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África Inmigración

Amenazas y tocamientos: el calvario de la activista española de la frontera con Marruecos

El país magrebí aplaza la declaración judicial de Helena Maleno, acusada de fomentar la inmigración clandestina. 

La activista, investigadora y periodista Helena Maleno continuará llamando a Salvamento Marítimo para dar la voz de alarma de que una embarcación se hunde, peligra o está desaparecida en el Estrecho de Gibraltar, como viene haciendo en la última década.

Está libre y sin cargos cautelares después de que el Tribunal de Apelación de Tánger aplazase su comparecencia al 27 de diciembre por petición de su abogada para estudiar el expediente y preparar la defensa. "Estamos más tranquilos, y confiamos en la justicia marroquí", asegura en conversación telefónica con El ESPAÑOL Ernesto G. Maleno, su hijo y encargado de comunicación de la ONG Caminando Fronteras.

Maleno está acusada de "tráfico de personas y fomentar la inmigración clandestina" por el Estado español, aunque por el momento no dispone de toda la información judicial al detalle. España habría iniciado una investigación en 2012 sobre su actividad en la ONG Caminando Fronteras dedicada a la migración, según declaraciones de la investigadora a Efe. Y posteriormente habría solicitado colaboración a Marruecos, país vecino y donde reside Maleno, para citarla a declarar ante un juez.

La activista española Helena Maleno, acusada de tráfico de seres humanos

"Esto viene incluso de antes de la tragedia de El Tarajal cuando denunció la muerte de 14 migrantes subsaharianos por la actuación improcedente de la Guardia Civil", detalla Ernesto. Estos días la abogada se centrará en conocer con seguridad de dónde surge la investigación sobre la labor de su defendida.

"El final de este camino puede ser el ingreso en prisión, pero yo siempre sabré que salvar vidas no es un delito", era la rotunda declaración de Maleno horas antes de comparecer ante la policía marroquí en Tánger. Allí reside y defiende los derechos de los migrantes que intentan entrar en Europa en busca de 'El paraíso' o 'El dorado'. Lo ha recalcado estos días: "Confía en la justicia".

Amenazas y tocamientos

Helena Maleno es la cabeza visible de la ONG Walking Borders (Caminando Fronteras). Su teléfono funciona como llamada de socorro para los migrantes, refugiados y exiliados en peligro, aquellos que arriesgan sus vidas en travesías en el Estrecho o a través de las vallas de Ceuta y Melilla. Diariamente denuncia las devoluciones en caliente en la frontera, el comportamiento represivo de las fuerzas de seguridad de España y Marruecos, y las políticas de migración nacionales y europeas.

Hay una escena difícil de borrar. Agosto de 2014, cuando se produjeron fuertes redadas policiales en el barrio más poblado de migrantes en Marruecos, Boukhalef en Tánger. Desde fuera, en la distancia, se veían columnas de humo. Los marroquíes se habían unido a la policía para expulsar a los subsaharianos de sus casas.

Les despojaban de sus pertenencias, lanzándolas por las ventanas y quemándolas en la calle. Helena Maleno llegó y se metió hasta el corazón, cerca de la mezquita. Se puso a dialogar con unos y otros buscando la paz. Sin embargo, recibió lo contrario. Le agredieron, la amenazaron con un machete, e incluso sufrió tocamientos. El comisario de policía, a quien ella misma había llamado momentos antes para que terminara con los altercados, no hizo nada. Fueron los subsaharianos quienes la protegieron formando un cordón a su alrededor y así pudo escapar.

En este recorrido de una década defendiendo los derechos humanos en Marruecos, con varios premios por su quehacer, ha sufrido amenazas, intimidación y presiones. La última tras denunciar la actuación de agentes de la Policía Nacional en la frontera de Ceuta en agosto de 2017. La activista recibió una fotografía de una pistola con el mensaje "le sugiero el silencio o va a morir. Está incomodando a las autoridades", que denunció con la campaña #DefenderAQuienDefiende.

Las batallas de Helena Maleno son innumerables. Llegó en 2001 a Tánger con el propósito de "denunciar las irregularidades en la frontera sur", recuerda su hijo Ernesto al teléfono. En Marruecos comenzó a trabajar con las comunidades de migrantes subsaharianos pero antes en El Ejido (Almería) ya estaba integrada en el mundo asociativo.

Su primera alerta a la torre de control de Salvamento Marítimo fue en 2007. También, en ocasiones, avisa a los periodistas. Es posible recibir sus mensajes o llamadas a primera hora de la mañana porque una patera lleva a la deriva toda la madrugada y los familiares están preocupados y quieren saber si las autoridades marroquíes y españolas están actuando.

El calvario de la activista

El 29 de noviembre comenzó el "calvario" para esta luchadora. Recibió una visita de la policía para citarla ante la justicia marroquí el 5 de diciembre por defender los derechos humanos. Maleno siempre ha denunciado la "criminalización" de su trabajo por parte de las autoridades e instituciones españolas e incluso, en ocasiones, de los medios de comunicación.

Fue paciente y no informó de la citación más que a los allegados, dejando que actuarán las abogadas. Y mientras tanto se hiló toda una campaña de solidaridad con el hashtag #DefiendoAMaleno que se lanzó en las redes sociales a partir de las 13 horas del 4 de diciembre, la víspera de su comparecencia.

Paralelamente circula una plataforma de firmas con el fin de conseguir el apoyo de todos los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados y que no la encarcelen. Se necesitan mil rúbricas para que sea admitida y respondan 8 diputados, y al cierre de la edición ya se habían recolectado más de la mitad.

En un vídeo difundido en las redes sociales, Maleno da las gracias a las personas que le han apoyado "desde España y otras partes de mundo". Y lo cierto es que la solidaridad le ha llegado de diferentes frentes, desde familiares y amigos, hasta de otros activistas y periodistas.

El Arzobispo de Tánger, el franciscano Santiago Agrelo, también tuvo unas palabras para ella desde su muro de Facebook, con una pequeña misiva que comenzaba "Querida Helena: sólo puedo desearte el fin de esta pesadilla (...) me quedo a tu lado, con tu apuesta por los excluidos, por los acorralados, por los humillados, por los ninguneados, por los últimos...". El religioso también trabaja con las personas que sobreviven en los montes cercanos a Ceuta y se muestra crítico con las políticas migratorias.

Mientras en el mundo asociativo se tambalean los cimientos, la política de control migratorio de los estados europeos y de Marruecos seguirá adelante. La cooperación de España y Marruecos en temas de migración y control de fronteras fue alabada por el Comisario europeo de Migración Dimitri Avramópulos el 23 de noviembre en Rabat tras sendas reuniones con los ministros marroquíes de Asuntos Exteriores e Interior. A esa lucha contra la migración se sumará la Unión Europea tras restablecer las relaciones con Marruecos después de dos años de tira y afloja a causa de la postura del Tribunal Superior de Justicia Europeo en relación al Sáhara Occidental.