El periodista marroquí Ali Lmrabet.

El periodista marroquí Ali Lmrabet. @Alilmrabet X

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La esposa de Ali Lmrabet denuncia su detención en Marruecos: "Considera que esta situación es como un secuestro"

"Confiamos en que España y Francia mantengan un compromiso con la defensa de la libertad de expresión", asegura Laura Feliu.

Más información: España y Francia guardan silencio sobre la detención en Marruecos del periodista Ali Lmrabet, crítico con el Rey.

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Las claves

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Ali Lmrabet, periodista marroquí crítico con el régimen, fue detenido en Casablanca tras aterrizar en Tánger para asuntos familiares.

Su esposa denuncia que la detención es comparable a un secuestro y cuestiona la legalidad del proceso, ya que los cargos se basan en hechos presuntamente cometidos desde España.

Lmrabet es conocido por su trayectoria independiente, habiendo sufrido prisión, prohibiciones y vigilancia debido a su labor periodística.

La detención evidencia la creciente represión contra la prensa independiente en Marruecos y ha generado una movilización internacional en defensa de la libertad de expresión.

Laura Feliu Martínez es la exdecana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Esta investigadora y profesora de Relaciones Internacionales ha trabajado y publicado ampliamente sobre la región de Oriente Medio y el norte de África, sobre la promoción internacional de los derechos humanos y sobre la política exterior española.

No obstante, EL ESPAÑOL la ha querido entrevistar porque es la esposa del periodista marroquí Ali Lmrabet, quien está detenido en Casablanca desde el domingo 12 de julio cuando aterrizó en el Aeropuerto Ibn Battouta de Tánger para solucionar unos asuntos familiares en Tetuán tras el fallecimiento de su padre.

Ali Lmrabet es un periodista independiente con una trayectoria de más de tres décadas. Fue uno de los periodistas fundadores del mítico semanario Le Journal, una publicación que, durante los años 90, abrió en Marruecos nuevos espacios de información y abordó temas que hasta entonces apenas tenían cabida en la prensa del país.

A partir del año 2000 inició un proyecto editorial con publicaciones como Demain, Demain Magazine y Douman. Estas cabeceras destacaron no sólo por su periodismo de investigación, sino también por incorporar la sátira y el humor político, inspirándose en parte en algunas publicaciones españolas de la Transición y en experiencias de otros países. Alcanzaron una gran repercusión, pero también fueron objeto de prohibiciones por parte de las autoridades.

Como consecuencia de su labor periodística, Ali pasó cerca de un año en prisión. Posteriormente se le impuso una prohibición de ejercer el periodismo en su país durante 10 años. Más adelante, también tuvo serias dificultades para renovar su documentación marroquí. Durante ese periodo llevó a cabo varias huelgas de hambre en defensa de sus derechos y mantuvo siempre una actitud de firmeza y resistencia.

¿Cuándo ha sido la última vez que ha podido hablar con su esposo?

He podido hablar con Ali en dos ocasiones. La primera fue el domingo, hacia las 19.00 horas, cuando me llamó desde la Prefectura de Policía de Tánger para comunicarme que había sido detenido acusado de difundir información falsa y de atentar contra las instituciones del Estado. La segunda conversación tuvo lugar unas horas más tarde, de madrugada, alrededor de las 4.00 horas. Ya había sido trasladado a Casablanca, a la sede de la Brigada Nacional de la Policía Judicial. Me explicó que estaba a la espera de conocer con mayor detalle los cargos que se le imputaban y de ser puesto a disposición de la Fiscalía.

¿Cómo se encuentra?

Cuando hablé con él, lo encontré sereno, firme y plenamente convencido de que no tenía nada que reprocharse. Está convencido de que siempre ha ejercido el periodismo de acuerdo con los principios de la deontología profesional. Al mismo tiempo, se mostraba indignado porque considera que esta situación es asimilable a un secuestro. Entiende que los presuntos delitos relacionados con la libertad de prensa deben ser conocidos por la jurisdicción del país donde se desarrolla la actividad periodística, que en su caso es España, ya que desde hace años ejerce su profesión desde aquí y no tiene su domicilio en Marruecos. Por ello, considera que su detención carece de justificación.

