EEUU ESTADOS UNIDOS

Trump devuelve EEUU al puritanismo: de salir en una porno a acorralar a la industria del sexo

Aumenta la temática racista y 'trumpista' mientras la ley cierra webs de contactos y cuentas de actores X.

WASHINGTON DC

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Pocos recuerdan ya que Donald Trump partició en una película ‘softcore’, es decir, erótica o de porno suave, producida por Playboy en el año 2000. No es que el ahora presidente entrara en acción ante las cámaras. Su aparición fue sólo testimonial, pero sirve para retratar una época en la que el magnate se desenvolvía con soltura en el mundo del entretenimiento para adultos. Mucho ha cambiado esta relación desde entonces. Ahora este sector ha emprendido una batalla contra su administración, por la oleada de neopuritanismo que está desatando en EEUU.  

Muchas son las voces críticas que se han levantado contra los nuevos aires conservadores que recorren Washington, aunque la que más enérgicamente se ha pronunciado ha sido la International Entertainment Adult Union, el único sindicato de esta industria reconocido por el Departamento de Trabajo. Esta organización, poco acostumbrada a entrar en cuestiones políticas, ha arremetido contra la aprobación de dos leyes, rubricadas por el presidente, que ponen trabas a la actividad de los trabajadores del sexo.

Antes de continuar, conviene aclarar que la prostitución está prohibida en los EEUU, salvo en algunos condados de Nevada. Sin embargo, hay actividades como el cine X o los espectáculos eróticos, ya sean en directo o retransmitidos a través de una webcam, que son legales y que mueve entre 10.000 y 12.000 millones de dólares en este país, según datos de la Universidad de Nuevo México difundidos por la NBC.

Las leyes a las que se refiere este sindicato son las conocidas como FOSTA y SESTA, un paquete normativo aprobado por el Congreso y rubricado por Trump en abril, que busca combatir y ayudar a las víctimas de la trata y el tráfico sexual, en sus facetas tradicional y online. Sin embargo, estas nuevas reglas están generando un efecto colateral que está llevando al sector a la clandestinidad.

“Nos oponemos a todas las formas de sexo no consentido, pero muchas personas involucradas en el trabajo sexual legal han quedado en peligro y empobrecidas por estas acciones. Los únicos ganadores reales aquí serán los políticos hipócritas, demasiado flojos para resolver los problemas de verdad, y sus donantes mojigatos”, reza el comunicado de la International Entertainment Adult Union, que está organizando una campaña para revocar estas normas.

La entrada en vigor de esta nueva legislación ha tenido un primer efecto muy visible para la sociedad estadounidense. En concreto, el cierre de la popular sección de contactos de Craiglist, la web de anuncios por palabras más popular de todo EEUU. Éste era el método habitual con el que muchas personas buscaban pareja o relaciones esporádicas antes de que aparecieran aplicaciones móviles como Tinder.

Ahora esta opción de “encuentros personales” sólo es accesible desde fuera del país, quedando la plataforma limitada ya a anuncios de venta de muebles, coches, apartamentos y otros bienes y servicios, como la búsqueda de compañeros de piso.

El cambio que implica la legislación FOSTA-SESTA es importante, al hacer a estos sitios web responsables directos en caso de facilitar el tráfico sexual o la prostitución. Esto supone que si algún cliente utiliza la plataforma para pagar o cobrar por una relación sexual, el delito no sólo sería imputable a sus protagonistas sino también a la empresa anunciadora.

Esta modificación legislativa elimina la inmunidad con la que contaban compañías online como Facebook o Twitter, que no podían ser consideradas responsables de lo que publicaran sus usuarios.

En el caso de Craigslist, lo cierto es que a pesar de los múltiples controles que la plataforma había impuesto, resultaba imposible supervisar cada palabra publicada para verificar que no escondiera un anuncio de prostitución.

No en vano, en 2010 esta web ya tuvo que clausurar la sección de “servicios para adultos”, donde se intercambiaba abiertamente sexo. Lo hizo después de varias denuncias sobre que este apartado se usaba para promocionar favores sexuales a cambio de dinero. Además, un estudiante de medicina en Boston fuera acusado de matar a una mujer que conoció a través de esta página. Desde entonces, sólo quedaron los anuncios personales.

“Cualquier herramienta puede ser mal utilizada. No podemos arriesgarnos a poner en peligro todos nuestros otros servicios, por lo que lamentablemente vamos a suprimir la sección de contactos de Craigslist”, anunciaba la compañía recientemente, recordando a los “matrimonios y parejas” que se habían formado gracias a su plataforma. Otras webs similares han seguido sus pasos.

PROSTITUCIÓN CLANDESTINA

Pero los efectos de estos cierres no sólo repercuten en las personas que buscan pareja. Sex Workers Outreach Project-USA es una organización social dedicada a los derechos de las personas involucradas en el comercio sexual. Su presidenta, Christa B. Daring, advertía a la CNN de que algunos trabajadores sexuales ya están perdiendo sus viviendas como resultado directo de la desaparición de foros como Craigslist.

