El encuentro entre el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Exteriores Nasser Bourita.

El encuentro entre el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Exteriores Nasser Bourita. Embajada marroquí en Estados Unidos.

África

Rabat contrató en Washington en plena invasión un grupo de presión para influir sobre Ceuta, Melilla y las aguas del Sáhara

Rabat contrató este agosto a la consultora Qorvis, 'lobbista' de Arabia Saudí.

Fue la primera en hacer pública una conversación entre Donald Trump y Mohamed VI.

Más información: La 'autopista Trump' pasa por el Sáhara y llega hasta la final del Mundial: Rabat saca partido de sus halagos al líder de EEUU

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Las claves

Las claves

Marruecos ha contratado a varias agencias de cabildeo en Washington para influir sobre Ceuta, Melilla y las aguas del Sáhara Occidental.

Solo los contratos con Brownstein, Qorvis y Scribe alcanzan casi dos millones de dólares anuales para defender los intereses marroquíes en EE.UU.

El cabildeo está dirigido a fortalecer la posición de Marruecos sobre su soberanía en el Sáhara Occidental y mejorar su imagen ante el gobierno estadounidense.

Estas iniciativas se coordinan desde la embajada marroquí y abarcan desde comunicación hasta estrategias económicas y promoción turística.

Marruecos continúa ejerciendo su diplomacia internacional no solo a través de las embajadas y consulados sino también de grupos de presión para influir en las decisiones de los gobiernos y las administraciones públicas en favor de su unidad territorial.

El país vecino mantiene simultáneamente en Washington diferentes estructuras de representación cuyas funciones son complementarias. Solo los tres contratos recientes con empresas de cabildeo en Estados Unidos (Brownstein, Qorvis y Scribe) rozan los dos millones de dólares anuales.

En esa estrategia, el 6 de agosto entró en vigor un contrato de la agencia de comunicación estadounidense Qorvis para operar en favor de Marruecos durante los próximos seis meses ampliable a un año. Se trata de una firma especializada en comunicación estratégica, relaciones públicas, asuntos gubernamentales y gestión de reputación con sede en Washington.

Entre sus servicios están el cabildeo y las relaciones con gobiernos, incluyendo tácticas para identificar interlocutores, acceder a responsables políticos, elaborar mensajes y gestionar cuestiones sensibles.

La maquinaria se puso en marcha antes de que comenzara formalmente el contrato porque Qorvis distribuyó el 1 de agosto un comunicado sobre la conversación entre el presidente Donald Trump y el rey Mohamed VI con motivo de la Fiesta del Trono.

Y en esa primera acción ya aparece el Sáhara Occidental. El documento destacaba la reafirmación estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y el apoyo de Washington al plan de autonomía marroquí.

Precisamente, esta agencia entra en escena en un momento en que Rabat está intentando capitalizar al máximo su relación con Trump y consolidar el respaldo estadounidense a su unidad territorial, sobre todo en lo referente al Sáhara Occidental.

No obstante, esta estructura de grupos de presión afecta también a las ciudades de Ceuta y Melilla y a las aguas jurisdiccionales de las Islas Canarias. Precisamente, tras la entrada masiva de marroquíes a Ceuta, hay que plantearse qué narrativa sobre Marruecos se estaba construyendo en Washington y qué actores estaban encargados de crearla.

El equipo que asesora a Marruecos está formado por cinco personas, entre ellos Samantha Sault, presidenta y directora editorial de Qorvis, y Rich Masters, socio de la firma. Durante varios años consecutivos, la revista Washington Life reconoció a Sault como una de las personas menores de 40 años más influyentes de Washington.

Samantha Sault

Samantha Sault Hachette

Hay que tener en cuenta que el trabajo de Qorvis es convertir intereses políticos en mensajes, relaciones e influencia. Según la documentación presentada en el Departamento de Justicia estadounidense este servicio le supondrá a Rabat 35.000 dólares mensuales, lo que se convierte en un coste de 420.000 dólares anuales.

Qorvis tiene una trayectoria relevante en Oriente Medio. Durante años trabajó para los gobiernos de Bahréin y de Arabia Saudí a través de su Embajada, incluso después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Su actividad incluía relaciones públicas y asesoramiento sobre cuestiones políticas. Pero también para China, Guinea Ecuatorial y para el ex primer ministro de la República de Haití Laurent Lamothe.

De esta manera, Marruecos adopta una estrategia de influencia en Washington similar a la que durante años utilizaron las monarquías del Golfo.

La embajada marroquí en el centro

Así queda en evidencia que el poder marroquí no opera en Estados Unidos únicamente a través de la diplomacia oficial. El gobierno y los canales diplomáticos son una parte del dispositivo, pero alrededor existe un ecosistema de empresas de grupo de presión, abogados, relaciones públicas, think tanks, consultores y antiguos funcionarios que ayudan a Rabat a colocar posiciones en Washington.

