Imagen del 'árbol de la vida' cayendo.

Imagen del 'árbol de la vida' cayendo.

América

Muere el cineasta Eduardo Spiegler en Nicaragua cuando derribaban un "Árbol de la vida"

La caída de estas estructuras metálicas gubernamentales están siendo el símbolo de las protestas sociales que continúan en Nicaragua contra el Gobierno de Ortega.

El cineasta guatemalteco Eduardo Spiegler ha muerto cuando cientos de nicaragüenses se reunieron para derribar un "Árbol de la vida", una de las estructuras metálicas consideradas símbolos gubernamentales que están colocadas en lugares estratégicos del país. El fallecido quedó atrapado bajo los hierros cuando el armazón se vino abajo.

El joven periodista y cineasta trabajaba en un documental sobre las protestas en Nicaragua contra el Gobierno de Daniel Ortega que continúan en las calles de las principales ciudades.

Reunidos en el Centro Modero de Managua, centenares de personas utilizaron una máquina de soldar para quemar los tornillos, una sierra metálica de mano y cuerdas gruesas para echar abajo la estructura, de nueve toneladas, la decimosexta que derriban desde que estalló la crisis hace casi un mes.

En esos momentos de euforia, en los que la gente estaba centrada en grabar el acontecimiento, Spiegler murió al quedar debajo de este esqueleto metálico, de entre 15 y 20 metros de altura, que forma parte de un "bosque" que empezó a "brotar" a mediados de 2013 en puntos estratégicos de Nicaragua y que ahora son unos 140 en todo el país.

En los primeros instantes, las personas desconocía que alguien estuviera atrapado y se subieron encima del árbol para gritar consignas contra el Gobierno, hasta que un grupo avisó de lo que sucedía, la gente se retiró y empezó a levantar a pulso el armazón para sacar a la víctima.

El fallecido fue identificado por medios locales de comunicación como Eduardo Spiegler, periodista y cineasta de origen guatemalteco.

De formas estilizadas, multicolores, provistos de iluminación y con un coste de unos 25.000 dólares cada uno, los árboles están asociados con el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional y han sido instalados por iniciativa de la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo.

Ahora, han sido objeto de la ira de los manifestantes que desde que estalló la crisis hace 29 días derribaron y quemaron hasta 16 como protesta contra el Gobierno.