Un soldado del Ejército de EEUU entrena a soldados nigerianos en un recinto militar en Jaji, Nigeria, en 2018.

Un soldado del Ejército de EEUU entrena a soldados nigerianos en un recinto militar en Jaji, Nigeria, en 2018. Reuters

África

EEUU despliega 100 soldados en Nigeria para combatir la insurgencia yihadista: "Actúan en calidad de asesores"

El envío de tropas llega menos de dos meses después del bombardeo ordenado por Trump sobre un campamento del noroeste del país controlado por un grupo islamista.

Más información: Trump promete salvar "a punta de pistola" a los cristianos de Nigeria: omite que Boko Haram también mata musulmanes

Álvaro Escalonilla
Publicada

Las claves

Estados Unidos ha desplegado 100 soldados en Nigeria para combatir la insurgencia yihadista de Boko Haram y otros grupos armados en el norte del país.

Los militares estadounidenses actuarán únicamente como asesores y formadores, sin participar en combates ni dirigir operaciones, bajo la autoridad del Gobierno nigeriano.

Nigeria espera la llegada de otros 200 efectivos adicionales y solicita apoyo de EE.UU. en municiones y aviones de combate para fortalecer sus fuerzas armadas.

La colaboración busca mejorar la capacidad de Nigeria para enfrentar amenazas terroristas y proteger a comunidades vulnerables, en un contexto de violencia compleja que afecta a diversas poblaciones.

Un centenar de soldados de Estados Unidos aterrizaron este lunes en Nigeria con la misión declarada de combatir la insurgencia islamista de Boko Haram, la filial de Dáesh en el África Occidental y otros grupos armados de corte integrista que asolan el norte del país junto con las bandas criminales, conocidas por la población local como "bandidos" y dedicadas al secuestro y la minería ilegal.

Según explicó el portavoz del Cuartel General de la Defensa de Nigeria, el general de división Samaila Uba, el despliegue militar estadounidense es fruto de la colaboración entre países, y no de imposiciones unilaterales. Las tropas norteamericanas, que aterrizaron en un aeródromo del estado nororiental de Bauchi, entrenarán y asesorarán a sus fuerzas, sin entrar en combate ni dirigir las operaciones contra los insurgentes.

"El personal estadounidense son especialistas técnicos que actúan estrictamente en calidad de asesores y formadores. No son fuerzas de combate", puntualizó este lunes el general Uba a través de un comunicado, en el que subrayó que "todas las actividades de entrenamiento se realizarán bajo la autoridad, dirección y control del Gobierno nigeriano, y en estrecha coordinación con las Fuerzas Armadas de Nigeria".

El portavoz del Ministerio de Defensa celebró, en este sentido, que la colaboración militar con Washington "brindará acceso a capacidades técnicas especializadas destinadas a fortalecer la capacidad de Nigeria para disuadir amenazas terroristas y mejorar la protección de las comunidades vulnerables en todo el país".

Abuya espera que en las próximas semanas lleguen otros 200 efectivos adicionales porque, como reconoció esta misma semana Sunday Dare, el portavoz del presidente Bola Tinubu, el país africano precisa de "un apoyo masivo del Gobierno de Estados Unidos" en materia de municiones y aviones de combate, dos de los puntos débiles de sus Fuerzas Armadas.

El despliegue militar ocurre menos de dos meses después de que Donald Trump ordenara bombardear un campamento controlado por un grupo armado islamista de origen maliense conocido como Lakurawa. La operación, rodeada de secretismo, golpeó la aldea de Jabo, en Sokoto, un estado nigeriano fronterizo con Níger, otro país del Sahel asediado por los fundamentalistas.

Trump preparó durante meses el terreno para lanzar el ataque sobre el país más poblado de África. Su administración acusó con denuedo a las autoridades de Nigeria de dejar desprotegidos a los cristianos del norte del país, que sufren las acometidas diarias de Boko Haram, de la filial del Estado Islámico y de las bandas de crimen organizado.

El inquilino de la Casa Blanca y su séquito reprodujeron durante semanas la versión de que en Nigeria estaba teniendo lugar un "genocidio" contra los cristianos. Una acusación infundada que Abuya se esforzó en desmentir.

"Los grupos insurgentes como Boko Haram y el ISWAP suelen presentar sus campañas como anticristianas, pero en la práctica su violencia es indiscriminada y devasta comunidades enteras", explicaba en noviembre Ladd Serwat, analista principal de África para ACLED.

"La violencia islamista —subrayaba el especialista en conversación con EL ESPAÑOL— forma parte de las dinámicas de conflicto complejas y a menudo superpuestas en el país, que incluyen luchas por el poder político, disputas por tierras, cuestiones étnicas, afiliaciones sectarias y bandidaje".

El general Uba reconoció, no obstante, que la presencia militar estadounidense en Nigeria responde a una petición formulada por su propio Gobierno. De hecho, desde el bombardeo de Nochebuena, un grupo reducido de soldados norteamericanos han prestado ayuda sobre el terreno a las fuerzas nigerianas para reforzar sus capacidades de inteligencia, como confirmó en enero el Mando África de Estados Unidos (AFRICOM).