Donald Trump durante el mítin republicano en Kansas.

Donald Trump durante el mítin republicano en Kansas. REUTERS/Jonathan Ernst

EEUU

Arranca el voto anticipado para las legislativas en EEUU entre el desánimo republicano y la alta participación de los demócratas

Los analistas llaman a la cautela, ya que el voto por adelantado tiende a beneficiar a los candidatos progresistas.

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Denver
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Más de 16 millones de estadounidenses han ejercido el voto anticipado a dos semanas de las elecciones de mitad de mandato.

Los datos iniciales de participación muestran un fuerte entusiasmo entre los electores demócratas frente al desánimo en las filas republicanas.

Donald Trump arriesga sus mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado, con encuestas situando su aprobación en el 36%.

Analistas advierten que la alta movilización demócrata inicial puede ser un espejismo, ya que el votante republicano suele acudir más tarde.

Quedan menos de dos semanas para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, pero más de 16 millones de ciudadanos ya han votado.

Es el llamado voto anticipado, que puede ser por correo o presencial, y está dando a los demócratas motivos para ilusionarse con algo que hace unos meses parecía mucho más difícil: arrebatar a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso y poner freno a Donald Trump.

En Carolina del Norte, clave en la batalla por el Senado, habrían votado ya unos 405.000 electores inscritos como demócratas frente a 201.000 republicanos, pese a que ambos partidos tienen prácticamente el mismo número de inscritos.

El contraste invita a pensar que unos están entusiasmados y otros, desmovilizados. Pero puede esconder un espejismo: los republicanos suelen esperar más para votar y los demócratas ya saben lo que es confundir un buen arranque con una victoria.

Trump se juega su final

La votación del 3 de noviembre renueva los 435 escaños de la Cámara de Representantes, la Cámara Baja, y aproximadamente un tercio del Senado. Trump defiende las mayorías republicanas en ambas instituciones.

Perder una bastaría para que la oposición pudiera bloquear proyectos de ley y abrir investigaciones sobre su Gobierno. Su mandato termina en enero de 2029, pero los dos años restantes serían mucho más difíciles con un Congreso hostil.

La Cámara Baja ofrece a los demócratas una vía más favorable que el Senado. En este último necesitan acabar las elecciones con cuatro escaños más que ahora para alcanzar la mayoría. De ahí la importancia de Carolina del Norte, donde intentan hacerse con un puesto actualmente republicano.

El descontento con el presidente alimenta esas expectativas. La encuesta nacional de The New York Times y Siena, publicada este miércoles, sitúa su aprobación en el 36% y da a los demócratas una ventaja de dos dígitos para la Cámara de Representantes.

Una votante republicana en Carolina del Sur.

Una votante republicana en Carolina del Sur. REUTERS/Umit Bektas

El encarecimiento de la vida y la guerra con Irán pesan sobre el partido que gobierna. Las encuestas también muestran más ganas de votar entre quienes apoyan a los demócratas.

Según el centro de investigación estadounidense Pew Research Center, el 63% de los electores que piensan votar a ese partido para la Cámara de Representantes se declaran "extremadamente motivados", frente al 46% de quienes apoyan a los republicanos.

Más papeletas, ¿más votantes?

En la mayoría de los estados, al inscribirse en el censo electoral los ciudadanos pueden declarar su afinidad con un partido o registrarse sin afiliación a ninguno. Así quedan identificados, por ejemplo, como electores demócratas o republicanos.

Esa información permite saber qué grupo está participando más en el voto anticipado, pero no qué candidato está ganando. La papeleta es secreta y la inscripción no obliga a apoyar a ese partido.

Además, los inscritos sin afiliación son cuatro de cada diez electores en Carolina del Norte y quedan fuera de esa comparación. Votar antes tampoco implica necesariamente que vaya a votar más gente.

El politólogo Michael Bitzer comprobó que dos tercios de quienes acudieron presencialmente el primer día en Carolina del Norte habían participado en las cuatro elecciones anteriores, entre 2018 y 2024.

Donald Trump en el mítin republicano de Carolina del Norte.

Donald Trump en el mítin republicano de Carolina del Norte. REUTERS/Jonathan Drake

Si los votantes habituales se limitan a adelantar la fecha, el aumento inicial no garantiza una mayor participación final.

Para comparar, también hay que mirar el calendario: cada estado empieza a votar y publica sus datos a un ritmo distinto. Y solicitar una papeleta por correo no equivale a haber votado.

Las subidas tampoco son generalizadas: un nuevo análisis de AP encuentra cifras similares a las de 2022 en Michigan y Georgia, y un descenso del 6% en Iowa.

En 2016, la campaña de Hillary Clinton aseguró haber construido con el voto anticipado una ventaja que Trump sería incapaz de remontar. Terminó perdiendo Carolina del Norte. Aquel arranque favorable no bastó para compensar lo que ocurrió después.

La batalla por los que faltan

"Haced como si yo estuviera en la papeleta", ha pedido Trump a sus seguidores. La petición resume su dificultad: conseguir que quienes se movilizaron en 2024 para devolverle a la Casa Blanca sientan ahora la misma urgencia por votar a otros candidatos.

El estudio de Pew ayuda a entender esa preocupación. Quienes votaron a Trump y ahora están descontentos con los republicanos muestran menos interés por las legislativas que los electores de Kamala Harris decepcionados con los demócratas.

Trump trata de asegurar esos apoyos pidiendo que voten cuanto antes, incluso por correo, después de años desacreditando ese sistema. Cada papeleta depositada reduce el riesgo de perder un voto por un imprevisto.

También permite dedicar los esfuerzos de campaña a quienes todavía no han participado. La urgencia por adelantar el voto alcanza también a sus opositores.

Una manifestante contra Trump es expulsado de un mítin republicano en Kansas.

Una manifestante contra Trump es expulsado de un mítin republicano en Kansas. REUTERS/Jonathan Ernst

'No Kings', la coalición que organiza protestas contra el presidente, promovió cerca de 3.000 actos el pasado sábado 17 de octubre, según sus organizadores. Defienden que votar antes reduce la exposición a posibles intimidaciones o interferencias en la jornada electoral.

Entre sus temores está una posible presencia de ICE, la policía migratoria, cerca de los colegios. Human Rights Watch ha reclamado que sus agentes se mantengan alejados de los lugares de votación.

La ONG advierte de que el miedo puede disuadir también a ciudadanos estadounidenses de origen latino o de otras minorías.

Seguridad Nacional niega que prepare un despliegue masivo, aunque sí están visitando domicilios para investigar si personas sin ciudadanía estadounidense han votado ilegalmente. Ahora una jueza quiere pararles los pies en nueve estados.

La ecuación, por tanto, se queda así. Los mismos votantes que devolvieron a Trump a la Casa Blanca pueden dejarle ahora sin mayoría en el Congreso. No necesitan cambiar de bando: les basta con quedarse en casa.