El presidente estadounidense, Donald Trump, y la hasta ahora fiscal general, Pam Bondi.
Trump destituye a la fiscal general Pam Bondi por su gestión de los archivos Epstein y por no procesar a sus rivales
Se trata del segundo alto cargo del republicano cesado recientemente tras la salida de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el mes pasado.
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El presidente de EEUU, Donald Trump, confirmó este jueves que la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, fue destituida de su cargo y dijo que sería reemplazada por el fiscal general adjunto Todd Blanche de manera interina.
En una publicación en Truth Social, el republicano elogió a Bondi como una "gran patriota estadounidense y una amiga leal" y anunció que pasaba a trabajar al sector privado.
Pese a esta despedida, el republicano venía sintiéndose "cada vez más frustrado" con Bondi, por su gestión, especialmente por cómo manejó los expedientes de investigación relacionados con el pederasta Jeffrey Epstein, y por no actuar con la suficiente rapidez para procesar a los críticos y adversarios que él quería que enfrentaran cargos penales.
Según NBC News, ambos protagonizaron un tenso enfrentamiento en la Casa Blanca la semana pasada.
Durante su mandato como máxima responsable de la aplicación de la ley en Estados Unidos, Bondi fue una defensora acérrima de la agenda de Trump y acabó con la tradicional independencia del Departamento de Justicia respecto a la Casa Blanca en sus investigaciones.
Su destitución podría provocar una reorganización de la estrategia del Departamento de Justicia y, potencialmente, un nuevo impulso para desplegar el sistema legal estadounidense contra los objetivos de Trump.
Bondi es el segundo alto cargo de Trump que es destituido recientemente. El pasado 5 de marzo, el republicano destituyó a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tras las críticas a su gestión de la agencia y a su agenda migratoria.
Bondi y el caso Epstein
Desde que a mediados del año pasado el asunto de los archivos del pederasta Jeffrey Epstein comenzara a jugar en contra del Gobierno, Bondi intentó darle carpetazo sin aparente éxito.
La exfiscal general republicana del estado de Florida fue acusada de encubrir o gestionar de forma deficiente la divulgación de los documentos de las investigaciones del Departamento de Justicia sobre Epstein.
Este asunto le causó problemas a Trump al resucitar el escrutinio sobre su antigua amistad con el fallecido magnate, la cual, según él, terminó hace décadas.
A principios del año pasado, Bondi alimentó las especulaciones sobre los archivos de Epstein al afirmar que tenía una lista de clientes en su escritorio para su revisión. Sin embargo, tras una primera publicación que incluía material que ya era en gran parte público, el Departamento de Justicia y el FBI declararon en julio que el caso estaba cerrado y que no se justificaban más revelaciones.
Esta medida provocó una oleada de críticas y, finalmente, la aprobación en noviembre de una ley bipartidista que obliga al Departamento de Justicia a publicar casi todos sus archivos.
La publicación de aproximadamente 3 millones de páginas de documentos no logró apaciguar la controversia, ya que los legisladores criticaron las partes censuradas en los archivos y la revelación de las identidades de algunas víctimas de Epstein.
La fiscal general defendió la publicación de los archivos de Epstein, afirmando que la Administración Trump había sido más transparente en este asunto que los presidentes anteriores y que los abogados del Departamento de Justicia trabajaron con un calendario ajustado para revisar grandes cantidades de material.
Durante una tensa comparecencia ante un comité de la Cámara de Representantes en enero, Bondi respondió a las críticas con ataques políticos dirigidos a los legisladores. Se negó a disculparse o a mirar a las víctimas de Epstein y a sus familiares que asistieron a la sesión.
El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, liderado por los republicanos, votó a favor de citar a Bondi, quien debía testificar el 14 de abril.
La ya exfiscal general también fue criticada por la destitución de decenas de fiscales de carrera que trabajaron en investigaciones que no contaban con el apoyo de Trump, y sus críticos la acusaron de abandonar el enfoque tradicional del Departamento de Justicia en la justicia imparcial.
La ya exfiscal general defendió que trabajó para restablecer el enfoque del Departamento de Justicia en los delitos violentos y reconstruir la confianza con los partidarios de Trump después de que los fiscales federales presentaran cargos penales contra Trump en dos ocasiones durante sus años fuera del poder.