Jair Bolsonaro en la Casa Rosada junto a Mauricio Macri.

Jair Bolsonaro en la Casa Rosada junto a Mauricio Macri. Reuters

América

Macri, entre la economía y la mala prensa en la polémica visita de Bolsonaro a Argentina

Brasil es el principal socio comercial en la región y los colaboradores de Macri anteponen esto a una foto a todas luces incómoda.

Mauricio Macri recibe a Jair Bolsonaro en un momento delicado para el presidente de Argentina. Ya en campaña para las próximas elecciones presidenciales de octubre, Macri está cayendo en las encuestas después de que el anuncio de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner a la vicepresidencia copara la agenda política local. 

En los últimos días, ante las protestas anunciadas por varios segmentos de la población en contra de la presencia de Bolsonaro en el país, Macri y sus colaboradores han intentado minimizar un impacto negativo de la visita del mandatario brasileño al país.

Desde el Gobierno argentino están convencidos de que, ahora mismo, hay que priorizar el fortalecimiento de las relaciones entre los dos países. Brasil es el principal socio comercial de Argentina en la región y los colaboradores de Macri han decidido que es más importante apoyar la recuperación de Brasil, para que pueda "contagiar" a Argentina a resguardarse de una foto incómoda con el ultraderechista brasileño.

"Para nosotros, lo importante es que Brasil vuelva a crecer y sea un impulso para Argentina. La recesión que estamos enfrentando hace 11 meses es consecuencia, entre muchos otros factores, de la crisis brasileña. Si el presidente es Bolsonaro, si le han elegido los brasileños, será bienvenido", ha dicho Macri 

El presidente argentino intentaba minimizar así las protestas convocadas por movimientos políticos, sociales y sindicales para este jueves en Buenos Aires bajo el lema de "Argentina rechaza Bolsonaro: Tú odio no es bienvenido acá". El Gobierno brasileño tampoco quiso dar importancia a las protestas: "Las manifestaciones son normales en una democracia", dijeron a Efe fuentes oficiales brasileñas.

En las últimas semanas, Bolsonaro ha alertado a los argentinos sobre el "riesgo" de la vuelta al poder del llamado "kichnerismo", que para las elecciones de octubre próximo ha propuesto una fórmula formada por Alberto Fernández y la expresidenta Cristina Fernández, ahora como candidata a vicepresidenta.

Según ha dicho Bolsonaro, el regreso del "kichnerismo" al poder podría suponer que "haya otra Venezuela en Suramérica" y que vuelva a fortalecerse el Foro de Sao Paulo, que congrega a partidos de la izquierda americana, lo que supondría un "retroceso" para la región.

Más allá de minimizar las eventuales protestas, las fuentes consultadas por Efe destacaron la "importancia política" de la cita que sostendrán este jueves los presidentes de dos países que tienen una "relación muy densa" y que ahora comparten una línea conservadora similar, aunque más extrema en el caso del brasileño.

La agenda de los mandatarios abarcará asuntos bilaterales, con énfasis en la cooperación en defensa, ciencia y tecnología, energía y minería, entre otros asuntos, y aspectos de la realidad regional, que incluyen la situación del Mercosur y la crisis venezolana.

En relación al bloque que Argentina y Brasil integran con Uruguay y Paraguay, será revisado el proceso de "modernización" de ese mecanismo de integración, que apunta a reducir las barreras tanto internas como externas a fin de fomentar el comercio.

También serán analizadas las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE), que algunos observadores regionales consideran que pudiera estar en sus últimos tramos, tras dos décadas de tratativas.

Los gobiernos de los dos países gozan de una muy buena relación, como no ocurría hace años. Bolsonaro y Macri han dejado a un lado las disputas comerciales y han pasado a discutir formas de abrir el Mercosul a terceros mercados, que podrían pasar por reducir las tarifas de importación. 

Esta liberalización económica está en la agenda del ministro de Economia brasileño, Paulo Guedes, pero para que pueda abrir el mercado, Brasil necesita la probación, no solo de Argentina, sino de los demás socios de Mercosul, Paraguay y Uruguay. 

Por esto también, Bolsonaro está tan interesado en el resultado de las elecciones de Argentina, una vez que una posible victoria de Cristina Fernández de Kirchner podría complicar sus planes