Trump recibe a Lula en la Casa Blanca.

Trump recibe a Lula en la Casa Blanca. Ricardo Stuckert

América

"Trump riendo es mejor que con cara seria": Lula lima asperezas con el presidente de EEUU tras su visita a la Casa Blanca

Trump asegura haber mantenido una buena reunión con el "muy dinámico presidente de Brasil", y anuncia que "sus representantes" negociarán con la delegación brasileña sobre comercio, aranceles y otros asuntos bilaterales en las próximas semanas.

Más información: Ramagem, el exjefe de los espías de Brasil y golpista que huyó a Florida, fue detenido por el ICE y liberado por orden de Trump

Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Lula da Silva y Donald Trump se reunieron en la Casa Blanca para mejorar las relaciones bilaterales tras un año de tensiones.

Durante el encuentro, ambos líderes trataron temas como los aranceles, el comercio bilateral, la cooperación contra el crimen y los recursos naturales de Brasil.

Lula destacó el avance en la relación democrática con Estados Unidos y minimizó el posible impacto de Trump en las próximas elecciones brasileñas.

A pesar de la buena sintonía, no se alcanzaron acuerdos inmediatos sobre los aranceles, aunque se comprometieron a seguir negociando en las próximas semanas.

El presidente brasileño Lula da Silva aterrizó este jueves en Washington con la misión de encauzar sus relaciones con Donald Trump después de un año plagado de crisis bilaterales. Nada que no pudiera revertir una conversación de hora y media y un almuerzo de trabajo posterior en la Casa Blanca.

En el menú, filete de res a la parrilla, puré de frijol negro, pimientos dulces pequeños y relish de rábano con piña. Como entrante, los líderes repasaron la condena por golpismo contra el expresidente Jair Bolsonaro, que Trump tachó de "caza de brujas" contra su viejo amigo, o la guerra arancelaria. Un amplio abanico de temas que durante meses alejaron sus agendas.

Lula pidió a Trump que invirtiera el orden habitual. En lugar de permitir que la prensa accediera al Despacho Oval antes de conversar, propuso que ingresaran en la sala después. Quiso evitar una encerrona como la que sufrieron el presidente ucraniano Volodímir Zelenski o el sudafricano Cyril Ramaphosa, otros líderes con los que Trump ha llevado su relación personal a extremos insospechados.

Pero Trump cumplió los deseos de Lula. Hasta el punto de que ni siquiera hubo rueda de prensa conjunta al término del encuentro, para chasco de los periodistas que aguardaron durante más de tres horas en el interior de la Casa Blanca.

El mandatario republicano se limitó a escribir en su plataforma Truth Social que había mantenido una buena reunión con el "muy dinámico presidente de Brasil", que sus representantes "tienen previsto reunirse para discutir ciertos elementos clave" y que "se programarán reuniones adicionales en los próximos meses, según sea necesario".

La definición de "muy dinámico presidente de Brasil" seguro agradó a Lula, que a sus 80 años intenta transmitir una imagen de fortaleza física ante un electorado que lo cuestiona por sus achaques, a los que él responde con intensas sesiones de ejercicio en el gimnasio.

Ajeno a las dudas sobre su estado físico, el mandatario brasileño persigue un cuarto mandato tras las elecciones del próximo mes de octubre, en las que tendrá que medir fuerzas con el ultraderechista Flávio Bolsonaro, el primogénito del expresidente golpista.

Este mismo jueves, Lula restó importancia al papel que Trump pudiera jugar durante la campaña electoral. "Él intervino en las elecciones de 2022 y perdió, porque yo gané", bromeó, antes de pronosticar que, esta vez, "se comportará como el presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su propio destino".

"Un paso importante"

Lula sólo se refirió a su encuentro con Trump desde la Embajada de Brasil en Washington. "Salgo de aquí con la idea de que dimos un paso importante en la consolidación de la relación democrática e histórica con Estados Unidos", afirmó, antes de añadir que su relación con Trump "es muy buena, algo que mucha gente dudaba que pudiera ocurrir".

Unos minutos antes, su ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, confirmó en declaraciones a la prensa que su jefe había discutido con Trump asuntos como el comercio bilateral, los aranceles y la cooperación en la lucha contra el crimen transnacional.

Durante la conversación también salió el tema de los recursos naturales, que siempre genera un interés especial en el inquilino de la Casa Blanca. "Le dije a Trump que queremos compartir el potencial de minerales críticos de Brasil con quien quiera invertir en nuestro país", explicó Lula.

Según su ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, las partes se comprometieron a negociar en las próximas semanas la suspensión de los aranceles y un nuevo marco para el futuro. "Lo ideal —apuntó— es que Estados Unidos vuelva a ser un socio dinámico, en crecimiento, y que las exportaciones e importaciones vuelvan a subir y no a caer como ocurrió el año pasado".

Entonces, Trump impuso aranceles del 50% a las exportaciones de Brasil. Acabó retirando algunos con el paso de los meses, incluidos los del sector de la carne de vacuno y el café brasileño. Pero los productos brasileños todavía enfrentan un gravamen adicional del 10% que no expira hasta el próximo mes de julio.

Lula emprendió su viaje a Washington en uno de los momentos más críticos de su mandato. "La semana pasada, el Senado le asestó una dura derrota cuando rechazó a su candidato para la Corte Suprema, lo que indica que el establishment del Centrão lo está viendo tan débil que podría llegar a perder las elecciones", explica en conversación con este periódico Mario Sergio Lima, estratega macroeconómico de la consultora Medley Advisors.

"Las encuestas muestran que tiene un alto nivel de desaprobación, y la mejor forma de describir sus resultados es una carrera muy reñida entre él y Flávio Bolsonaro", añade el especialista, que consideraba que la reunión con Trump era clave para que el presidente brasileño pudiera recuperar la narrativa.

"Esto podría ayudar a Lula en términos de la campaña política, aunque también se puede decir que no se alcanzaron las ganancias inmediatas o los acuerdos inmediatos, así que diría que es un poco lúgubre", matiza Lima.