro de la ciudad. Otras 59 personas han resultado heridas. Según fuentes policiales el terrorista suicida responsable de la detonación se llama Salman Abedi, de 22 años, natural de Manchester e hijo de refugiados libios, según indican algunos medios británicos.

El atentado recuerda dolorosamente al que fue perpetrado en la sala Bataclan en París hace casi dos años: como en aquel entonces, el objetivo ha sido causar el mayor dolor y destrucción posible en una sala de conciertos repleta de chicos y chicas jóvenes que disfrutaban de una noche de música.

El ataque de Manchester resulta especialmente desgarrador, ya que muchas de las personas que se encontraban en el recinto (con aforo para 21.000 personas) eran adolescentes y niños. El servicio de ambulancias de la zona afirma que doce de los heridos más graves son menores de 16 años. La policía también ha confirmado la identidad de dos de las víctimas mortales: Georgina Callander, de 18 años, y Saffie Rose Roussos, de apenas ocho.

La ciudad se ha despertado este martes con el corazón en un puño. El Manchester Arena y la estación Victoria (una de las estaciones ferroviarias más importantes) siguen acordonados por la policía, y la amplia presencia policial en las calles deja de manifiesto que no se trata de un día normal.

La intranquilidad también es evidente por otros motivos. Muchas personas que no han logrado encontrar a amigos y familiares durante la noche inundan las redes sociales con peticiones de ayuda. Varios de aquellos que se separaron durante el concierto y que no se han vuelto a encontrar desde entonces son niños.

El Holiday Inn Express Manchester Arena ha sido un refugio para muchas de estas personas. En el vestíbulo del hotel pueden verse varias familias y parejas de adolescentes que habían acudido al concierto. Durante la noche, este hotel, como muchos otros de la ciudad, ha servido como de punto de encuentro e información para aquellos que buscaban a sus seres queridos. Al llegar el día, muchos se preparan para volver a sus casas.

Entre ellos se encuentran una madre y su hija de ocho años, que esperan al taxi que les llevará de vuelta a la estación. Residentes en Belfast, explican que acudieron al concierto de Ariana Grande como regalo de cumpleaños para la pequeña, que justo hoy cumple ocho años.

Estampida tras la explosión

“Estábamos saliendo del concierto cuando escuchamos la explosión. Hubo una estampida, y a nosotras nos sacaron por una de las puertas de emergencia”, explica la madre de la niña. Ambas recuerdan haber visto a varios heridos a la puerta del escenario. “Vimos a personas con cortes en la cara y piernas”, recuerda la pequeña.

A las once y media de la mañana, la ciudad se vuelve a ver sacudida por el pánico. El Manchester Arndale, el centro comercial más grande de la ciudad, es evacuado sin previo aviso por la policía, por lo que inmediatamente empiezan a circular rumores sobre una segunda bomba.

Entre las cientos de personas que que abandonan el recinto se encuentran dos dependientas de la tienda de ropa Yours Clothing, ambas visiblemente preocupadas. Las dos jóvenes explican que el centro comercial ha sido desalojado sin ninguna explicación, lo que contribuye aún más al miedo de la multitud. Afortunadamente, el Arndale abre las puertas al poco después y la policía declara que aunque se ha detenido a un hombre en el recinto, éste no tiene ninguna relación con el atentado.

A las doce de la mañana se confirma la detención del primer sospechoso: un hombre de 23 años que reside en Elsemore Road, un barrio el sur de Manchester. De momento se trata del único detenido en relación con el ataque, y la policía no ha dado más detalles sobre la identidad del sospechoso.

Vigilia por las víctimas

A pesar de esta jornada de terror, la ciudad ha seguido con su día a día. Restaurantes, pubs, tiendas y otros establecimientos han abierto sus puertas como si se tratase de una jornada cualquiera y a primera hora de la tarde han comenzado a llenarse las calles de nuevo. En Market Street, una de las calles más animadas del centro, grupos musicales, raperos y artistas de todo tipo han inundado la calle de música como suelen hacer a diario.

Manifestante con una pancarta este martes en el centro de Manchester

Manifestante con una pancarta este martes en el centro de Manchester Reuters

La solidaridad de los mancunianos también ha quedado patente. El hospital para niños de la ciudad ha recibido regalos, comida y golosinas para los afectados a lo largo de todo el día, mientras que el estadio Etihad (la sede oficial del Manchester City) se ha transformado en una zona de ayuda y refugio para los amigos y familiares de las víctimas.

En otra muestra de apoyo y solidaridad, el gobierno local ha convocado una vigilia a las seis de la tarde para honrar la memoria de las víctimas en la plaza del ayuntamiento, a la que se espera que acudan miles de personas. En un comunicado online, las autoridades locales han animado a los mancunianos a participar para “demostrar a aquellos que quieren asustarnos de que no les tenemos miedo”.

Aún quedan muchas incógnitas sobre el atentado, que se irán aclarando a lo largo de los próximos días. Pero si algo ha quedado claro tras este golpe de terror es que el espíritu de la ciudad de la revolución industrial, de Emmeline Pankhurst y de los Smiths continúa intacto.