“Son personas que viven al límite, y una vez que se recortan sus ingresos, se quedan en la calle", añadía, incidiendo en que el impacto es especialmente duro para los transexuales, que han empleado estas web como una forma de pagarse los tratamientos.

Hay otro aspecto menos conocido sobre las consecuencias de esta nueva ley. Un estudio de la Universidad de Baylor en Texas apunta a que Craigslist tenía otro beneficio. “Todas las ciudades en las que esta plataforma fue implantando su sección de servicios eróticos redujo su tasa de homicidios femeninos hasta en un 17,4% en promedio, en comparación con otros lugares donde este apartado no se había lanzado”, explica el autor de este informe, el profesor Scott Cunningham.

Sin embargo, pocos políticos lo han visto así. Ron Wyden, uno de los dos únicos senadores que votaron en contra del proyecto de ley, dijo que paradójicamente “haría más difícil atrapar a los malos y proteger a las víctimas al conducir este crimen a rincones tenebrosos de la sociedad”.

También la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) advierte de que la nueva normativa puede suponer retrocesos para otros derechos, ya que el lenguaje de las nuevas leyes es tan genérico que “está muy abierto a la interpretación”.

CIERRE DE CUENTAS DE ACTORES

De hecho, al dictado de las nuevas leyes, Patreon, una plataforma web que facilita a los actores y creadores cobrar por su trabajo, está cerrando las cuentas de muchos trabajadores sexuales legales, incluidos modelos que actúan frente a una webcam, artistas eróticos o estudios de cine X independientes.



Y se esperan nuevas embestidas. Desde el Congreso se anuncian más reformas, como la impulsada por la liberal Elizabeth Warren y el conservador Marco Rubio, que obligaría a los bancos a cerrar cuentas de los trabajadoras sexuales.

El sindicato de trabajadores del sector adulto pide cambiar el rumbo para evitar el cierre de sitios web legítimos y la ruina de artistas legales. Para ello, propone que la administración incentive “la sindicalización en la industria” para asegurarse que las personas que trabajan en ella lo hagan voluntaria y legalmente.

LOS ACTORES, DECEPCIONADOS

En paralelo, el sector del cine para adultos también se está viendo sometido a las tensiones de la era Trump. La industria lo recibió con expectación, al llegar a la Casa Blanca justo cuando Rusia bloqueaba plataformas X americanas alegando que perjudicaban la psique humana.

Trump no imitó en esto a Putin, pero su retórica empezó a impregnar también al sector. “Siento que el país en el que vivo ha cambiado”, afirma la actriz Tasha Reign. “No me siento tan protegida como solía hacerlo. Si me violan en una fiesta, ¿alguien me creería?”.

James Bartholet, que ha interpretado a Trump en varias parodias X, coincide en que las formas del presidente han tenido un impacto negativo en la industria, especialmente por sus ataques en Twitter contra personas vinculadas al cine adulto.

En los últimos años ha aumentado además el porno racista, según detectan algunos portales especializados. De hecho, un actor afroamericano, Moe ‘The Monster’ Johnson, llegó incluso a demandar a un director y a una productora por persuadir a su coprotagonista blanca, Ryan Conner, para que lo llamara ‘nigger’ -término que significa negro, pero en su acepción más ofensiva y racista- durante una escena. La razón del cineasta, según alegan varias actrices, es que el público lo demanda.

‘TRUMPISTAS’ EN EL PORNO GAY

Incluso en el porno gay han comenzado a proliferar la temática Trump, con actores interpretando ser seguidores del presidente. Según recoge un portal de información LGBT, los protagonistas visten ropa su lema MAGA mientras ruedan escenas en las que, paradójicamente, muestran actitudes homófobas mientras practican sexo gay coreando el nombre del republicano.

Para terminar de encender al sector, el pasado mes de junio Rudy Giuliani salía en defensa de Trump por el escándalo Stormy Daniels, asegurando que esta actriz porno no tiene “reputación o credibilidad” por el trabajo que hace.

“Lamento no respetar a una estrella porno como respeto a una mujer de carrera. No tiene reputación. Si vas a vender tu cuerpo por dinero, simplemente no tienes una reputación”, manifestó Giuliani ante la prensa.

Numerosos artistas X como Alana Evans, actriz y presidenta de Adult Performers Actors Guild, han salido a recriminar al político su “ataque desafortunado”. El abogado de Daniels fue más crítico aún. Michael Avenatti calificó a Giuliani de “cerdo absoluto”. Su representada, que ha sido detenida este jueves en un club de Columbus (Ohio) por haber permitido presuntamente que un cliente la tocase durante un striptease, lleva tiempo en el ojo del huracán. 

 

La actriz sostiene que durante la campaña electoral fue chantajeada por el entorno del presidente para que no revelara la aventura que mantuvieron en 2006. Entre otras revelaciones, asevera que en aquellas citas el millonario presumía de haber sido portada de Playboy. Eran otros tiempos.