El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, habla durante una visita al Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan en Taichung, Taiwán

El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, habla durante una visita al Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan en Taichung, Taiwán Ann Wang Reuters

Asia

Taiwán ensaya el protocolo de evacuación de su presidente en caso de ataque chino y espera que Trump le envíe más armas

El inquilino de la Casa Blanca presentará en el Congreso un nuevo paquete de ayuda militar para la isla por valor de 14.000 M de dólares.

Más información: Un informe del Capitolio sitúa la defensa de Taiwán como un punto crítico en la rivalidad entre EEUU y China

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Las claves

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Taiwán realizó un simulacro para evacuar a su presidente Lai Ching-te en caso de ataque chino, dentro de las maniobras militares Han Kuang.

La isla refuerza la cooperación militar con Estados Unidos y espera la aprobación de un nuevo paquete de armas estadounidenses por valor de 14.000 millones de dólares.

El repunte de la actividad militar china cerca de Taiwán ha llevado a la isla a adaptar sus ejercicios para asegurar la continuidad del gobierno y la defensa ante posibles bloqueos.

El presidente Lai critica la nueva Ley de Unidad Étnica de China, considerándola una amenaza para la soberanía y las libertades de Taiwán.

Taiwán ensayó el traslado de emergencia de su presidente, Lai Ching-te, a un puesto de mando protegido para dirigir las operaciones de combate y garantizar la continuidad del Gobierno en caso de guerra.

La portavoz presidencial, Karen Kuo, afirmó este jueves que el mandatario y los miembros de su equipo llevaron a cabo un "simulacro de mando de operaciones de defensa y de continuidad del funcionamiento del Estado en situaciones de emergencia", en el marco de las maniobras militares anuales de la isla, conocidas como Han Kuang.

Este ejercicio consiste en revisar la cadena de mando, la coordinación interministerial y los mecanismos de respuesta, y busca garantizar de este modo que el Ejecutivo mantenga un "funcionamiento eficaz ante distintos tipos de situaciones imprevistas" y siga velando por la seguridad nacional.

Imágenes difundidas por la Oficina Presidencial muestran a Lai y otros altos cargos de su Gabinete subir a vehículos blindados y ser trasladados de noche por las calles de Taipéi hacia el lugar del ejercicio, donde también se encontraba el ministro de Defensa, Wellington Koo.

Según la televisión local TVBS, la operación movilizó hasta tres convoyes de blindados y vehículos tácticos de apoyo, que partieron en distintos momentos de la noche del miércoles y tomaron rutas diferentes para "despistar" al enemigo.

El mandatario fue trasladado desde la Oficina Presidencial hasta el Puesto de Mando de Hengshan. Se trata de un complejo fortificado excavado en el interior de una montaña del barrio de Dazhi, junto a la sede del Ministerio de Defensa Nacional.

El ejercicio está concebido para prevenir un ataque dirigido expresamente contra el presidente taiwanés u otros altos cargos del Gobierno por parte del Ejército chino, así como asegurar la continuidad de las funciones gubernamentales durante un eventual conflicto.

Este simulacro forma parte de las maniobras Han Kuang. Son unos ejercicios militares a gran escala destinados a verificar el grado de preparación de las tropas taiwanesas frente a una eventual agresión de China.

Los ensayos se extenderán hasta el 14 de agosto. Las Fuerzas Armadas recrearán una amplia variedad de escenarios bélicos, entre los que destacan las operaciones de contrabloqueo marítimo, la reubicación de las líneas de producción de armas en tiempo de guerra y la protección de infraestructuras críticas.

Estrecha cooperación militar con EEUU

Funcionarios de todo el mundo participaron en un foro de seguridad en Taipéi, mientras los países analizan la creciente amenaza que representa China para la seguridad regional.

Está previsto que Donald Trump presente pronto al Congreso un paquete de ayuda militar para Taiwán por valor de 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros) según declaró en Taipéi el representante estadounidense Michael McCaul.

El propio McCaul añadió que las ventas de armas estadounidenses a Taiwán no se verían afectadas por las relaciones de Washington con Pekín.

"Amo a Taiwán", dijo McCaul, expresidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en mandarín al iniciar su discurso de apertura en el 10.º Foro Ketagalan sobre el Diálogo de Seguridad Indo-Pacífico.

"Taiwán es prueba de que la democracia funciona", afirmó, y agregó que, si bien el Partido Comunista Chino intenta socavar la alianza entre Estados Unidos y Taiwán y modificar la política estadounidense hacia Taiwán, el Congreso de Estados Unidos siempre ha sido y es el mayor defensor bipartidista de Taiwán en el mundo.

