Trump, durante su discurso a la nación

Trump, durante su discurso a la nación Reuters

América

Trump se dirige a los estadounidenses: "Hay una crisis humanitaria en nuestra frontera sur"

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este miércoles que la situación en la frontera con México es una "crisis creciente", a pesar de que el número de detenciones en el linde se ha reducido drásticamente en las últimas dos décadas.

Trump denuncia una crisis humanitaria en la frontera de EE.UU. para construir el muro

"Mis queridos estadounidenses, hoy os hablo porque hay una crisis humanitaria y de seguridad creciente en nuestra frontera sur", dijo Trump en un discurso dirigido a los estadounidenses en un horario de máxima audiencia.

"El muro se pagará de manera indirecta por un nuevo acuerdo comercial con México. ¿Cuánto tiempo necesita el Congreso para hacer su trabajo?", ha dicho Trump en referencia al bloqueo al que ha sometido en las últimas semanas a la Administración como medida de fuerza para forzar a la Cámara Baja a dar luz verde a los 5.000 millones en los que ha valorado la construcción del muro.

"Hay que elegir entre el bien y el mal", quiso recalcar en clara referencia a la negativa de los demócratas de apoyarle.

Una vez concluido el discurso presidencial el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, quienes habían exigido el "mismo tiempo al aire", respondieron a las declaraciones del jefe de Estado y le exigieron que reabra la Administración.

"Trump mantiene rehén al pueblo"

"El presidente Trump debe dejar de mantener como rehén al pueblo estadounidense, dejar de fabricar una crisis y debe volver a abrir la Administración", dijo la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, en un discurso inmediatamente posterior al de Trump.

Pelosi lamentó que Trump haya optado por mantener la Administración cerrada por culpa de la disputa que mantienen demócratas y republicanos por los fondos para construir un muro en la frontera con México, en vez de aceptar una propuesta demócrata que volvería a abrir parte del Gobierno.

Por su parte, el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, reclamó a Trump que "separe el cierre administrativo de las discusiones sobre la seguridad fronteriza".

"No existe excusa para herir a millones de estadounidenses por una diferencia política", apuntó Schumer, que se refirió a las miles de familias de trabajadores federales que han visto sus nóminas suspendidas en las últimas semanas.

El segundo cierre administrativo más largo

Trump se dirigió al país en el día 18 del tercer cierre parcial administrativo que enfrenta su Gobierno y que no da visos de solucionarse con los demócratas y republicanos inamovibles en sus posturas respecto al muro fronterizo.

Este cese parcial de actividades administrativas es el segundo más largo en Estados Unidos desde 1976, después del que afrontó entre el 16 de diciembre de 1995 y el 6 de enero de 1996 el entonces presidente Bill Clinton.

Pese a las continuas afirmaciones de Trump sobre la crisis fronteriza que vive Estados Unidos actualmente, el número de personas que han sido detenidas en el linde con México ha disminuido drásticamente en las últimas décadas.

En el año 2000, 1,6 millones de personas fueron detenidas tratando de cruzar la frontera sur hacia Estados Unidos, una cifra que cayó hasta menos de 400.000 en 2018, de acuerdo a datos oficiales.

La retórica contra la inmigración ilegal de Trump surgió efecto en su primer año de mandato, en 2017, cuando unas 310.000 personas fueron arrestadas por cruzar ilegalmente la frontera, registrando un mínimo.

La alocución presidencial estuvo precedida por la incertidumbre sobre la posibilidad de que Trump declarara la emergencia nacional, mecanismo que le permitiría utilizar fondos militares en la construcción de la barrera fronteriza.

Además de distintas agencias que han debido suspender algunas de sus funciones a raíz de la falta de recursos, alrededor de 420.000 empleados considerados esenciales han continuado trabajando sin devengar sueldo, mientras otros 380.000 permanecen en licencia, también sin remuneración, recordaron medios locales.

El próximo jueves, Trump se desplazará a la frontera sur, donde espera reunirse con autoridades para conocer de primera mano la situación en la zona.

De esta forma, el mandatario busca sumar respaldos al muro con México, una de las principales promesas de campaña y un recurso que considera vital para garantizar la seguridad en la frontera. 

Vuelve la "trama rusa"

El discurso de Trump se ha producido horas después de que transcendiera que Paul Manafort, su exjefe de la campaña electoral del presidente, compartió datos de los sondeos de la campaña de 2016 con Konstantin Kilimnik, un ruso que el FBI considera vinculado con la inteligencia de Moscú, según un expediente judicial divulgado este miércoles por medios estadounidenses.

La información se encuentra en un archivo del fiscal especial de la conocida como "trama rusa", Robert Mueller, que no pretendía hacerse público y que indica un camino por el que los rusos podrían haber tenido acceso a los datos de la campaña de Trump.

El documento también apunta que Manafort discutió un posible plan de paz en Ucrania con intervención rusa con Kilimnik, con quien se reunió en varias ocasiones, incluyendo una en Madrid.

El portavoz de Manafort, Jason Maloni, reconoció que ese encuentro en la capital española sucedió entre enero y febrero de 2017, cuando Trump ya era presidente de EEUU.

Ocho delitos de fraude

Manafort ha sido declarado culpable de ocho delitos de fraude y se espera que en marzo se dicte sentencia sobre otro caso después de que el acusado rompiera supuestamente un acuerdo de culpabilidad firmado con la Fiscalía.

Mueller investiga desde mayo de 2017, de manera independiente al Gobierno, los posibles lazos entre miembros de la campaña de Trump y Rusia, a la que las agencias de Inteligencia acusan de interferir en los comicios de 2016, así como un supuesto delito de obstrucción a la justicia del mandatario.

Manafort supuestamente trabajó entre 2006 y 2017 para Gobiernos extranjeros, incluido el Ejecutivo prorruso del ex presidente ucraniano Víktor Yanukóvich (2010-2014) y para oligarcas rusos, a los que ayudó a mejorar su imagen en Washington sin comunicárselo a las autoridades, lo que constituye un delito.

El caso de Manafort, de 69 años, se unió en septiembre pasado a otras declaraciones de culpabilidad firmadas por otros miembros del equipo electoral del mandatario en el marco de la trama rusa y a la del ex abogado personal de Trump, Michael Cohen, quien le ha implicado en supuestos delitos de violación de las normas de campaña de 2016.