¿Qué información tienen sobre los cargos y sobre su situación jurídica?

Desde el punto de vista jurídico, consideramos que la detención de Ali plantea serias dudas sobre su legalidad. En primer lugar, entendemos que la privación de libertad acordada carece de la necesaria intervención judicial. El Ministerio Fiscal puede ejercer la acción penal y dirigir la investigación, pero no tiene competencia para acordar por sí solo una medida tan grave como la prisión provisional, que debe ser autorizada por un juez independiente. Así lo exigen tanto la Constitución marroquí como los estándares internacionales de protección del derecho a la libertad y a un juicio justo.

En segundo lugar, los hechos que se le imputan fueron presuntamente cometidos fuera del territorio marroquí. Todos los vídeos objeto de la acusación fueron grabados y difundidos desde España, donde Ali ejerce desde hace años su actividad periodística y tiene fijada su residencia. Además, las opiniones y críticas a las instituciones públicas, cuando se expresan dentro de los límites de la legalidad, están protegidas en España por el derecho fundamental a la libertad de expresión, con independencia de la nacionalidad de quien las emite.

Por otra parte, la persecución penal de hechos presuntamente cometidos en el extranjero está sometida a requisitos de jurisdicción muy estrictos, y existen fundadas dudas de que dichos requisitos concurran en este caso. Finalmente, también nos preocupa el contexto en el que se está desarrollando el procedimiento. La situación de movilización y huelga que afecta a una parte importante de la abogacía marroquí puede dificultar el ejercicio pleno del derecho de defensa y el acceso a una tutela judicial efectiva de Ali.

"Sus teléfonos habían sido espiados ilegalmente por el programa Pegasus, pero no había ninguna orden de búsqueda y captura"

¿Esperaban que pudiera ocurrir algo así o el arresto les sorprendió?

Ali ha viajado a Marruecos de forma regular desde que salió de prisión en 2004. Hacía ya algún tiempo que Ali no viajaba a Marruecos, no había tenido necesidad, no existía ningún antecedente reciente que hiciera prever una detención como la que finalmente se ha producido. Durante estos años, ha atravesado distintas dificultades, como el periodo en el que se le prohibió ejercer el periodismo, entre 2005 y 2015, o los problemas que tuvo para renovar su documentación marroquí. Sin embargo, ninguna de esas circunstancias le impidió entrar y salir del país con normalidad.

Durante sus estancias en Marruecos, era objeto de vigilancia y en ocasiones se produjeron actuaciones o controles policiales, o sus teléfonos habían sido espiados ilegalmente por el programa Pegasus, pero no había ninguna orden de búsqueda y captura.

¿Cómo definiría a Ali como periodista?

Como periodista, Ali reúne una enorme experiencia y un conocimiento muy profundo de la realidad política marroquí, fruto de décadas de trabajo sobre el terreno. Es una persona extremadamente rigurosa con la verificación de la información: no publica un dato si no ha podido contrastarlo de manera suficiente. Al mismo tiempo, es un periodista valiente y plenamente convencido de que los ciudadanos tienen derecho a recibir una información veraz para formarse su propio criterio.

También ha defendido siempre una concepción muy clara del periodismo: considera que el papel del periodista no es hacer militancia política ni alinearse con una causa determinada, sino informar con independencia, rigor y responsabilidad. Por ello rara vez ha participado en manifiestos o campañas, porque entiende que su compromiso principal es con el ejercicio del periodismo, una tarea que considera suficientemente exigente y de una enorme responsabilidad.

¿Esta detención también ha servido para poner de manifiesto hasta qué punto la figura de Ali Lmrabet sigue siendo conocida y respetada en el ámbito periodístico internacional? La reacción de diferentes colectivos ha sido prácticamente inmediata.

Si el domingo, hacia las 19.00 horas, él me llamaba para comunicarme que había sido retenido, apenas unas horas después, ya entrada la noche, yo estaba recibiendo llamadas de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF), del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), de algunos de los principales medios de comunicación de España, Francia o el Reino Unido, así como de asociaciones de periodistas y de numerosas personas que han trabajado con él o conocen su trayectoria.