Qorvis es la incorporación más inmediata que aporta comunicación y reputación, pero hay una arquitectura de influencia con funciones distintas. Estas relaciones y contratos dependen directamente del embajador de Marruecos en Estados Unidos, Youssef Amrani, también secretario General de la Unión por el Mediterráneo, ex ministro Delegado de Relaciones Exteriores y cercano al Palacio Real.

Es una pieza clave en la diplomacia exterior en relación con el Sáhara Occidental. Por ello sus destinos han sido clave, primero en Sudáfrica, país defensor del Frente Polisario y en contra de que Marruecos explote los recursos naturales del Sáhara. Después pasó por Bruselas y en Estados Unidos está haciendo una gran labor de cabildeo.

La embajada de Marruecos en Washington.

La embajada de Marruecos en Washington. Oficial

Las pistas son sencillas de seguir a través de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, por sus siglas en inglés), ya que cualquier firma estadounidense que realice actividades de cabildeo, relaciones públicas o influencia política en nombre de un gobierno o entidad extranjera debe registrarse públicamente.

Brownstein, la puerta del Capitolio

Este año, Rabat contrató igualmente a la firma Brownstein Hyatt Farber Schreck para que le preste servicios de relaciones gubernamentales y de relaciones públicas al país magrebí.

La sociedad combina el derecho, los negocios y las políticas públicas para ofrecer una estrategia multidisciplinaria para cada asunto. El contrato de un año, que entró en vigor el 13 de marzo, estipula una cuota mensual de 65.000 dólares.

Lidera la iniciativa Ed Royce, quien sirvió en el Congreso durante 26 años y presidió el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.

Samantha Carl-Yoder, copresidenta del área de práctica internacional y de minerales críticos de Brownstein, también representa a Marruecos. Esta veterana del Departamento de Estado prestó servicio en Indonesia, Myanmar, Perú y Brasil.

Entre los principales clientes internacionales representados por esta firma de abogados y cabildeo está también el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, la embajada de México y el Gobierno de Sri Lanka.

Scribe, la estrategia política

Desde julio de 2025, Scribe Strategies&Advisors presta servicios de consultoría estratégica y asuntos gubernamentales a Marruecos. El contrato, que se renueva automáticamente cada seis meses, estipula una tarifa mensual de 75.000 dólares durante los primeros tres meses, facturándose los meses siguientes a 60.000 dólares.

Dirigida por el estratega republicano Joseph Szlavik, la iniciativa Scribe tiene como objetivo fortalecer las relaciones entre Marruecos y Estados Unidos, especialmente en los ámbitos de la inversión y el comercio. También respalda la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

Marruecos es el último país en unirse a la cartera de clientes africanos de Scribe, que incluye a la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Costa de Marfil.

DGA, el componente económico

DGA Group presta servicios de asesoría estratégica y de asuntos gubernamentales a OCP North America, una empresa de fertilizantes fosfatados propiedad de Marruecos por una cuota mensual de 42.500 dólares, desde febrero de 2026.

La mina a cielo abierto de fosfato que explota OCP North America en Boucraa.

La mina a cielo abierto de fosfato que explota OCP North America en Boucraa. REUTERS/YOUSSEF BOUDLAL

Lo que permite que OCP se posicione no como un inversor extranjero que desafía la soberanía estadounidense, sino como el socio esencial necesario para cumplir los objetivos de reducción de precios de la Casa Blanca. Es decir DGA defiende los intereses marroquíes presentándolos como intereses económicos estadounidenses.

De tal manera, que el pasado mes de junio, Donald Trump ordenó la suspensión de los aranceles compensatorios del 16,8% que gravan el fertilizante fosfato marroquí al menos durante ocho meses. Con esta medida se impulsan las importaciones de este producto, que se encuentra principalmente en el Sáhara Occidental.

Finn Patners, marketing y turismo

Finn Partners firmó con la Oficina Nacional de Turismo de Marruecos un contrato en marzo de 2025 por 50.000 dólares para planificar y apoyar eventos de marketing en Toronto, Boston y Chicago.

Concretamente, incluían actividades relacionadas con el cabildeo, la promoción, la gestión de la percepción pública, las relaciones públicas, el desarrollo económico y la preparación y difusión de materiales informativos.

“Creamos marcas, impulsamos negocios y promovemos el cambio social a través de la integridad, el ingenio y la innovación para generar un impacto real”, explica la agencia en su página web.

El acuerdo, firmado por el jefe financiero Martin Ettlemyer, contempla asesoramiento estratégico, desarrollo de listas de medios e influencers, personal in situ, seguimiento posterior a la gira promocional y la organización de un viaje de familiarización grupal a Marruecos.