Trump y Musk, cuando eran aliados, en una velada de artes marciales mixtas. Reuters
Musk exprime la negativa de Trump a publicar la "idiotez" de la lista de Epstein para ganar adeptos para su nuevo partido
El mito de una lista de pedófilos famosos y su supuesta ocultación por parte de los poderes fácticos caló hasta los huesos en el movimiento MAGA. Ahora juega en contra de quienes la exprimieron.
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“¿Qué pasa con mis chicos y con algunas de mis chicas? ¡Van todos contra la Fiscal General Pam Biondi, que está haciendo un TRABAJO FANTÁSTICO. Somos un equipo, MAGA, y no me gusta lo que está pasando”.
Así se expresaba en su red social, Truth, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, respecto a la división interna que se está produciendo en el movimiento MAGA después de que el Departamento de Justicia (DOJ) publicara un memorándum en el que aseguraba que no había pruebas de que existiera una “lista Epstein” con los nombres de los que acompañaron al pedófilo a su isla. Una lista que define como "idiotez" o "invención" de los demócratas.
Tampoco se encontró, según Biondi y el DOJ, evidencia alguna de que Jeffrey Epstein fuera asesinado en la cárcel, otra de las teorías de la conspiración que se han ido extendiendo en foros nacionalpopulistas desde la muerte del magnate neoyorquino en agosto de 2019. Una de las causas comunes del movimiento MAGA, alimentada por sus portavoces mediáticos en podcasts y tertulias televisivas, es la lucha contra la pedofilia de los poderes fácticos. Se les ha metido en la cabeza que Hollywood está lleno de pederastas y que también lo está el Partido Demócrata.
De ahí que en estos seis años se haya repetido una y mil veces que existía una lista redactada por el propio Epstein con los nombres de los que le habían acompañado a su isla privada para disfrutar de los placeres del juego y del sexo con menores.
Cada cierto tiempo, se publica el nombre de alguien relativamente famoso, se le vincula con Epstein y se alega que desde Washington se le ha protegido por sus vínculos con el “deep state”, sea eso lo que sea. Como no existe tal lista, es imposible probar lo contrario, y así cada uno alimenta sus fantasmas.
“Did Bondi tell you your name appeared in the Epstein Files?” - Reporter
— Spencer Hakimian (@SpencerHakimian) July 15, 2025
“I would say these files were made up by Comey and Obama, and uh, made up by the Biden.” - Trump
Guilty.
pic.twitter.com/O7bjalkjMU
Los problemas de “pasar página”
De esos fantasmas ha vivido la alt—right estadounidense desde los tiempos de Q—Anon y el nombre favorito de todos es el de Bill Clinton, incluso el de su esposa Hillary, epítomes para estos fanáticos de todo el mal que puede haber en el mundo. Es curioso que todos los ataques se hayan centrado en los demócratas y los progresistas cuando los únicos dos hechos que tenemos seguros sobre Epstein son que era amigo personal del propio Donald Trump —hay imágenes de los dos juntos ya a principios de los años noventa— y que murió en una cárcel cuando, presuntamente, iba a revelar todo lo que sabía durante el primer mandato de Trump en la Casa Blanca.
¿Cómo eso se convirtió en una bandera a favor del propio Trump? Imposible saberlo. Las distorsiones constantes de los hechos llevan a conclusiones extrañísimas. El caso es que el movimiento MAGA hizo suya la conspiración federal —durante décadas, se ha sembrado esta desconfianza hacia Washington, de ahí que Bannon y Trump prometan constantemente “devolver” el poder al pueblo— y ahora se siente completamente confundido ante la confesión de su propia Administración de que no hay nada relevante en el caso Epstein.
No solo eso, sino que, preguntado al respecto, el propio Trump dijo que había que “pasar página” ya de la muerte de Epstein, que hacía ya mucho tiempo de ello y que no se ha conseguido averiguar nada. Hay que insistir que fue bajo su presidencia cuando se produjo la detención y suicidio de Epstein y, por lo tanto, si había información reservada —varios miembros del actual gobierno así lo afirmaron cuando estaban en la oposición— lo lógico es pensar que le habría llegado a él antes que a Biden.
I’m gonna post this every day so nobody forgets exactly who Pedophile Trump is and why the Epstein files have suddenly disappeared. pic.twitter.com/0Ot6rH7oK7
— Morgan J. Freeman (@mjfree) July 16, 2025
La amenaza del America Party
En cualquier caso, aunque se sigue respetando la figura de Trump, los ataques a la Fiscal General Biondi han sido inmisericordes y el desencanto es palpable. Algo sabría al respecto Elon Musk cuando, con motivo de su gran enfrentamiento público con el presidente mediante tuits de un lado y del otro, acabó acusando a Trump de estar en la “lista Epstein”. La intención del multimillonario sudafricano era dar donde más dolía, allí donde sabía que los fanáticos trumpistas podían sentirse traicionados.
Hasta ahora, MAGA se ha mostrado como un movimiento monolítico, capaz de absorber el nacionalismo más conservador de las élites del Partido Republicano y a la vez beber del populismo de la América profunda, con sus milicias armadas, sus teorías de la conspiración y su odio absoluto a Washington y a cualquier tipo de globalismo. De hecho, Trump rara vez habla del Partido Republicano y desde luego no lo hace como algo propio. Él representa a MAGA, agradece a MAGA y viste con emblemas de MAGA. Es un auténtico culto.
Ahora bien, si en ese culto empieza a haber dudas, la cosa se complica. Un fanático siempre va a ser un fanático, pero el objeto de su fanatismo puede variar. En eso confía Musk con su nuevo partido, el America Party. En un principio, las posibilidades de éxito son escasas porque su electorado ya está movilizado desde MAGA, pero, si Trump se echa a un lado en 2028, algo a lo que la ley y la lógica de la edad le deberían obligar, ahí puede haber un río revuelto en el que pescar abundantemente.
So we're the idiots, right? pic.twitter.com/wAtQ3kZWOD
— Flagrant Podcast (@Flagrant2Army) July 10, 2025
El dinero no basta
Es cierto que Musk no es un nacionalpopulista y que sus relaciones con los padres del movimiento, en especial con el mencionado Bannon, son pésimas… pero se sabe los resortes que funcionan entre determinado electorado. Sabe qué teclas pulsar y qué conspiraciones extender. No tiene ningún problema en mentir ni en expresar públicamente esas mentiras ante millones de lectores. Eso le acerca más a un perfil Joe Rogan o Alex Jones y desde luego medios económicos no le van a faltar para hacer llegar sus mensajes.
Ahora bien, con dinero no basta. Se demostró en las pasadas elecciones a la Corte Suprema de Wisconsin, cuando el candidato republicano, apoyado por millones y millones de dólares de Musk, acabó perdiendo. Hace falta algo más: una idea, una comunión, una estrategia y un enemigo. MAGA es ahora mismo un movimiento importantísimo en los Estados Unidos y controla buena parte de los resortes del poder, aunque no todos, pues la vieja guardia del Partido Republicano que ha sabido adaptarse aún sigue ahí.
Dicho esto, es un movimiento sin matices y que puede pasar del amor al odio y viceversa con facilidad. Trump lo sabe y por eso quiere que lo de Epstein pase cuanto antes, para poder centrarse en lo malos que son los chinos, lo malos que son Obama y Biden y lo malos que son los inmigrantes, irregulares o no. Pastorear el odio, en definitiva, es decir, llevarlo en la dirección adecuada… y rezar porque el rebaño, de repente, no se vuelva contra ti ni surja, de la nada, un pastor más experto.