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Crecen las presiones para que Moreno dimita mientras la Policía disuelve manifestaciones

Sindicatos de Ecuador niegan que haya diálogo con el Gobierno y dicen que las protestas seguirán.

El casco colonial de Quito fue escenario este miércoles de violentos choques y cargas policiales para dispersar a miles de manifestantes indígenas, jóvenes y obreros que secundaron una movilización nacional contra el presidente, Lenín Moreno, y las medidas económicas de su Gobierno.

El Frente Unitario de Trabajadores (FUT) de Ecuador negó que haya un proceso de diálogo con el Gobierno, y aclaró que las protestas sociales continuarán mientras el gobierno no suspenda los subsidios o ayudas estatales para abaratar el precio de las gasolinas.

Mesías Tatamuez, presidente en turno del FUT, aseguró que "no hay tal diálogo" con el Gobierno, aunque aceptó que han habido acercamientos iniciales a expensas de la representación de Naciones Unidas en Ecuador, las universidades y la Iglesia católica.

Se reanudan los duros enfrentamientos en el centro histórico de Quito

No obstante, el líder sindical dijo que eso no se puede llamar diálogo, pues el Gobierno se ha rehusado a hablar sobre el principal planteamiento de los movimientos sociales que es la suspensión del decreto que incrementa el precio de los combustibles.

"Para dialogar ellos (los del Gobierno) también tiene que ceder" y exigen la derogación del decreto, para aspirar a que los sectores sociales suspendan las manifestaciones que ya duran una semana, recordó Tatamuez.

Con ello, el líder sindical contradijo al presidente del país, Lenín Moreno, que horas antes había afirmado de un proceso de diálogo con el movimiento indígena que, según Tatamuez, no ha existido.

"Ya tenemos primeros buenos resultados del diálogo", precisó esta tarde Moreno en un mensaje en Twitter, en el que felicitó a los indígenas por las marchas pacíficas que protagonizaron hoy en Quito.

"Sin duda esto se va a solucionar muy pronto", agregó el mandatario, que dijo estar alegre de que el movimiento indígena esté "pensando en mantener la constitucionalidad, la democracia y la paz" en el país.

Tatamuez aseguró que las protestas se mantendrán en todo el país y que tanto el FUT como la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) esperan que el Gobierno ceda en sus posiciones para iniciar un posible proceso de diálogo.

"Los trabajadores no nos oponemos por oponernos", pues el FUT sí ha presentado propuestas al Gobierno, desde hace mucho tiempo atrás, para encarar la situación económica en el país, indicó el dirigente sindical.

Remarcó que la protesta surgió como consecuencia del "paquetazo" de medidas económicas anunciadas, que incluyen proyectos de reformas laborales y tributarias, y que se enmarcan en el acuerdo crediticio que el presidente Moreno suscribió en marzo pasado con el Fondo Monetario Internacional.

Los manifestantes rechazan el "paquetazo neoliberal" aplicado por el Gobierno y por ello se mantendrán hasta que haya un solución a esa demanda, argumentó Tatamuez.

La ministra de Gobierno (Interior), María Paula Romo, se disculpó este miércoles en una rueda de prensa por el lanzamiento de granadas de gas lacrimógeno por parte de la Policía hacia dos universidades y contra el Ágora de la Casa de la Cultura, en Quito, lugares que se consideran "zonas seguras" para los manifestantes que protestan contra el Ejecutivo.

Por otro lado, la titular de la cartera de Interior informó de que, hasta la fecha, 86 efectivos de la Policía han resultado heridos en los enfrentamientos contra los manifestantes y que, del lado civil, unos 360 ciudadanos han tenido que recibir asistencia médica.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, reconoció que se han producido "diálogos exploratorios entre el Gobierno y los sectores sociales en la sede de Naciones Unidas" en Quito.

"Este proceso de diálogo, que se encuentra aún en construcción, podría incluir una gestión de mediación y agenda temática que deberá emerger en común acuerdo entre las partes", agregó el Episcopado.

También instó a las partes a "continuar trabajando hacia un acuerdo final que viabilice el retorno a la calma y el fortalecimiento de la democracia".

"Ofrecemos nuestra oración constante para que se concreten puntos en común que devuelvan la paz a nuestra nación y se avance en la búsqueda de una justicia sostenible para la vida y la dignidad humana", concluyó la Conferencia Episcopal.