La política estadounidense, estipulada en la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979, sigue vigente para promover una Taiwán libre y democrática, y Estados Unidos continúa avanzando en el suministro de armas a Taiwán conforme a dicha ley, añadió.

Entre estas medidas se incluye el mayor paquete de ventas militares al extranjero, de 11.000 millones de dólares (9.500 millones de euros), dirigido a Taiwán y aprobado por el Congreso estadounidense en diciembre del año pasado, afirmó.

Agregó que confía en que Trump pronto presentará otro paquete al Congreso con 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros) adicionales en artículos de defensa.

McCaul expresó su esperanza de que Taiwán apruebe su presupuesto anual de defensa, ya que es fundamental para financiar la producción nacional de drones, así como para demostrar el compromiso de Taiwán con su propia autodefensa y justificar la confianza de Washington.

"Estados Unidos no consulta con la República Popular China sobre sus ventas de armas a Taiwán. La creciente beligerancia de China representa una amenaza directa no solo para Taiwán, sino para todo el equilibrio de poder global", declaró McCaul.

Subrayó que el Partido Comunista Chino está poniendo a prueba sus capacidades y las vulnerabilidades de Taiwán como preparación para una posible invasión.

"Sus acciones no son incidentes aislados. Forman parte de una estrategia deliberada y más amplia para imponer su dominio en la región, desafiando las normas internacionales y amenazando la soberanía de los países vecinos", lamentó.

Ante la escalada de amenazas chinas en la región, McCaul hizo un llamado a las naciones aliadas de Estados Unidos para que respondan con unidad en la región del Indo-Pacífico.

"Nuestro objetivo final debe ser la disuasión, que conduce a la paz. Taiwán se erige como un pilar inquebrantable de la libertad para controlar y detener la expansión de la influencia perniciosa de China en Asia", concluyó.

El ministro taiwanés de Defensa, Wellington Koo afirmó el pasado lunes en una entrevista que los intercambios militares entre Taiwán y Estados Unidos son "estrechos" y suceden en "todos los niveles, incluso mayor de lo que ustedes imaginan".

Koo también expresó su agradecimiento al Comando del Pacífico de Estados Unidos por contribuir a mejorar las capacidades de combate defensivo de la isla.

El ministro recalcó que Washington considera a Taiwán un emplazamiento "clave" como una isla del Pacífico, y que actúa como una suerte de contención estratégica frente a China.

Recordó que la Estrategia del Indo-Pacífico de EEUU aboga por los principios de "defensa colectiva y responsabilidad compartida" y que cada país debería elevar su presupuesto militar y reforzar su capacidad de autodefensa para generar una "disuasión colectiva".

"Una vez que se consolide esa postura de disuasión colectiva, cuando Xi Jinping quiera adoptar medidas que socaven la paz en el estrecho, la situación se volverá extremadamente compleja", apuntó el ministro.

El presidente estadounidense Donald Trump con el presidente chino Xi Jinping en Pekín, China

El presidente estadounidense Donald Trump con el presidente chino Xi Jinping en Pekín, China Evan Vucci Reuters

Estas declaraciones se difundieron a dos días para el inicio de la fase de ejercicios con fuego real de los simulacros anuales de las Fuerzas Armadas de Taiwán.

En los últimos años, Taipéi ha impulsado un importante aumento de su gasto en Defensa ante la creciente presión militar de Pekín. China considera a la isla autogobernada como "parte inalienable" de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para hacerse con su control.

Desde hace más de siete décadas, EE.UU. se encuentra en medio de las disputas entre ambas partes, ya que Washington es el principal suministrador de armas a Taiwán y, si bien no mantiene vínculos diplomáticos con la isla, podría defenderla en caso de conflicto con China.

Esa postura ha provocado permanentes roces entre Washington y Pekín, cuyo Gobierno ha definido a la "cuestión taiwanesa" como la "línea roja" en las relaciones entre las dos potencias.

Ley de unidad étnica de China

El presidente isleño Lai Ching-te volvió a criticar con dureza la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos, que entró en vigor en China. Esta normativa, según Pekín, busca reforzar la unidad nacional e impulsar el desarrollo de las regiones habitadas por minorías.

Según académicos taiwaneses, esta ley podría exponer a los ciudadanos de la isla a riesgos políticos y legales, especialmente a quienes viajen con frecuencia al otro lado del estrecho o tengan empleos, inversiones o vínculos familiares en China.

