Trump, en una rueda de prensa en la Casa Blanca tras el tiroteo de Texas.

Trump, en una rueda de prensa en la Casa Blanca tras el tiroteo de Texas. Reuters

América Tras el tiroteo en Texas

Trump promete (otra vez) aumentar el control de armas: ¿más palabras vacías?

Otra vez una masacre en un instituto de Estados Unidos. Otra vez un estudiante armado y menor de edad que irrumpe en una escuela secundaria y abre fuego de forma indiscriminada. En lo que va de año, el número de tiroteos asciende ya a 22 –más de uno por semana– y Donald Trump lamenta cada "horrible ataque" a través de Twitter, promete acción para regular la venta de armas, pero luego sus promesas se convierten en palabras vacías. Da igual que cientos de miles de estudiantes se presenten en la puerta de la Casa Blanca reclamando mayor seguridad.

Al menos diez personas murieron este viernes en un nuevo tiroteo registrado en Texas, en el Santa Fe High School, y el presidente ha vuelto a repetir que su administración "hará todo que está en su poder" para evitar nuevos baños de sangre. "Esto ha estado ocurriendo durante demasiado tiempo en nuestro país, demasiados años, demasiadas décadas", ha asegurado poco después de conocerse las primera informaciones sobre los disparos. El atacante, identificado como Dimitrios Pagourtzis, portaba un fusil de asalto, un revolver y cócteles molotov caseros que había extraído del arsenal de su padre. Antes de ser detenido intentó suicidarse.

“Mi administración está comprometida en hacer todo lo que está en su poder para proteger a nuestros estudiantes, asegurar nuestras escuelas y mantener las armas lejos de aquellos que suponen una amenaza para ellos mismos y para los demás”, ha asegurado Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca. Sin embargo, estas promesas ya las realizó hace tres meses después de la masacre de Parkland, Florida, donde un exestudiante asesinó a 17 personas con un fusil de asalto. Desde aquel entonces, no ha habido ningún proyecto serio para regular el control de armas ha sido aprobada.

El presidente dijo que endurecía los controles para revisar los antecedentes criminales y subiría la edad mínima para poder adquirir armas de fuego. Pero ambas propuestas chocan los postulados que defiende la Asociación Nacional del Rifle (NRA), de la cual Trump es socio y recibe un apoyo político crucial. El mandatario republicano también ha defendido armar a algunos profesores de los centros educativos como medida para reforzar la seguridad de los estudiantes, una propuesta que ha generado gran polémica entre la opinión pública estadounidense.

De hecho, el discurso de Trump va dando vaivenes en función de lo que demanda la actualidad. Si días después del tiroteo de Parkland dijo que los congresistas deberían prepararse para "luchar" contra la NRA, a principios de mayo, en la convención anual del lobby armamentístico celebrada en Dallas, auguró que mientras él sea presidente, "los derechos de la Segunda Enmienda -que protege el derecho de portar armas- jamás estarán bajo asedio". Cómo darle la espalda a los "verdaderos patriotas".

Vídeo: tiroteo en Texas en un instituto de Santa Fe

En todo este tiempo, solo el Congreso de Florida, uno de los más cercanos a la industria armamentística y presionado por las multitudinarias manifestaciones de los alumnos de Parkland, ha aumentado de 18 a 21 años la edad mínima para poder comprar un rifle de asalto. Sin embargo, a nivel nacional, las iniciativas de Trump se han quedado en papel mojado y el Congreso solo ha adoptado tímidos retoques a la regulación de las armas, como prohibir el mecanismo que permite a los rifles semiautomáticos disparar de forma automática.

Tras el tiroteo de este viernes, el gobernador de Texas anunció que la próxima semana comenzarán diferentes mesas de debate para propulsar un paquete de medidas que logre frenar uno de los mayores problemas de Estados Unidos. En ellas, confirmó Greg Abbott, participarán todos los agentes de la sociedad: víctimas en tiroteos, estudiantes, familias, autoridades políticas, e incluso defensores de las armas.

Una de las caras más visibles del movimiento estudiantil a favor de imponer mayores restricciones a la industria armamentística -el 'March for Our Lives', el #NeverAgain-, Emma González, superviviente a la masacre de Parkland y cuyo silencio de cuatro minutos en recuerdo a sus compañeros asesinados dio la vuelta al mundo, no vaciló en seguir tensando la cuerda con los políticos:"[Alumnos de la] Escuela Santa Fe, no os merecéis esto. Merecéis paz durante toda vuestra vida y no solo después de que se ponga sobre vosotros una lápida que lo diga. Os merecéis más que 'pensamientos y oraciones'", escribió en Twitter.

Emma González, durante la manifestación 'March for Our Lives' en Washington.

Emma González, durante la manifestación 'March for Our Lives' en Washington.