Xi Jinping cierra filas con Putin e insiste en que la reanudación de la guerra en Oriente Próximo sería "inaceptable"
El mandatario chino clama por una gobernanza global "más justa y razonable" y el presidente ruso se ofrece como socio energético "fiable".
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Xi Jinping y Vladímir Putin han celebrado durante su reunión en Pekín los avances en su relación estratégica y la necesidad de ahondar en una mayor coordinación ante las tensiones internacionales. El líder chino ha instado a promover un sistema de gobernanza global "más justa y razonable" mientras su homólogo ruso ha destacado el papel de Moscú como suministrador energético "fiable" para Pekín.
La reunión, celebrada en el Gran Palacio del Pueblo y que ha sido inaugurada con una salva de cañones, constituye el momento central de la visita de Estado de Putin a China, la vigesimoquinta del mandatario ruso al país asiático y la primera reunión presencial entre ambos líderes en lo que va de año.
Xi ha recibido a Putin con honores en la escalinata del Gran Palacio del Pueblo, en un encuentro que se produce una semana después de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Pekín, una secuencia que la prensa oficial china ha presentado como señal de que Pekín se consolida como "epicentro de la diplomacia mundial".
Xi Jinping y Vladímir Putin llegando al Gran Palacio del Pueblo para su encuentro. Reuters
El mandatario chino ha subrayado que el escenario internacional atraviesa una situación de "cambios y turbulencias entrelazados" y ha lamentado las "tendencias adversas de hegemonismo unilateral", aunque ha sostenido que la paz, el desarrollo y la cooperación siguen siendo la "corriente principal".
"Como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y grandes potencias mundiales, China y Rusia deben mirar al largo plazo estratégico", ha afirmado Xi, según recoge la agencia Xinhua, proclamando que la reanudación de la guerra de Irán sería "inaceptable".
Putin, por su parte, ha asegurado que las relaciones entre Rusia y China han alcanzado un nivel "sin precedentes" y son un ejemplo de "verdadera asociación estratégica", según la versión difundida por medios rusos.
En el plano energético, Putin ha celebrado que Rusia sigue desempeñando un papel de proveedor "fiable y estable", en un momento en que el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán y Estados Unidos ha puesto bajo presión las rutas marítimas de suministro hacia Asia y ha elevado el peso estratégico de los gasoductos terrestres.
Por Ormuz transitan aproximadamente el 45% de las importaciones chinas de petróleo y gas y las autoridades del gigante asiático han tenido que intervenir en las últimas semanas para contener la subida de precios de los combustibles.
Xi Jinping saluda al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Reuters
Ambos mandatarios han refrendado su alianza firmando un declaración conjunta para el fortalecimiento de la cooperación estratégica y una profunda asociación, y también para el reforzamiento de las relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación. Asimismo, han ratificado un segundo documento sobre el establecimiento de un mundo multipolar y unas relaciones de nuevo tipo.
El pasado mes de septiembre, durante la última visita de Putin a Pekín, el gigante gasístico ruso Gazprom firmó un memorando jurídicamente vinculante sobre la construcción del megagasoducto Fuerza de Siberia 2 a través de Mongolia, con una capacidad de 50.000 millones de metros cúbicos de gas anuales, lo que lo convertiría en el mayor de su tipo a nivel mundial, con una extensión de más de 2.600 kilómetros.
Según el Kremlin, este miércoles se ha alcanzado un acuerdo sobre los "principales parámetros" de la infraestructura referentes a la ruta y su construcción, aunque todavía faltan detalles por determinar, como los plazos concretos del desarrollo del proyecto. "No hay nada preciso. Es información comercial confidencial. Pero hay un logro bastante grande", ha expresado Dmitri Peskov, jefe de prensa de Putin.
Momento "crítico"
Xi también se ha referido a la coyuntura en el Golfo Pérsico. A su juicio, se trata de un momento "crítico" entre la guerra y la paz y ha reclamado "el cese total de las hostilidades es imperativo".
El mandatario chino ha sostenido que insistir en la negociación resulta "especialmente importante" y que una pronta desescalada ayudaría a reducir las perturbaciones sobre la estabilidad del suministro energético, las cadenas industriales y de suministro, y el orden comercial internacional.
Reunión entre las delegaciones china y rusa encabezadas por Xi Jinping y Vladímir Putin. Reuters
Putin ha confirmado asimismo su disposición a asistir en noviembre a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebrará en la ciudad china de Shenzhen (sureste). El viaje coincide con el 25º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre China y Rusia y con el 30º aniversario del establecimiento de su asociación estratégica.
Por otro lado, Moscú ha expresado su agradecimiento a Pekín por su "postura objetiva e imparcial" así como por su "papel constructivo en la resolución de la crisis ucraniana por medios políticos y diplomáticos". China, que desde el principio ha mantenido una postura ambigua respecto a la guerra, se ha comprometido a contribuir a "eliminar por completo" las raíces del conflicto, la fórmula eufemística utilizada por el Kremlin.
Poco antes del inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022, Xi y Putin proclamaron en Pekín una "amistad sin límites", una fórmula que desde entonces ha acompañado el estrechamiento de sus vínculos políticos, comerciales y energéticos.