El artículo 63 menciona concretamente que "las organizaciones y los individuos fuera de China que cometan actos que socaven la unidad y el progreso étnicos o promuevan el separatismo étnico serán considerados responsables conforme a la ley".

El presidente considera que la normativa vulnera la soberanía de Taiwán y persigue a religiones y grupos minoritarios.

"Mediante formas de represión transnacional, impone la censura política en todas partes del mundo, generando un efecto amedrentador", denunció y recalcó que "Taiwán no se apartará de su camino" y seguirá salvaguardando "los valores de la libertad y la democracia".

Además, promete "no dar marcha atrás" en la protección de esos derechos "frente a las amenazas" que plantea la ley de unidad étnica de Pekín.

Repunte de actividad militar china

El Ministerio de Defensa Nacional (MDN) de Taiwán denunció este martes pasado un nuevo repunte de la actividad militar china en los alrededores de la isla. Faltaba tan solo un día para el inicio de las maniobras militares anuales del Ejército taiwanés, que se extenderán del 5 al 14 de agosto.

Concretamente se detectó de forma sucesiva un total de 17 aeronaves chinas —entre ellas cazas de combate J-10 y J-16, aviones de alerta temprana KJ-500 y drones— saliendo en dirección al mar.

Del total de aparatos, doce rebasaron la línea media del estrecho e ingresaron en la región norte, centro y suroeste de la autoproclamada Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) taiwanesa.

"Las Fuerzas Armadas (de Taiwán) mantuvieron un estrecho monitoreo mediante métodos conjuntos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, y desplegaron aviones y buques de misión, así como sistemas de misiles costeros, para responder de forma adecuada", apuntó el MDN.

Un destructor chino navega frente a las islas de Okinawa

Un destructor chino navega frente a las islas de Okinawa Europa Press

Analistas militares chinos interpretan que las maniobras anuales de Taiwán reflejan un giro de la estrategia defensiva de la isla hacia una resistencia prolongada ante un eventual conflicto.

Una lectura que atribuyen a las novedades incorporadas este año en los ejercicios. Sostiene que las autoridades taiwanesas buscan presentar las maniobras como "más cerca del combate real" para reforzar una supuesta "capacidad de defensa sostenida".

Consideran que la principal novedad de esta edición es la incorporación de ejercicios de "escolta contra un bloqueo", junto con simulaciones para proteger infraestructuras críticas como el puente de Tamsui y garantizar la continuidad de las líneas de abastecimiento de la isla.

El análisis afirma que esas novedades responden a un escenario en el que Taiwán busca "mantener el funcionamiento normal de la sociedad" durante un conflicto y garantizar el abastecimiento de la isla, más que impedir un eventual bloqueo desde sus primeras fases.

En la misma línea, el diario oficialista Global Times afirma que la edición de este año de las maniobras evidencia un cambio doctrinal hacia una estrategia de "defensa de toda la sociedad", con una mayor implicación de administraciones civiles, infraestructuras, servicios públicos y logística en la preparación para un eventual conflicto.

El presidente chino Xi Jinping pasa revista a las tropas

El presidente chino Xi Jinping pasa revista a las tropas Li Gang EuropaPress

El rotativo interpreta que la incorporación de escenarios relacionados con interrupciones de las comunicaciones, protección de instalaciones estratégicas y movilización de recursos civiles responde a un planteamiento de resistencia sostenida, aunque considera que esa estrategia seguiría siendo insuficiente frente a la superioridad militar del Ejército Popular de Liberación chino.

Pekín ha acusado en repetidas ocasiones a las autoridades taiwanesas de utilizar los ejercicios con fines políticos, mientras Taipéi sostiene que su objetivo es reforzar la capacidad de respuesta de la isla frente a un eventual ataque o bloqueo chino.

"No aceptaremos la infiltración del 'frente unido' ni el 'terror rojo'. No nos quedaremos de brazos cruzados mientras China intenta extender su alcance hacia Taiwán o cualquier otra nación o región libre. Construiremos sistemas más sólidos para prevenir, contrarrestar y protegernos frente a estas amenazas", aseveró el presidente taiwanés.

También subrayó que, ante esta situación, su Gobierno responderá con "acciones" basadas en los principios de la "defensa colectiva" y la "responsabilidad compartida", al tiempo que se comprometió a profundizar en la modernización de las fuerzas armadas y en la "resiliencia de toda la sociedad".

"Incluso frente a las amenazas autoritarias y a los desafíos globales emergentes, nos mantendremos firmes. Nos aseguraremos de que este faro de democracia siga brillando y de que los cimientos de nuestra libertad permanezcan sólidos", sentenció Lai.