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Del estruendo del bombardeo a la incertidumbre, en Venezuela ya no entienden quién manda: "El silencio más bien preocupa"

"La zozobra y el miedo es peor que el día después de las elecciones del 28 de julio", aseguran en las calles de Caracas.

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Caracas
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Las claves

Bombardeos estadounidenses impactaron objetivos militares en Caracas y otros estados, generando incertidumbre sobre el futuro político de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.

Donald Trump afirmó que su gobierno administrará Venezuela hasta una transición y que ha conversado con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien luego reafirmó que Maduro es el único presidente legítimo.

La población caraqueña enfrenta miedo e incertidumbre, con calles desiertas, largas colas en supermercados y una baja presencia militar visible en la ciudad.

La oposición, liderada por María Corina Machado, exige el nombramiento de Edmundo González Urrutia como comandante en jefe y se declara preparada para tomar el poder.

El escándalo que generaron las bombas estadounidenses que en plena madrugada de este sábado impactaron contra varios objetivos militares en Caracas, capital de Venezuela, y en otros tres estados del país, mutó hasta convertirse en el más grande silencio, el que genera la incertidumbre de no saber quién gobernará el país, después de la captura de Nicolás Maduro.

“Está todo muy tranquilo. El silencio más bien preocupa. La zozobra y el miedo es peor que el día después de las elecciones del 28 de julio”, dijo Keddy Moreno, una líder comunitaria de oposición que aunque soñaba con la salida de Maduro, este sábado lamenta que ese día llegará sin la claridad que esperó.

Su confusión viene dada por las declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó que su Gobierno administrará Venezuela hasta que se concrete una “transición correcta” y que, además, dijo que sostuvo conversaciones con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, en las que ella le aseguró que estaban dispuestos a cooperar con EEUU.

Las afirmaciones contrastan con las que la propia vicepresidenta venezolana emitió horas después, este mismo sábado, remarcando que el líder chavista es “el único presidente” del país caribeño.

Se suma también el comunicado de la premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, quien refirió que la oposición está preparada para “tomar el poder” y exigió el nombramiento de Edmundo González Urrutia, a quien el antichavismo da como ganador de las elecciones presidenciales de 2024, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

El panorama y los múltiples intereses expuestos por cada uno de ellos parecen bien condensados en la opinión de Alfredo Sanz, un vendedor de café caraqueño que aseguró que “con o sin Maduro en Miraflores (casa presidencial) todos los venezolanos tienen que salir a trabajar para buscar el pan, para ver si comen, sin importar las decisiones que tomen los políticos”.

Calles desiertas, mercados con colas

Esa misma premisa de “buscar el pan” fue la que movilizó a los caraqueños a salir este sábado, aunque tímidamente, a buscar tiendas y supermercados abiertos y a hacer largas colas para comprar alimentos y abastecerse de combustible.

A los pocos pero contundentes gritos de euforia que se escucharon en Caracas celebrando la captura de Maduro y de su esposa Cilia Flores, siguió un completo silencio que sólo se rompió en pocas avenidas en las que alguna tienda, panaderia o supermercado decidió abrir para atender por grupos a quienes hicieron filas en las afueras.

En cambio, en zonas cercanas a los centros de poder del gobierno venezolano, algunos seguidores de Maduro se reunieron para exigir su liberación y mostrar su rechazo a cualquier intervención de Estados Unidos en Venezuela.

La militarización de la capital que toda la ciudadanía esperaba tampoco fue tal. Aunque se podían ver en las calles algunos policías a bordo de motos, así como funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (policía militarizada), la presencia de guardias nacionales era mínima.

“Yo creo que acuartelaron a los militares porque yo decidí abrir este sábado por la mañana y no he visto al primer guardia pasar por aquí”, dijo Carolina Pereira, dueña de un kiosco en una concurrida avenida del este de Caracas.

Entretanto, los compradores, que buscaban agua potable, alimentos no perecederos y medicinas pasaban las horas de espera para entrar a las tiendas comentando sus vivencias durante la madrugada de este domingo y expresando su preocupación por no saber qué viene para Venezuela.


“Este tipo de intervenciones suelen acarrear una desestabilización incluso mayor, al no saber cuáles son las intenciones reales de Trump, que es lo que realmente vaya a ocurrir (...) y es una incertidumbre total. Siento que los próximos días van a ser muy tensos”, admitió. Adri Veroes, que vive muy cerca de La Carlota, una de las bases militares bombardeadas este sábado en Caracas.

Veroes recordó cómo sintió que las ventanas de su apartamento casi estallan por el bombardeo y su incredulidad ante lo que veía en redes sociales, eso que le confirmaba que se trataba de la “intervención” que durante tantos meses denunciaron las fuerzas chavistas que iba a tener lugar en Venezuela.

Algunas personas que escuchaban el relato de la chica intervinieron para exponer sus teorías sobre lo que pasó: “Yo creo que traicionaron a Maduro”, dijo alguien; a lo que otra respondió: “Noooo, ese se entregó por miedo y ahora va a contarlo todo”.

Pero un muchacho joven que escuchaba la conversación intervinó repentinamente para afirmar: “Yo no tengo idea de qué va a pasar, pero mientras queden varios de los chavistas aquí jamás nos libraremos de esa plaga”.