Miembros de la Mara Salvatrucha encarcelados en la megacárcel de Bukele al inicio del macrojuicio.

Miembros de la Mara Salvatrucha encarcelados en la megacárcel de Bukele al inicio del macrojuicio. Reuters

América

Bukele justifica el macrojuicio a líderes de la Mara Salvatrucha: 'Responsabilidad de mando, se usó en los juicios de Núremberg'

El proceso abierto contra 486 miembros de la pandilla ha suscitado las críticas de activistas de derechos humanos.

Más información: Bukele cambia la Constitución para instaurar la cadena perpetua en El Salvador en su guerra contra las pandillas

D. Barreira
Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Bukele compara el macrojuicio contra más de 400 líderes de la Mara Salvatrucha con los juicios de Núremberg, defendiendo la 'responsabilidad de mando'.

El proceso judicial masivo responde a la acusación de más de 47.000 crímenes, incluyendo 29.000 asesinatos atribuidos a la cúpula de la MS13.

Organizaciones de derechos humanos critican el juicio colectivo y el régimen de excepción, denunciando detenciones arbitrarias y muertes bajo custodia.

El modelo de juicios masivos y la política de mano dura han aumentado la popularidad de Bukele, aunque han suscitado alertas internacionales por posibles violaciones de derechos.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, comparó el macrojuicio contra un grupo de más de 400 supuestos líderes de la pandilla Mara Salvatrucha (MS13) con los juicios de Núremberg, donde se juzgó a los principales dirigentes nazis tras la II Guerra Mundial. Así ha reaccionado a las críticas contra el proceso vertidas por activistas de derechos humanos.

"El único aspecto 'novedoso' es hacer responsables a los jefes por los crímenes llevados a cabo por sus organizaciones. No inventamos ese principio. Se llama 'responsabilidad de mando', y se aplicó en Europa durante los Juicios de Núremberg", afirmó en redes sociales el mandatario salvadoreño.

Bukele ha respondido así a un mensaje en la misma red social de Kenneth Roth, exdirector de la organización Human Rights Watch (HRW), en el que calificaba de "injusto" el juicio colectivo a los supuestos pandilleros "a través de poderes de emergencia controvertidos" vigentes desde marzo de 2022.

La audiencia única abierta permite juzgar masivamente a supuestos pandilleros y mantener activo el proceso para sumar nuevos acusados en el futuro, y se trata de un modelo establecido tras reformas al Código Penal de El Salvador.

El mandatario salvadoreño aseguró, en la respuesta a Roth, que "este llamado 'juicio masivo' trata sobre los 47.000 crímenes que ordenaron (los líderes de la pandilla), incluyendo más de 29.000 asesinatos probados más allá de una duda razonable".

"Estos 486 terroristas no son delincuentes menores. Son líderes de pandillas bien conocidos, la mayoría de ellos ya condenados por crímenes que cometieron personalmente, incluyendo asesinato, violación (a menudo violación seguida de asesinato), extorsión y secuestro", subrayó Bukele.

De los procesados, según la Fiscalía, "413 guardan prisión en el CECOT", el Centro de Confinamiento del Terrorismo, una cárcel de máxima seguridad símbolo de la "guerra" contra las maras, liderada por el Gobierno de Bukele, y se han girado órdenes de captura para "73 sujetos".

La polémica medida de régimen de excepción, señalado de violentar derechos humanos, se convirtió en la principal apuesta del Gobierno contra las pandillas y le supuso a Bukele, quien mantiene alta aprobación entre los salvadoreños, su reelección inmediata para un segundo mandato.

Los juicios de Núremberg se celebraron entre noviembre de 1945 y octubre de 1946 en la ciudad alemana del mismo nombre, donde el Tribunal Militar Internacional, creado por las potencias aliadas —Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética—, juzgó a los principales dirigentes nazis por crímenes de guerra y contra la humanidad, entre otros.