Creo que uno de los aspectos más positivos, dentro de una situación tan difícil, ha sido comprobar que existe una movilización internacional importante y un respeto hacia su trayectoria profesional. Esa rápida reacción demuestra que Ali Lmrabet no es un periodista desconocido, sino una figura de referencia cuyo trabajo durante décadas ha dejado una huella y sigue siendo ampliamente reconocido por la profesión.

¿Considera que la detención de su marido es un hecho aislado o refleja una situación más amplia para el periodismo independiente?

El caso de Ali Lmrabet no es, en absoluto, un caso aislado. Forma parte de una dinámica más amplia y de carácter estructural, en la que el espacio para la libertad de prensa en Marruecos se ha ido reduciendo progresivamente hasta el punto de que la prensa verdaderamente independiente prácticamente ha desaparecido del país.

Como consecuencia de ello, una parte importante de la información crítica sobre Marruecos se produce hoy desde el exterior, a través de periodistas que se han visto obligados a abandonar el país. Son muchos los profesionales que desarrollan su trabajo desde el exilio. Al mismo tiempo, ha surgido una nueva generación que recurre a otros canales de comunicación, como los blogs, las plataformas digitales o las redes sociales, para difundir información y opiniones que difícilmente encontrarían espacio en los medios tradicionales.

En un contexto en el que el control sobre la información se ha intensificado, estas formas de periodismo y de expresión también se enfrentan a importantes presiones. Por supuesto, dentro de Marruecos siguen existiendo periodistas de enorme valía y gran profesionalidad, pero ejercen su labor en unas condiciones extraordinariamente difíciles, marcadas por fuertes limitaciones y por un clima que dificulta el ejercicio libre e independiente del periodismo.

"Resulta difícil imaginar que la detención de un periodista directamente vinculado con España y Francia pueda quedar al margen de la agenda política"

¿Los gobiernos español, donde vive, y el francés, donde tiene la nacionalidad, se han puesto en contacto con usted? ¿Qué espera de ellos?

Por el momento, no hemos recibido ninguna comunicación oficial por parte de los gobiernos de España o de Francia. No obstante, numerosas personas, organizaciones y asociaciones se han interesado por el caso y han trasladado información y solicitudes a distintos gabinetes ministeriales y a diversas autoridades de ambos países. Confiamos en que tanto España como Francia mantengan un compromiso claro con la defensa de la libertad de expresión y de los derechos humanos en Marruecos.

Se trata de un país vecino y de un socio estratégico con el que ambos mantienen una estrecha cooperación en numerosos ámbitos. Precisamente por ello, creemos que el fortalecimiento de esa relación debe ir acompañado de un diálogo franco sobre el respeto a las libertades fundamentales. La libertad de expresión y la protección de los derechos humanos no deberían ser cuestiones secundarias, sino elementos esenciales de cualquier relación de cooperación avanzada.

Además, este miércoles y el jueves, el primer ministro francés realizará una visita oficial a Marruecos. En ese contexto, resulta difícil imaginar que una cuestión como la detención de un periodista de reconocido prestigio internacional directamente vinculado con ambos países pueda quedar al margen de la agenda política y mediática. Sabemos que los periodistas que cubrirán la visita, así como diversas organizaciones internacionales, han manifestado su preocupación tanto por este caso como por el deterioro que viene experimentando la situación de la libertad de prensa en Marruecos en los últimos años.

Si Ali pudiera dirigirse hoy a quienes siguen su caso, ¿qué cree que les diría?

Estoy convencida de que Ali se dirigiría a quienes siguen su caso con el humor que siempre le ha caracterizado. El humor es una de sus señas de identidad, tanto en sus publicaciones como en sus vídeos y en su manera de entender el periodismo. Incluso en las circunstancias más difíciles, ha sabido mantener esa capacidad para relativizar las cosas y para denunciar la realidad con inteligencia e ironía.

Pero, más allá del humor, creo que aprovecharía para recordar a sus lectores y seguidores que existe un compromiso irrenunciable con la verdad. Les diría que la verdad no surge por sí sola: exige trabajo, rigor, independencia y también valentía. El periodismo sólo puede cumplir su función cuando quienes lo ejercen están dispuestos a investigar, contrastar los hechos y publicarlos, incluso cuando hacerlo resulta incómodo o tiene un coste personal.