Veintidós altos cargos se sentaron en el banquillo, aunque inicialmente fueron acusadas 24 personas: doce fueron condenados a muerte, siete a penas de prisión y tres resultaron absueltos. Según Amnistía Internacional, la importancia de este proceso radica en que "establecieron que los individuos pueden ser responsables penalmente en el plano internacional y sentaron las bases del derecho penal internacional moderno".

Casi 90 asesinatos en 2 días

Este proceso judicial se produce más de tres años después de que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele impusiera un estado de excepción con mano de hierro, que ha conllevado la detención de más de 91.000 presuntos miembros de bandas criminales.

Los líderes de la temida banda salvadoreña han sido acusados de ordenar el asesinato de hasta 87 personas en un solo fin de semana de marzo de 2022.

Un preso en el CECOT es llevado por un Policía en uno de los media tour celebrados en el CECOT.

Un preso en el CECOT es llevado por un Policía en uno de los "media tour" celebrados en el CECOT. Reuters

Durante esas dos jornadas de criminalidad masiva, el sábado 26 de marzo fue el día de mayor violencia en las calles del país más pequeño de Centroamérica, con hasta 62 homicidios.

Esta atrocidad llevó al presidente Bukele a declarar la "guerra" contra estas bandas callejeras del país y a impulsar políticas más duras contra los miembros de las mismas.

Prófugos de la justicia

La mayoría de los acusados comparecerán por videoconferencia desde el centro de detención antiterrorista del país (Cecot), la enorme prisión de máxima seguridad construida para albergar a miembros de pandillas, inaugurada oficialmente en enero de 2023.

De los acusados, 73 permanecen en situación de prófugos de la justicia, la mayoría fuera de El Salvador, para evitar hacer frente a las duras condiciones penitenciarias que sus antiguos compañeros pandilleros mantienen en prisión.

En 2024, España ya negó la entrega de uno de estos pandilleros debido a las medidas de "mano dura" ejecutadas en el país centroamericano.

Según el Tribunal de Justicia español, que denegó la extradición de un antiguo líder de una organización criminal, su entrega "podría comprometer los derechos humanos" y poner en riesgo la vida del pandillero.

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, en un acto.

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, en un acto. Reuters

Según las estimaciones del gobierno de Bukele, a lo largo de tres décadas las bandas criminales han asesinado a unas 200.000 personas, entre ellas muchas que figuran como desaparecidas.

El éxito de Bukele en la reducción del terror habitual que antes infligían las bandas lo ha convertido en el jefe de Estado electo más popular del mundo, según datos de diferentes encuestas internacionales.

Sin embargo, sus medidas han suscitado duras críticas por parte de organizaciones de derechos humanos como la ONU, la cual ha advertido que los juicios masivos, dada la limitación de las pruebas individuales, conllevaban el riesgo de condenar a personas inocentes.

Estos organismos también han documentado más de 500 muertes bajo custodia, denuncias de tortura y miles de detenciones arbitrarias.

Las críticas de estas organizaciones de derechos humanos han recibido respuesta por parte del líder de El Salvador.

Para Bukele, estos "priorizan" a los pandilleros, por encima del interés de los ciudadanos que sufrieron la violencia ejercida por sus miembros durante décadas

Según afirmó Bukele este enero en una rueda de prensa gubernamental, mientras “cientos de miles de salvadoreños” sufrían estos crímenes, las ONG "callaban".

Por contra, aseguró que ahora destinan sus recursos a cuestionar su política de mano dura para terminar con la criminalidad de las pandillas.

Entretanto, Bukele ha reafirmado su política de guerra total frente a las pandillas, al asegurar que "la vida de la gente inocente" es más importante que la de los reclusos que causaron tanto dolor en el país centroamericano.

Pese a afrontar duras críticas por parte de organizaciones internacionales y otros países, el presidente ha recibido también el apoyo del máximo mandatario estadounidense, Donald Trump.

De hecho, fruto de esta relación, ambas administraciones han acordado deportar a El Salvador a inmigrantes que cometan crímenes en EEUU. El propio Bukele le ofreció a Trump hacer uso de sus prisiones para encarcelar a criminales estadounidenses.